—Eso es imposible. El resto de la corte regresó aquí con el rey esta víspera y todas las cámaras de este castillo están ocupadas, incluida la mía. El Rey gentilmente nos dio esta cámara. Es aislada y privada, y muy lujosa. Insultar al Rey de Inglaterra no es un requisito para seguir gozando de su favor. —Empezó a quitarse el jubón. Cruzando la habitación, dejo caer el jubón al suelo mientras se desabrochaba la camisa y la tiraba por encima de la cabeza en un tentador striptease. Cuando lo tuvo ante ella con el torso desnudo, se obligó a apartar la vista del físico más magnífico que había visto nunca, con los brazos musculosos de tanto blandir la espada y participar en justas, y las piernas fortalecidas por los kilómetros recorridos a caballo. —Dormiré aquí en la cama que me ofrecieron. Pu

