ALEXANDER: En una sala un poco alejado de una durmiente Camila, están mis padres frente a mí mirándome fijamente. —¿Por dónde quieren que empiece? Les pregunto y mi madre suspira. —Desde el principio ¿Desde cuándo puedes caminar? Pregunta mi madre con el ceño fruncido y suspiro. —Desde hace un tiempo y si no les conté es por qué tengo mis razones. Hablo serio y a mi madre le tiemblan los labios. —Alexander, somos tus padres… Yo soy tu madre ¿Cómo pudiste ocultarnos algo tan importante? Dice mi madre con un nudo en la garganta y bajo la mirada sintiéndome culpable por no haberles contado. —Es cierto, son mis padres… Pero cuando les dije quien había sido el culpable de mi desgracia no me creyeron… Para ustedes los Brown siempre fueron personas respetables… Temí que si les contaba…

