Pasamos una noche que nunca voy a olvidar, una noche que me hizo amanecer con esta sonrisa tan estúpida mientras estoy tumbada al lado del chico más guapo que mis ojos han visto. Marlon aún duerme y me decido a ser yo quien prepare el desayuno para él esta mañana, aunque le aclararé que no se le haga costumbre, puesto que él es quien me debe consentir a mí. Me siento en la cama y me coloco la ropa interior, por encima me pongo la camisa de Marlon que aún tiene el olor de su perfume impregnado. Estoy a punto de levantarme para salir de la habitación, pero siento su mano en mi muñeca, lo observo como se frota su ojo con la otra mano y una sonrisa se me escapa. —Pensaba que dormías, iré a prepararte el desayuno —sonríe y alza una ceja. —¿Merezco eso? Entonces fue una buena noche —empezó a

