Capitulo 6: Mucho más inteligente que él
Norma pasó una mano por su cabello estaba empapada en sudor y se acostó en el sofá pareciendo complacida por todo lo que había ocurrido aquí.
—Uy que rico amor, todo siempre es rico contigo —dijo Normal y me pareció que en realidad lo estaba halagando para su ego.
—Siempre tendrás lo mejor de mí cariño —dijo Jesus.
—Eso espero —Norma lo pensó por un momento—, ¿y qué haremos con la puta de tu esposa? Tenemos que buscarla para matarla o no sé, que de alguna forma se divorcie de ti sin tanto escándalo.
Eso sonaba bien para mí, lo del divorcio... porque hablaba de matarme como si se tratara de matar a una hormiga.
—Tengo contactos con la policia en su busqueda, no ha salido aun de la ciudad, solo hay que esperar a que aparezca —dijo Jesus.
Norma negó con la cabeza pareciendo insatisfecha con su comentario.
—Tienen que vigilar a la familia de Keila, es decir debe de ser el primer lugar al que se le ocurriría ir; a alguna casa de algún familiar, o no lo sé pero es lo que yo haría y creo que debes hacerme caso. Si está con su familia entonces hay que aprovechar ahí.
Como siempre Norma haciendo comentarios redundantes y sin sentido a mi parecer, lo unico que tenía lindo Norma era el cuerpo de barbie porque la maldad se le reflejaba en su nariz respingada de bruja.
Y pensar que Norma era la que siempre se acordaba de mi cumpleaños.
Doble cara hipocrita.
—Escucha —continuó Norma—, si no la matas al menos hay que asustarla tanto que tema hablar de ti o de decir algo, hay que hacerle como un susto psicológico.
—Terror psicológico —la corrigió Jesus.
—Como sea, hay que hacer eso para que tenga tanto miedo de salir que tenga que siempre estar metida en casa como una cucaracha. —dijo Norma.
Que irónico que me dijeran cucaracha cuando ella se comportaba como una.
Me reí con ironía, aguanté mi boca con mi mano pero ya era tarde, ellos me escucharon y voltearon a mi dirección, alcé la barbilla sintiendome enojada y salí del muro para que me vieran mejor.
—Como no, si quieren matarme aquí me tienen desgraciados —solté sintiendo mi cabeza iba a explotar de la molestia.
Ellos se cubrieron enseguida con sus ropas que estaban en el piso, sus rostros en completo asombro.
—¿Pero que mierdas haces aquí? —dijo Norma.
—¿Qué? ¿acaso no me estaban buscando? —solté— No me busquen más, que aquí estoy.
Jesus se comenzó a colocar el pantalón abrochándoselo y entonces me miró mientras se terminaba de colocar la camisa.
—¿Acaso tienes alguna razón más que la de ser estúpida para venir a la boca del lobo a pedir que te mate? —dijo Jesus.
Apreté la quijada, este era el hombre que solo me usó y jugó con mis sentimientos, el hombre que solo me quería asesinar.
Lo odiaba.
—No lograste matarme ayer —repliqué—, te voy a ver tras las rejas por intentar matarme hijo de puta.
Jesus se rió irónicamente y me miró de esa manera oscura y desagradable que me miró ayer, como si ahora se hubiera quitado la mascara y solo me quisiera ver sufrir.
—Imaginate —dijo—, suerte con eso, porque porque no hay evidencias de nada y solo serán calumnias, las camaras de seguridad de la carretera las mandé a eliminar y vaya que fue una lastima porque se ve el buen batazo que te di en la cabeza y lo cerca que estuve de explotarte los sesos.
Me comencé a reir.
Me reí tanto que Jesus frunció el ceño sin comprender qué me hacía gracia. Hasta que alcé mi teléfono celular enseñandole que estaba grabando toda la conversación.
Jesus casi se cayó de espaldas, lo había agarrado en jaque mate.
Relamió sus labios y me miró con rabia.
—¿Qué es lo que quieres? —dijo Jesus sabiendo que ahora su vida estaba en mis manos.
—El divorcio —solté—, ahora.
Jesus apretó los labios.
—No te daré mi dinero —dijo.
—No me interesa tu dinero —solté—, tú no pedirás nada de mi familia, yo no pediré nada de la tuya, solo quiero divorciarme de ti y acordarme que alguna vez fuiste mi esposo. De lo contrario si no lo haces, todos van a enterarse de esta grabación y el apellido McGregor quedará rallado.
Jesus solo me miró apretando la quijada, evidentemente sabía que un escandalo familiar era lo ultimo que necesitaba ahora, siempre guardaban las apariencias.
Me hacía sentir poderosa que él se encontrara entre la espada y la pared.
—Entonces creo que solo hay 2 opciones —dijo Jesus—, dejarme chantajear por ti o matarte y creo que elegiré, matarte.
—Que gran show, pero ya no me gusta la trama.
La voz de John irrumpió en el lugar acercandose junto con los escoltas.