El hombre se quedó un momento en silencio, pensativo y aproveché para preguntarle que qué creía él que eso sería. —Estoy seguro de que era un O.V.N.I., ¡no me cabe la menor duda! —¿Un O.V.N.I.?, ¿Allí?, ¿De verdad? —Señor, estoy tan seguro de ello como que ahora estoy hablando con usted. —¿Y lo vio durante mucho tiempo? —Eso sí que no se lo puedo decir, yo creo que me dejó trastornado, me senté en el suelo… —¿Se cayó o le tiró? —le pregunté extrañado interrumpiéndole. —No, no me caí, fue la impresión la que me dejó sin fuerza en las piernas. Recuerdo como si fuera esa noche, cómo me temblaban, y por eso me tuve que sentar, pero lo triste es que al volver a mirar de nuevo ya una vez desde el suelo, no vi nada. Todo estaba tranquilo, como si no hubiera pasado nada, no me lo podía expl

