En un mundo donde la oscuridad y la luz coexisten en un frágil equilibrio, las leyendas de los vampiros han sido contadas y recontadas a lo largo de los siglos. Sin embargo, pocas historias han capturado la verdadera esencia de estos seres inmortales y su lucha por encontrar un lugar en un mundo que les teme y los rechaza.
Elizabeth Whitmore, una joven de noble cuna, jamás imaginó que su destino estaría entrelazado con el de los vampiros. Desde la trágica muerte de su padre a manos de una criatura de la noche, su vida se vio marcada por el odio a las mismas y juró que jamás tendría que ver con ellos. Pero el destino, caprichoso y misterioso, tenía otros planes para ella.
En la víspera de su decimoctavo cumpleaños, Elizabeth recibe una invitación inesperada: un baile de máscaras en la mansión del enigmático Duque Lucian Blackwood. Los rumores sobre la verdadera identidad del duque, conocido en los susurros de los pueblos como el Rey de los Vampiros, no hacen más que alimentar su desconfianza y temor. Pero, impulsada por la insistencia de su amiga Marianne y un deseo reprimido de enfrentar sus propios demonios, Elizabeth decide asistir al evento.
Lo que comienza como una noche de elegante entretenimiento pronto se convierte en un encuentro con el destino. Elizabeth se encuentra cara a cara con Lucian, un hombre cuya presencia es tan seductora como peligrosa. Bajo las luces cálidas de los candelabros y el velo de misterio que envuelve el baile, Elizabeth se ve arrastrada a un mundo que desafía todo lo que creía saber.
El odio que la había sostenido durante tantos años comienza a tambalearse frente a una verdad más compleja. Elizabeth debe enfrentar sus propios prejuicios y miedos, mientras aprende que la línea entre el bien y el mal es mucho más delgada de lo que parece.