Bastante contrariada por haberla obligado a tomar parte activa en los intercambios, desde que regresamos de aquel periodo vacacional y aunque seguimos inmersos en una actividad s****l frecuente e intensa, Paloma comenzó a plantearme la conveniencia de convertirnos en pareja estable para poder vivir juntos con idea de, llegado el momento, casarnos y adoptar a una ó dos niñas chinas para que más adelante no la recriminara que no me hubiera podido dar descendencia. A pesar de que la joven me gustaba a rabiar, era una excelente “yegua” que sabía darme plena satisfacción s****l y que a su lado tenía asegurado el echar a diario un buen número de polvos, seguía considerándola una hembra rara y muy especial y no me gustaba que siempre estuviera pendiente de los “modelitos” y de sus complementos ga

