ALEXANDER: Con pasos firmes y una mirada seria, camino hacia la mansión de mis padres, mientras en mis manos llevo dos pequeñas bolsas de regalo. Con un suspiro toco la puerta y la ama de lleves me abre la puerta dejándome entrar con una sonrisa. —Joven Callen, es un gusto tenerlo aquí. Habla con una sonrisa sincera. —Gracias… ¿Mis padres? Le pregunto. —Estan en el despacho. —De acuerdo. Menciono, Pero antes de irme la ama de llaves me detiene. —Espere joven Callen… No debería decir esto, pero su madre ha estado muy triste, la he visto llorar en varias ocasiones y casi no quiere comer… —Entiendo, de verdad gracias por decirme. Hablo sintiendo culpa y la ama de llaves se retira asintiendo. Con un nudo en la garganta me dirijo al despacho de mis padres y respiro varias veces ant

