Confianza

1113 Words
Me levanto de golpe, con la horrible voz aun resonando en mis oídos, inspecciono de forma rápida el lugar, para darme cuenta de que me encuentro en el hospital y no en esa horrible habitación y no con él. Pero noto que los temblores aun no abandonan mi cuerpo, su voz sonó tan real como para ser parte de un sueño... aunque... no. Debió ser un sueño, estoy sufriendo algo parecido a un estrés post traumático, solo es eso. Siento dolores por todo el cuerpo y supongo que es por el bajón de adrenalina, mi cuerpo al fin está dándose el tiempo de sentirse adolorido y de liberar la tensión de los últimos días, ahora lo único que queda a la vista son los moretes, las mordidas y heridas de mis manos, cuello y cuerpo, se encuentran ocultas tras varias vendas. Giro un poco la cabeza para observar la habitación en la que estoy, es amplia y de un color crema, raro sabiendo que pertenece a un hospital. Y de pronto mi vista queda fija en el sillón que está junto la cama, una chamarra de cuero en color n***o descansa en el sillón y sé que no pertenece a mis amigos, ellos no usarían nada de eso, solo puede ser de una persona... y entonces recuerdo, es la chamarra que Alec me tendió para cubrirme cuando me encontró. — ¿Todo bien? Es muy temprano para estar despierto, además tú necesitas descansar. Es él, es la misma voz. — ¿Alec? ¿Qué haces aquí? —Mi trabajo, en este caso asegurarme de que estas a salvo. — ¿Eres policía? — Se sienta en el sillón, mientras me analiza. —Sí, soy el agente a cargo de la investigación del hombre que te hizo esto. — ¿El hombre de los espejos? — El solo hecho de decir su nombre hace que un escalofrió recorra mi columna y comience a sudar frio, Alec parece notarlo porque de inmediato se levanta para sentarse en el borde de la cama, lo suficiente alejado de mí, pero al mismo tiempo, más cerca de lo que debería ser. —Hey Magnus... tranquilo... no tenemos por qué hablar de eso en este instante. —Pero, ese es tu trabajo ¿no? Es la razón por la que estás aquí. —Sí y no, estoy aquí porque debo... saber que estas a salvo. Frunzo en el ceño, no entiendo muy bien lo que está pasando. — ¿Qué es lo que pasa? —Nada de lo que tú debas preocuparte Magnus, lo más importante ahora es que te recuperes, para que puedas volver a tu vida. No puede estar hablando en serio. — ¿A mi vida? Disculpa Alec pero creo que eso es algo imposible luego de lo que me sucedió, no creo poder caminar seguro nunca más o sin el miedo de la persona que está justo a mi lado, no creo poder tener tranquilidad en mi casa, siento que a partir de este momento mi vida cambio y estoy condenado a vivir con un pánico constante 24/7. No quise sonar agresivo, pero no sé cómo más decirlo, porque es verdad. Alec solo voltea su rostro, como si le causara pena mirarme. —Lo siento Magnus, no tendrías que pasar por esto... lo siento. — ¿Por qué te disculpas? A penas te conozco, solo sé que eres la persona a cargo del caso y la persona que salvo mi vida, no tienes por qué disculparte, al contrario yo no te lo he dicho pero... Gracias... gracias por salvarme... de verdad pensé que moriría en ese lugar como un juguete s****l. —No tienes por qué agradecerme, no creo que hubiera podido vivir sabiendo que no logre salvar tu vida...— Noto como frena sus palabras en ese instante y se pone tenso como si acabara de decir algo que no debía. —No me importa... Gracias Alec. Sus ojos se topan con los míos luego de un largo rato y ahora que lo veo mejor con la poca luz que nos brinda la lámpara, veo que son hermosos, el azul en ellos es maravilloso, noto como el me observa, de la misma forma como si intentara descubrir algo en mis ojos, el contacto visual lo rompe su teléfono celular. —Lo siento...— Y sale de la habitación. Sé que acabo de salir de una situación traumática y que debería estar asustado e incluso intimidado por cualquier cosa, pero este agente, Alec... solo hace que me sienta seguro, no le tengo miedo, ni siento que lo único que quiere es interrogarme para saber qué fue lo que paso, simplemente me cuida, por la razón que sea... pero lo hace. La puerta se abre de pronto dejando ver a un preocupado Alec... quiero preguntar qué pasa, pero no es de mi incumbencia. —Catarina y Ragnor vienen en camino, ellos estarán contigo y tendrás a dos oficiales fuera. — ¿Te vas? — Intento controlar la preocupación en mi voz para que él no la note. —Tengo que... ocurrió algo en el departamento de policías y me necesitan, pero nos vemos mañana, al parecer si tendrás que ir a rendir declaración y a informarte de la situación del caso... ¿Estarás bien? —Sí, con Cat y Ragnor siempre estoy bien. —Perfecto. Y antes de que se aleje más lo tomo del brazo con un poco de fuerza para que se detenga y me vea. —Gracias Alec de verdad, no sabes lo bien que se siente estar de vuelta y no seguir encerrado con ese psicópata, si no hubieras llegado a tiempo... yo... no sé qué hubiera pasado, gracias. Suelto el agarra de su brazo y él se acerca a mí y me rodea con sus brazos un abrazo que me hace sentir cómodo y seguro. —No tienes nada que agradecer Magnus, te prometo que todo va a estar bien y que podrás ser la persona que eras antes, nadie te lastimara de nuevo, confía en mí. No digo nada solo me quedo quieto entre el calor de sus brazos cuando de pronto siento un suave beso que es depositado en mi cabeza y siento como Alec se tensa tras esto, para luego soltarme y alejarse hasta llegar a la puerta, yo lo veo desde la cama. —Nos vemos mañana Magnus, descansa. Sale de la habitación dejándome solo y con un vacío en el pecho, que no entiendo. "Confía en mi" Y sus palabras se repiten una y otra vez en mi cabeza y me doy cuenta de que lo hago... no sé porque pero lo hago. Confío en Alec.
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