CAMILA: Antes de entrar dentro del ascensor alguien se detiene frente a nosotros y Alexander me coloca tras de él. —Tienes que ayudarme Alexander… No puedo caer en la cárcel, por favor tienes que ayudarme. Habla fuera de sí y me doy cuenta de que es esa tal Dolores. —La quiero fuera de mi vista. Dice Alexander a los de seguridad y ellos la arrastran fuera de la empresa sin permitirle el paso. —Lo siento… —No te preocupes, no puedes controlar todo Alexander. Le digo comprensiva y él asiente dejándome un dulce beso en la frente. Antes de entrar somos interrumpidos por una voz chillona. —Hermana… La voz de rosita me destruye el tímpano de los oídos y me giro a verla con el uniforme de limpiar junto a un cubo de agua. —Oh, pero que sorpresa. Murmuro y ella se acerca a nosotros con

