Capitulo 37

2257 Words

Yo había ordenado que el calesín se mantuviera listo, para el caso de que Mr. Franklin persis- tiera en su deseo de partir en el tren de esa noche. La aparición del equipaje, seguida por la del propio Mr. Franklin, me hizo comprender claramente que éste persistía en un propósito por primera vez en su vida. —¿De modo que ya es una cosa resuelta, señor? —le dije al encontrarme con él en el vestí- bulo—. ¿Por qué no aguarda un día o dos más y le ofrece otra oportunidad a Miss Raquel? Todo el barniz extranjero de Mr. Franklin se disipó ahora que había llegado el instante de decirnos adiós. En lugar de responderme con palabras, colocó en mis manos la carta que Su Señoría acababa de remitirle. Lo que allí decía era, en su mayor parte, lo mismo que me co- municara a mí en la otra c

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