A la mañana siguiente la pareja se despertó muy tarde y al hacerlo Camila sentía el cuerpo más adolorido que ayer. Con mucho pesar se levanta de la cama mirando hacia atrás el cuerpo de su esposo semidesnudo cubierto de moretones y heridas en parte del rostro. Con solo ver eso, el amargo recuerdo de lo que pasó en la madrugada vuelve a venir a su mente cómo pequeñas oleadas, peor sin duda las más fuertes y es cuando pensó que Víctor estaba muerto. Haciendo que un nudo se le haga en la garganta de tan solo pensar que si eso hubiera pasado que había sido de ella, tal vez en estos momentos se estaría en la calle sin saber a donde ir. —Sabía que era muy atractivo, pero no imaginaba que fuera lo suficientemente como para hacer llorar a una mujer —hablo el hombre tumbado en la cama y es que

