XXIX El aire de su nariz se estaba estrellando en una pared caliente y suave. Parpadeó un par de veces y el estupor se hizo evidente cuando se desprendió con algo de brusquedad. Junto a ella estaba su precioso ser humano de ojos y cabellos muy oscuros. Su Kyle Redmount dormía con a su lado. Para Lala aquello era nuevo, pues desde que se hizo esposa, jamás había despertado en la misma cama con su marido. Ese momento que lo vivía con el hombre que amaba, se le hizo sublime. Ambos estaban desnudos bajo una manta gruesa, a través del cristal se notaba que aún no asomaba el sol, tal vez serían tipo 2:00 am. Al moverse un poco se dio cuenta de que la mano de su amado la tenía atrapada por una pierna, no supo en qué momento sucedió, pero le encantaba. Se acercó mucho a su rostro y le robó un be

