Mariana estaba un poco ansiosa, pero la rabia que sentía se llevaba casi toda esa ansiedad latente que corría por su sistema. Era increíble que su hermano tuviese el descaro de actuar como si nada y que ni siquiera le hubiese comentado sobre la propuesta del ascenso que recibió y que rechazó, aunque Calvin no sabía que Mariana ya lo sabía. Tampoco estaba en Mariana decir algo al respecto; además, era mejor que todo siguiese igual, “normal”. Esta vez la balanza se inclinaba del lado de Mariana y no estaba en ella desaprovechar esta gran ventaja. Había llegado el momento de estar un paso delante de su hermano y no… El intercomunicador sonó y Mariana dio un respingo del susto. Tan centrada y perdida en sus pensamientos que no se hubo dado cuenta de que había estado mirando, sin ver realmente

