XLI Lala veía ese bello vestido que él le había llevado como obsequio para que luciera en ese baile de gala. Ella no había ido a uno jamás, además que lo haría como la señora Redmount, la esposa de Kaylan, pero del brazo de su cuñado, el hombre que amaba. Luego de esa espantosa reunión, pasaron semanas tranquilas en que cada uno se dedicó a vivir como siempre. Kyle iba a su trabajo como ejecutivo en jefe de la industria más grande de la familia, Lala volvía a su trabajo de maestra en la escuela cerca de la mansión y Kaylan no regresaba. Había un aire enrarecido en la casa, por eso la señora decidió hacer una limpieza profunda, para que siempre oliese a flores. Kyle llegaba en las noches y cenaba con ella, escuchando las aventuras de los pequeñines de la escuela. Las nanas de la casa los

