ALEXANDER: Mis firmes pasos irrumpen en el silencio de la celda y observo cómo se remueve el cuerpo de Theodoro. —¿Quién anda ahí? Escucho como pregunta y sonrío mientras enciendo una débil lámpara. —¿Quién más? Tu peor pesadilla. Hablo con una sonrisa mientras mis hombres colocan una silla para que me siente. —Largate de aquí Callen, de todas maneras voy a salir de este asqueroso lugar. —Claro que vas a salir, yo mismo daré la orden que te saquen en un ataúd. Le digo riendo y observo cómo sus ojos me miran con miedo. —No puedes matarme… Estamos en una estación… —Que iluso eres, al parecer no has aprendido nada de este mundo Theodoro. Hablo mientras le hago unas señas a mis hombres para que los sostengan. Ellos inmediatamente acatan mi orden y lo levantan para sostenerlo. Con

