Celeste sube con fluidez las escaleras tomando la falda de su vestido para no caer y seguir con su búsqueda de esa pareja de enamorados. Porque su abuelo Rafael la mandó a buscarlos y es que ya va a hacer hora de que los invitados se vayan. Y necesita que todos estén presentes. Al subir al segundo piso se queda como piedra al ver la escena que hay frente a ella. Su hermano, el mujeriego empedernido de todos los tiempos, está embobado con su supuesta prometida y es que ella no está del todo segura que ese par se amen como dicen. Aunque ahora duda mucho y es que ve como su hermano se acerca para besarla. Y logra ver cómo la mano que tiene en la cintura se mueve y eso no es buena señal. Así que decide intervenir antes de que le dé pena hacerlo. —Qué bella escena. Hasta parece que estoy

