Haciendo que Camila se estremezca al sentir esos hábiles dedos jugando en su interior. Camila une sus labios a los de él, pasa sus brazos por su cuello, aunque con un poco de miedo porque está en un lugar algo peligroso. —¿Quiero hacerte mía aquí? —susurro Víctor. —¿Quieres matarme o qué? —preguntó Camila mirando sus ojos y notando sus pupilas tan dilatadas. —No, pero experimentar lugares nuevos no está mal —declaró el señor Harris, la castaña lo mira muy dudosa si seguirle la corriente o rechazarlo—, confía en mí verás que no te voy a defraudar. Ella lo sigue viendo con muchas dudas, pero le hará caso a su esposo. —Está bien —acepta Camila y Víctor sonríe Victorioso. Le ayuda a quitarse el mini short rosa quedando solo con unas pequeñas bragas del mismo color. Víctor se desabroc

