—Nadie nunca sabrá de donde se conocen, yo tengo estrictamente hablar sobre la vida de mis jefes —le comunica Adolfo para que ella no desconfíe de él. —Lo sé, pero siento un terrible peso sobre mis hombros —Camila pone una expresión mucho más triste y profunda para que él crea que sí se siente mal al tener que hacer eso. Adolfo siente mucha pena por ella, no sé imaginaria si una de sus hijas pasará por la misma situación que ella y está por consolarla cuando el constante ruido de llamada entrante de su móvil interrumpe el momento. Saca el teléfono mirando en la pantalla de cristal el nombre de su jefe y contesta la llamada. —Sí, señor, ella está conmigo —al oír eso Camila sabe que están hablando de ella y el sí gusto llega de nuevo a ella. —¿Te ha ocasionado problemas? —preguntó V

