XII Cuando el segundo hermano nació, no hubo sorpresas o felicitaciones, así tenía que ser, un varón que seguía con esa maldición que se rumoraba perseguía a los Redmount, pero que nadie sabía cuál era su origen. Pese a todo lo que se pudiera especular, esa familia era próspera. Solo eso, la felicidad no hacía parte del paquete. Kyle se crio con mucho amor por parte de su madre, sin embargo, entendía la diferencia con su hermano mayor, al que se le consideraba algo así como un redentor. Solo se llevaban dos años, jugaban juntos mucho tiempo y eran hermanos tan comunes y corrientes como cualquiera otros. Kaylan era muy travieso, se subía en los árboles muy altos, o en los tejados más maltrechos de la mansión. La tensión constante en que mantenía a las nanas se manifestaba en escandalosas

