Gianfranco se recargó en una pared. —La idea de no verte, me vuelve loco, te vi con tu primo, e imaginé que, en Colombia, te reencontrarás con tus amigos, quizás con algún novio, y yo… pasaré al olvido —contestó. Marypaz sintió de nuevo que su corazón se aceleraba. —Te aseguro que jamás pasarás al olvido, así no nos volvamos a ver, siempre te voy a recordar. —La voz se le quebró. Los labios de Gianfranco temblaron, estuvo tentando a decirle que no se fuera, o cometer una locura, como llevársela lejos, respiraba agitado, pero él no actuaba como un loco. —Tampoco te voy a olvidar. Marypaz no se resistió más, y lo abrazó, sus ojos derramaron varias lágrimas, permanecieron así por varios minutos. Ella no sabía si le alcanzaría el tiempo para volverlo a ver, y él no era capaz aún de

