LII Ahora llevaba un poco a su boca en cada comida, cosa que Dale veía como algo positivo, sin imaginar que por la cabeza de Lala pasaba otra cosa. Ella ya no veía las cosas de la misma manera, solo deseaba tener ese bebé e irse después con Kyle. La vida era insoportable, no quería respirar un segundo más, cada vez que el aire entraba en sus pulmones, eran como mil agujas que se le clavaban en el pecho. Gritaba sin que nadie pudiera escucharla. A través de la oscuridad de su tristeza extendía sus manos esperando que fuera ese hombre que un día vio sin camisa y con un bebé en las manos, quien la tomara y la sacara del pozo oscuro y de muerte en el que estaba sumergida. Ese hombre divino, de ojos oscuros al igual que su precioso cabello, se convirtió, sin que Lala pudiera predecirlo, en su

