Una semana después de haber comenzado con el “juego”, Mariana sentía que todo seguía igual. Demasiado para su gusto. Los muy sutiles cambios que notó en el empresario Maddox para con ella habían sido casi insignificantes a comparación de sus expectativas. Algunas miradas aquí y allí, pero eso era todo. Quizá debería darle un empujoncito más fuerte a las cosas para obtener algún cambio lo bastante significativo para poder dar otro paso y avanzar. Lo cierto es con cada día que pasaba, el empresario Maddox le gustaba más y más. Y Mariana no sabía qué hacer con lo que estaba comenzando a sentir. Al principio, estaba convencida de que quería al hombre solo para algo pasajero, para pasar el rato y sacar el provecho máximo a la situación, pero ahora no estaba tan segura de eso. Honestamente, el

