Después de un momento apasionado con su esposo ambos salieron de la habitación, los dos comieron en el jardín. —¿Podemos hacerles compañía? —preguntó Elisa que desde la ventana vio a su nieto con su esposa, sentados en el jardín y junto con su nieta Celeste salieron. —Claro que si —aceptaron Víctor y Camila. Las dos mujeres toman asiento frente a ellos, por un momento hablan de cosas sin sentido. Celeste decide indagar un poco en cómo es que su cuñada descubrió todo. —Ahora si cuéntanos Cami como ataste todos los cabos —dijo la hermana de su esposo. —Al principio cuando el señor Rafael que en paz descanse nos dijo que éramos primos si empecé a dudar porque como saben hasta este punto mi madre es una prostituta —hace una pausa. —No te juzgamos mi niña —añadió la mujer mayor tocan

