X Abrió los brazos para poder sentir las suaves flores que rodeaban ese camino, antes de llegar al centro de ese jardín que en realidad sí resultó un sitio muy tranquilo para sentarse a pensar en la vida. Una pequeña fuente con pececitos de colores, unas sillas de madera que se notaba habían sido arregladas hacía poco tiempo, flores y árboles. El lugar era muy bonito tal como le dijo su cuñado. Le impresionaba que hubiese un espacio así en la mansión, desde fuera no se veía tan grande, asumió que tal vez esa sección de bosque no era de propiedad Redmount, pero para ellos no era nada grave robar un pedazo de otra familia. Nadie la veía, era mejor, así que se tendió en la cama de césped muy bien cuidado a ver hacia el cielo que ese día era muy azul, muy bello. Perdida en la inmensidad, La

