02
Ali
La mesa está puesta, mamá sigue en la cocina, Daniel y papá charlan de fútbol y Ari y la madre de Daniel hablan de atuendos.
Tomo asiento a un lado de las chicas.
—Oh, Candace, te presento a mi hermanita, Allison—me apunta y yo le regalo una sonrisa.
—¿Así que tú eres la famosa Ali?—me da una sonrisa tierna
—Creo que esa soy yo—digo ridículamente.
—Pues un placer, soy Candace, mamá de Daniel, al cual tú y tu hermana tienen encantado.
—Daniel es amable—aseguró.
—Y tú eres muy dulce—sonrió.
—Gracias señora Harrison.
—Ay por Dios ya no me apellido así—exclama algo ofendida—Mis hijos si pero yo ya me despedí de ese idiota.
Sonrió y ella le da un sorbo a su copa de vino.
—Solo dime Candace dulzura—aclara.
—De acuerdo.
Seguimos charlando y de vez en cuando entro en la conversación, no soy la mejor colaborando en charlas, por lo que mejor me quedo en silencio y sonrió.
—Ali cielo, puedes ir por el pan al auto, lo olvide—me dice mi madre—Anda y ve para poder cenar.
Asiento y me retiro amablemente de la mesa. Tomo las llaves del auto y abro la puerta. El frente está oscuro, pero alcanzó a ver cómo una silueta está sentada en los escalones de la entrada.
Cierro la puerta detrás de mi para que la persona que está sentada escuche que alguien salió. Pero ni siquiera se mueve. Carraspeo y se mueve lentamente y bajo la luz de la luna puedo ver de quien se trata.
Mi garganta se hace nudo, mariposas crecen en mi estomago, me quedo sin habla, mi boca se seca y siento que no respiro bien.
Recuerdos vienen a mi mente y no son buenos.
Damián.
Ese idiota está sentado en mi pórtico, ¿que mierda hace aquí?
El humo sale por su boca y casi recuerdo lo bien que se veía fumando, realmente me encantaba verlo fumar, era como mi adición, pero siempre me conformaba con verlo a la distancia, nunca me atrevía a acercarme demasiado, era mejor estar a lo lejos..
—¿Te puedo ayudar en algo?—pregunto, cuando mi voz finalmente sale, o regresa a mi.
Mis manos tiemblan, y justo en este momento lo unico que deseo es que sea un sueño, y que mi alarma este apunto de sonar.
No me creo que el este aquí.
—No lo creo—esa voz, esa maldita voz que moja mis bragas, y me hace ponerme tan nerviosa.
Habían pasado años desde que no la escuchaba, incluso creo haberla olvidado, pero fue imposible.
Simplemente es imposible olvidar algo de el.
Es como si mi corazon se hubiera encargado de grabar todo de el.
—¿Entonces qué haces en mi porche?—voltea a verme y tira su cigarro, se levanta del escalon y lo pisa, es alto, me gana por dos cabezas, y esos vaqueros que lleva se le pegan a la piel increíblemente.
—¿Vives aquí?—cuestiona.
—¿Que clase de pregunta es esa?—frunzo el ceño.
—Una simple—sonríe, esa sonrisa, esa maldita sonrisa.
Ojala pudiera quitarsela de un golpe, por que con solo verla, mi mundo se pone de cabeza.
Aghhhh, también crei haberla olvidado, pero repito, es imposible olvidar algún gesto de esta cara tan conocida.
—Pues si, vivo aquí, ahora puedes responderme, ¿qué haces aquí?
—Mi ñoño hermano nos invitó a una cena en, tu casa al parecer.
—Disculpa, me perdí, ¿tu hermano?
—Si, Daniel Harrison—dice como si fuera lo más obvio del mundo y como si yo fuera una inadaptada.
—¿Eres el hermano de Daniel?—preguntó asombrada.
—Así es.
—No.. no lo sabía.
Y no mentia, si sabia que Daniel tenia un hermano, pero nunca hablaba de el, era como si fuese un gran misterio. En algunas ocaciones trate de que Ari me contara algo, pero como lo espere, mi hermana tampoco sabia casi nada al respecto.
En pocas palabras, era el hermano misterioso de Daniel.
Pero para mi no era tan misterioso...
—Y supongo que tu hermana es Ariana—intuye.
Asiento.
—Que raro, nuestros hermanos llevan meses saliendo y no nos conocíamos.
Tú no me conocías a mi, por que yo si a ti.
Quiero decirle..
Pero me muerdo la lengua y no lo hago.
—Si, muy raro.
Bajo los escalones y me pongo en el último para verlo mejor. Sus ojos son tal y como los recuerdo, azules, de esos que te hacen perderte y te hacen viajar al mar, su brillo sigue ahí.
Es tan alto, que tengo que esforzarme para verlo directamente a los ojos.
—Damián Harrison—extiende su mano, en forma educada y de presentación.
—Allison Parker—tomó su mano y una corriente recorre hasta llegar a la mía, trato de ignorarlo, por lo que la suelto inmediatamente como si su toque me quemara.
—La famosa Ali—saborea mi sobrenombre en sus labios.
Sus deliciosos labios..
¡Basta Ali!
No te veas tan intensa...
—Le quitaría lo famosa, pero soy yo.
—Mi hermano nunca para de hablar de ti y tu hermana, al parecer las dos son adorables—nuevamente me examina.
Siento que su mirada me quema.
Recorre cada parte de mi cuerpo, y se quedan en mis muslos, despues la eleva y se vuelve a quedar, pero esta vez en mis senos.
—Bueno eso es dulce—carraspeo, y quita su mirada de mis pechos y la vuelve a poner en mis ojos.
—Al parecer tú eres dulce—me sonríe.
Maldita sonrisa.
Me quedo embobada, sus facciones más desarrolladas, se ve más maduro, pero sigue siendo tan atractivo, el chasquea la lengua haciendo que salga de mi transe, rápido reacciono, me dirijo al auto a bajar el dichoso pan. Él no se mueve de ahí, hago lo que tengo que hacer y regreso.
—¿No entrarás?—pregunto, cuando lo veo aun al pie de los escalones.
—Soy un desastre en las cenas familiares—admite.
—Que mal—no se que decir en realidad.
—Pero nunca me perdería la cena con la dulce Ali—sonríe.
Y yo huyo de ahí. Entro a mi casa tan rápido como puedo, abrazando fuerte el pan, y tratando de ocultar mis nervios y siento que él está detrás de mi, por lo que huyo a la cocina, solo escucho el sonido de la puerta cerrarse, y como Candace lo presenta como su hijo menor.
¿Como sobreviviré a una cena con mi amor platónico?
Así es, les explico luego.
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