Francescca
Él es alto, su cabello azabache como la noche resaltaba su piel morena y sus ojos, esas orbes grises provocaron quedara hipnotizada ante su presencia, su cuerpo era atlético y bien trabajado, lo sabía porque ese blazeer color gris resaltaba sus tonificados brazos.
Era la definición perfecta de un hombre.
—¡Malek! —Chilló Skye en cuanto lo vio entrar, se podría decir que se arrojó a sus brazos.
La cara de desagrado por parte de Malek no pasó desapercibida, a él no le agradaba la presencia de la rubia y no lo culpaba, yo tampoco toleraba a esa tarántula.
—¿Te gustaría salir a cenar conmigo? Tengo unas dudas en un caso que estoy llevando —Skye había comenzado a jugar con su corbata de manera coqueta.
—Me temo que eso no podrá ser, estoy muy ocupado —respondió de manera tajante.
—Entiendo, si quieres podría ayudarte y después salir ¿qué te parece la idea? —Insistió ¿qué acaso no se daba cuenta que él no estaba interesado en ella?
—Skye creo que no has entendido —la rubia lo miró confundida —. Tengo mucho trabajo y por si fuera poco, no tengo ningún interés de compartir mi tiempo contigo. Así que si me disculpas tengo que hacer.
La mandíbula de Skye casi cae al suelo ante la humillación pública que acababa de pasar, así que, nos dedicó una última mirada y salió del salón totalmente humillada. A ese chico no le importó que estuviéramos escuchando su conversación, así que, no se inmutó de rechazarla de una manera bastante cruel enfrente de nosotros, al contrario él se dirigió de manera despreocupada hacia la máquina del café para después dirigirse hacia la salida con su Expresso Americano sin ni siquiera dedicarnos una mirada.
—Él es Malek Eljal —informó Marco al percatarse de que mi mirada seguía en la puerta que Malek había cruzado hace un momento —Al parecer ni las mujeres comprometidas son inmunes a su efecto.
—¿Qué dices? Parece un tipo grosero y prepotente —dije tratando de disimular mi asombro.
—No parece, lo es —confirmó Candace.
—Es mejor abogado después de Ann, se dice que jamás ha perdido ningún juicio —secundó Chad.
—El mejor abogado penalista de Nueva York —afirmó Joseph.
—¿Penalista? —Todos me miraron ante mi asombro.
—Sí, esa es el área de Malek y... —Clary se hizo una pausa en cuanto se percató del problema —. Creo que tenemos un problema.
—¿Por qué? —Quiso saber Candace.
—Porque Franny va hacia el área penal y Malek es el que mejor maneja esa área.
—¿Mejor?
—Entonces tenemos un grave problema —la sonrisa de Chad me decía que estaba jodida.
—Por favor díganme que hay otro abogado penal —supliqué.
—Sí, hay más abogados penalistas, pero por desgracia Malek es el mejor en esa área y tú al ser solo una becaria, lo cual quiere decir que necesitas de un mentor, no puedes llevar un caso tú sola —explicó Marco.
Efectivamente, estaba jodida.
[...]
La alarma del despertador sonó a las seis en punto, el brazo de Varick rodeaba mi cintura, así que, de manera cautelosa salí de la cama para iniciar mi nuevo día. Me di una ducha, pero mientras el agua caliente resbalaba sobre mi cuerpo, los ojos calculadores de Malek llegaron a mi mente, un escalofrío recorrió mi columna. No iba a permitir que ni él ni nadie me intimidara.
Elegí una falda de tubo color celeste que hacia juego con mi blusa color champagne, una vez lista me dirigí a la cocina para preparar mi desayuno.
—Buenos días cariño —saludó Varick desde el umbral de la puerta.
Dejé a un lado mi tazón de fruta y lo saludé con un corto beso en los labios, no llevaba puestos sus anteojos y su cabello dorado estaba desordenado, lucía adorable y a la vez sexy con ese aspecto.
—Buenos días amor —Varick me sonrió para después servirse una taza de café.
—¿No irás al despacho? —Pregunté al ver a Varick con un pantalón deportivo y una ramera.
—Tengo que ver a un cliente a las diez, así que, iré más tarde —asentí, quería decirle a Varick lo sucedido en el bufete; sin embargo, si le decía la actitud de Skye y Malek haría un drama y me arrastraría hasta su despacho —. ¿Todo bien?
—¿Eh?
—Te quedaste muy callada ¿todo bien en tu nuevo trabajo? —Varick elevó una ceja esperando una respuesta.
—Es maravilloso, el lugar supera mis expectativas, además la licenciada Volkóv es muy amable.
—Me alegra que sea lo que esperabas —sonreí como respuesta —. Vamos.
—¿Me llevarás?
—Sí, no voy a dejar que mi chica suba al transporte público y sea acosada por un pervertido —rodé los ojos ¿algún día dejará de ser tan sobreprotector?
Cuando llegamos al bufete me dirigí directamente hacia la sala de juntas, afuera de la sala me encontré con Clary.
—Buenos días Clary.
—Franny, buenos días —respondió a mi saludo —. Llegaste temprano.
—No podía llegar tarde dos veces —bromeé, Clary abrió la puerta para después tomar nuestro lugar en la larga mesa.
La sala de juntas estaba vacía a excepción de nosotras, Clary abrió su portafolio y comenzó a explicarme el caso que estaba llevando, se trataba de una pareja que estaba tramitando para cual de los padres sería la custodia de los hijos, un caso interesante pero no era lo mío. Las puertas de la sala se abrieron y en cuanto mis ojos se toparon con los suyos mi corazón comenzó a estremecerse. Malek tomó asiento frente a nosotras sin ni siquiera saludar.
—Buenos días Malek —saludó Clary.
—Buen día —respondió secamente.
—Ella es Franny Trembley —miré perpleja a Clary en cuanto me presentó y ella solo me guiñó un ojo ¿qué pretendía? —. Trabajará con nosotros por una temporada.
—Ya veo —Malek me miró de reojo sin mostrar ninguna expresión —. Soy Malek Eljal.
—Un placer —respondí.
Las puertas se abrieron nuevamente dejando entrar a Joseph y Candace, minutos después, entró Marco acompañado de Chad y por último entró Skye quien inmediatamente tomó asiento junto a Malek, ella comenzó a charlar con él, pero Malek le restaba importancia a su conversación.
—Buen día a todos —saludó Ann quien tomó asiento a la cabecera de la mesa —. Iniciemos con los casos ¿quién empieza?
—Yo —Clary levantó la mano y comenzó a explicar el caso que me había estado platicando hace un momento.
—Bien ¿qué harás al respecto? —Inquirió Ann.
—El padre es un hombre alcohólico y además golpea a sus hijos y a su esposa. Los hijos de mi cliente son dos niñas, una de catorce y la otra de doce. Expondré esos argumentos, no creo que el juez acepte que esas niñas vivan con un hombre violento.
—Bien, suerte entonces.
—Gracias —Clary asintió y después ocupó su lugar.
—¿Quién sigue? — Volvió a preguntar Ann, una mano fue alzada, se trataba de Marco.
Los casos de mis compañeros fueron totalmente interesantes, Marco llevaba el caso de una mujer que peleaba la herencia de su recién fallecido esposo, Joseph y Candace trabajan juntos en un caso dónde un hombre demandaba a sus hijos por robo de sus bienes, mientras que Chad llevaba un caso en donde defendía que los derechos de los migrantes fueran respetados y Skye, ella peleaba que su cliente cediera a una pensión menor a la que su ex- esposa pedía. Todos habían expuesto sus casos menos uno y era el cual me intrigaba cada vez más, Malek se había mantenido callado todo este tiempo escuchando con atención a cada uno de sus compañeros.
—Es tu turno Malek —pidió Ann, él asintió y se levantó para exponer su caso.
—Hace unos días fui contactado por Lucas Hult, mi cliente había trabajado en el hotel Royal Palace por más de quince años y de un día para otro fue despedido sin ninguna explicación —miré intrigada a Malek.
—¿Tu cliente te dio más información? —Malek asintió a la pregunta de Ann.
—Mi cliente había desempeñado el puesto de gerente durante esos quince años, pero un día descubrió una transferencia de misteriosa procedencia, la suma era de millones de dólares a una de las cuentas del hotel, así que, lo reportó de inmediato —Malek hizo una pausa en cuanto sus ojos se encontraron con los míos —. Días después mi cliente fue despedido sin justificación, además de que la suma de dinero de la liquidación era menor a lo que le correspondía.
—Parece que hay gato encerrado —comentó Chad de manera risueña.
—Así parece —concordó Ann.
—Es obvio que mi cliente descubrió algo y para que no interfiriera lo sacaron del juego —explicó Malek —. Mi cliente solo quiere que le paguen lo que le corresponde; sin embargo, nosotros buscaremos a profundidad.
—Algo me dice que ese hotel está metido en algo muy turbio —comentó Marco mientras jugaba con bolígrafo.
—Exacto, el dueño de Royal Palace es nada más y nada menos que Cedric Hayes el magnate empresario y dueño de una gran cadena hotelera —informó Malek —. He estado investigando por más de dos años y estoy seguro que esos hoteles son nada más para tapar el sol con un dedo.
—¿Qué quieres decir? —Por primera vez decidí hablar desde que inició la reunión.
—Es posible que Cedric Hayes esté vinculado con el narcotráfico y el lavado de dinero —respondió con seguridad.
Desde que Malek comenzó a hablar no pude apartar mi atención de cada palabra que salía de su boca, este era el caso que más había llamado mi atención desde que inició la junta.
—¿Y bien? ¿Qué opinas Francescca? —Salí de mi conversación interna cuando me percaté que Ann me hablaba —. ¿Ya has elegido un caso?
Lo había olvidado, la razón por la cual había asistido a esta junta era para poder familiarizarme con los casos y poder elegir a uno.
—Sí.
—¿Y bien?
—Quiero participar en el caso del abogado Malek Eljal —los ojos de todos los presentes de posaron en mí, incluidos los de Malek a quien no le parecía agradarle la idea de trabajar en equipo.
—Hecho —. Ann miró a Malek —. Desde ahora tú serás el mentor de Francescca. Espero mucho de ustedes dos —y sin decir más la junta finalizó.
Iba a trabajar con Malek Eljal.