Capitulo 7: Un hombre nuevo

916 Words
Capitulo 7: Un hombre nuevo Jesus lo miró sin reconocerlo, Norma tambien parecía confundida cuando John se acercó a nosotros, los lentes oscuros cubrian su rostro y su lazarillo iba delante de él, su rostro cubierto en calma, como si nos viera con los oidos. John tenía mucha presencia. —¿Quien mierda es este? —Dijo Jesus—, ¿tragiste refuerzos por lo que veo, eres una cobarde al no atreverte a venir sin compañía. Jesus me vio con burla. Claro si hubiera venido sola, de seguro que entre Norma y él me asesinn y sin ningun testigo. Yo no era nada estúpida para meterme a la fosa de los leones sin salvavidas. —Hola —dijo John dejando una ligera sonrisa en sus labios—. Un placer irrumpir en sus momentos íntimos, Soy John Mayer. Jesus pareció querer burlarse, pero de repente comprendió el nombre de “Jesus Mayer”, sabiendo que el un hombre poderoso y con mucho dinero, incluso más que su familia. Me sentía orgullosa de estar con alguien que pudiera intimidarlo. —John —dijo Jesus su rostro en completa confusión para luego mirarme a mí como si quisiera saber cómo había conseguido coincidir con la familia Mayer de la noche a la mañana. Yo tampoco me lo creía. Pero era justo lo que necesitaba. Porque Jesus nunca se atrevería a meterse con Mayer, no si quería seguir en su posición adinerada y mantener sus negocios intactos. —Hola —dijo John con odiosidad como si disfrutara de la perplejidad de Jesus, claro él no podia ver pero sí percibía las emociones de otras formas, en el tono de voz, en el sonido. —John pero... —dijo Jesus— ¿Qué haces aquí con mi esposa? —Exesposa, casi —dijo John—, estoy esperando a que se divorcien para casarme con ella. Norma y Jesus se quedaron en shock, sus rostros en completa perplejidad como si no comprendiera por qué en el mundo John Mayer quisiera casarse conmigo, eso me hacía completamente intocable para ellos, más que ahora había un testigo de su amenaza de matarme. —¿Por qué en el mundo querrías casarte con esa gorda de mierda? —dijo John. Me quedé impactada porque ahora veía que él me tenía asco. —Guao —dije—, entonces ahora soy la gorda de mierda. —Nunca dejaste de serlo —dijo Norma—, sino te lo dijo en tu cara entonces lo dijo a tus espaldas, puta. ¿Puta? Me decía puta y ella se había revolcado con mi esposo. Nunca odié tanto a Norma como lo hacía ahora, sin la mascara puesta de hipocresía. —Que falta de respeto —dijo John con cierto sarcasmo—, llamandola puta cuando son ustedes los que se revuelcan y que de hecho Jesus se hizo pasar por estar en silla de ruedas, así que evidentemente no tocó a Keila. John sonrió otra vez. —Son repugnantes —continuó John. Lo miré tragando pesadamente saliva, que me defendiera me hacía tener un sentimiento muy extraño, nunca nadie me había defendido ante las burlas, ni siquiera mi esposo, aunque claro ahora quedaba claro que él me odiaba. —Como sea —continuó John—, ¿Vas a aceptar el trato de la señorita Keila West para el divorcio o procedemos otra vez con las amenazas? El rostro de Jesus enrojeció sabiendo que estaba contra la espada y la pared, él no era de las personas que se doblegaban ante nadie, pero ahora parecía completamente molesto porque no tenía escapatoria, la vena de su frente hinchándose al saber que no podía replicarle nada a John, mucho menos con los escoltas que nos rodeaban. —Vale —dijo Jesus con mala cara—, igual ya no quiero estar con esta gorda de esposa. Que me siguiera despreciando y denigrando por mi peso, dolía. Porque me enamoré de la idea de que sería el padre de mis hijos y viviríamos un romance de cuento de hadas, no pudo ser más lejano a la realidad. Desde ahí fuimos directo al registro judicial, los abogados se movieron rápido, con el dinero todo se movía más facil. Esa misma noche, me divorcié de Jesus, el hombre que quería matarme. La mamá de Jesus llegó parecía endemoniada, su mirada enojada mirándome cuando me miró con desdén al ver que era una mujer soltera otra vez, se acercó a mi mirándome con mala cara. —Disfrútalo —dijo ella; mi ex suegra—, porque te divorciaste del demonio que según tú es mi hijo, pero te vas a casar con el mismo Satanás. —No sabes de lo que hablas —le repliqué. Ella se rió. —¿Por qué crees que está solo? —dijo ella—, es ciego, pero no es feo y tiene mucho dinero, es un ser desalmado que solo te hará la vida peor y siendo sincera, eso espero. Miré a John, no quería creerlo pero era cierto, había visto que John tenía actitudes maleficas. —Espero que te haga sufrir mucho —continuó mi ex suegra—, que se quede sin un solo centavo, ni propiedades, y solo le quedes tú, atendiendo su miserable vida, haciendote miserable. Finalmente la miré y le sonreí con mi sonrisa más hipocrita para luego acercarme a John, no tenía por qué seguir escuchandola, solo me iría de aquí con el que sería mi esposo.
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