El ambiente se siente muy tenso, Manuel mira fijamente a la pequeña chica que trae el coro cubriéndole gran parte de su rostro, baja la mirada hacia sus pies y nota que sus zapatos están mojados. De seguro estuvo como de costumbre escondida en el callejón, pero eso no le importa a lo que va. —Como sabes, estás a un mes de cumplir la edad y he decidido que ya es momento de que te vayas preparando para tu debut —dijo Manuel—. He recibido miles de ofertas por tu virtud, pero creo que para hacer el momento más llamativo, haré una subasta donde serás presentada a todos los participantes y el que de la mejor cantidad por ti será el ganador. Esas palabras causan enojo, tristeza y malestar en Camila que miras Manuel con una expresión indescriptible. —¿Pero no he firmado el contrato? —le recu

