CAMILA: Pasados los tres días estoy con los nervios a flor de piel y varias teorías llegan a mi cabeza. Mi única salida es sumergirme en los papeles de la empresa que tengo acumulados que lleno desde casa. —Exponerte a mucho estrés, puede ser un poco peligroso para tu estado Camila. Dice Carla sentada en uno de los muebles del despacho que me preparó Alexander para que yo pueda trabajar de manera tranquila. —Lo sé Carla… Pero se trata de mi padre ¿Sabes? Es muy difícil para mí esto. Digo mientras suspiro y miro hacia el techo algo exasperada. Tomo mi celular cuándo suena y observo el número de Alexander. —¿Sí? —Amor, en estos momentos estoy saliendo de la empresa, el médico forense y el oficial de policía tienen los resultados, pasaré por ti en unos minutos. —Está bien, te espero

