—¿No me estarás llamando cotilla? —me dijo mirándome con cara de pocos amigos. —Pero ¿Qué dices?, ¡Ni se me ocurriría!, sólo que sé, desde siempre que cuando no sabíamos una cosa, te la podíamos preguntar a ti, que no sé cómo te las apañabas, pero siempre estabas enterada de todo, y no sólo de lo referente a los libros, que eso nos llamaba a todos los de la clase la atención. Siempre sabías de todo, preguntaran los profesores lo que preguntaran, ¡Tú lo sabías!, no creo haber visto en toda la carrera, ni una sola vez que te hayan hecho una pregunta y hayas dicho que no la sabías, y mira que te las han hecho diferentes y yo creo que, hasta alguno de ellos con mala sombra, para pillarte en algo que no supieras contestar, pero tú nada, siempre les has dado la respuesta adecuada. ¿Cómo lo hací

