03
Ali
Salgo de la cocina, y sorprendentemente están todos sentados en la mesa.
Solo faltaba yo.
Mamá se levanta por el pan, estoy apunto de sentarme junto a Ari, cuando mi madre me toma de los hombros para impedirlo.
—Ali... vas en este—apunta otra silla.
Y este asiento se encuentra frente al chico de ojos azules cautivadores.
Siseo en voz baja y me siento de mala gana.
Agacho la cabeza, dispuesta a no levantar la mirada en toda la noche, y fingir que esta muy interesante mi plato.
—Ali, espero que ya hayas conocido a mi otro hijo—la voz de Candace me hace levantar la cabeza de mi plato.
—Oh si, ya nos presentamos—le doy una sonrisa y siento los ojos de cierta persona en mi.
Lo dejo pasar.
La cena se pasa lento, las miradas entre mi y Damian no se hacen esperar. No aparta su vista de mi, ni yo de él. Ari notó que nos quedábamos viendo y me frunció el ceño, supongo que me pedirá explicaciones más tarde.
Corto un trozo de carne y lo dirijo a mi boca. Saboreó su delicioso sabor cuando siento una caricia en mis muslos. Me tenso y dirijo mi vista hacia el frente. Una pícara sonrisa se dibuja en sus rojos labios. Se los lame suave mente, agacho la cabeza y me fijo en mis muslos descubiertos.
Se quito el zapato y suavemente pasea su pie por mi muslo descubierto. Tiemblo, el no deja de mirarme y tengo que disimular mi nerviosismo.
Esta jugando sucio..
Sin esperarlo su pie pasa por en medio de mis dos muslos y un poco adentro de mi falda. Tiemblo aún más y le doy un pellizco para que lo quite. El solo sonríe y vuelve a su postura normal y yo respiro de alivio.
—¿Y qué piensas estudiar Ali?—la mamá de el chico de ojos azules me pregunta con una sonrisa.
—Oh, pues diseño, me encantaría..—trato de que mi voz no suene afectada.
—Si, mi Ali es muy inteligente y si sigue así este mismo año podrá ir a la universidad de aquí—mamá dice con orgullo.
—Que increíble, Damián está estudiando Finanzas, no me impresiona que escogiera la misma carrera de su padre—hace una mueca con sus labios perfectos pintados con labial rojo.
No es nada nuevo que las cosas entre el Señor Harrison y la señora Candace terminaron mal. Después de haber tenido a Damian se separaron y aunque él ya está casado con otro mujer, aún Candace sigue despreciándolo. Supongo que el tipo le hizo algo tan malo que aún está herida. La única conexión entre ellos dos son sus hijos. Candace ha tenido novios, a los cuales los hermanos Harrison han espantado.
Daniel dice que ama a su madre pero que es la peor escogiendo novios. Yo creo que es muy guapa y merece ser feliz.
La cena finalmente termina, pido permiso y me retiro de la mesa. No puedo soportar ni un minuto más cerca de Damián. Salgo al porche y me siento en el viejo columpio que compartíamos Ari y yo cuando éramos pequeñas.
No jugué mucho con ella, ya que los seis años si son gran diferencia. Cuando yo entré a la escuela ella ya estaba siendo una adolescente malcriada y sentimental.
El columpio se mueve y volteo a verlo. Está sentado ahí.
—Es un buen lugar para pensar—musita.
No digo nada, tenerlo junto a mi me pone nerviosa.
—¿No dirás nada?
—No tengo nada que decir—me encojo de hombros.
La puerta se abre, dejando salir a mis padres, Daniel, Candace y Ari, se están despidiendo.
Damián se inclina hacia mi y me da un beso en la mejilla de despedida para después susurrarme..
—Si me acuerdo de ti, dulce.
Ese estúpido apodo.
Después de eso se dirige a su mamá y hermano.
—Nos vemos Ali—Daniel me besa la mejilla.
—Fue un placer linda, espero que vayas pronto a casa—Candace se despide para después irse por donde vinieron.
Si me acuerdo de ti.
¡Mierda!
Me vuelvo a sentar en el columpio, realmente necesito calmarme.
—Tu y yo tenemos una plática pendiente hermanita—me advierte Ari, para después meterse a la casa.
Tengo que explicarle muchas cosas.
Suspiro y entro a casa, me despido de mis padres, me meto a mi habitación, nuevamente saco mi ridícula y cómoda pijama, me la pongo, y tocan a mi puerta.
La cabellera rubia de mi hermana se asoma por la puerta, tiene una pijama de corazones, es más cursi que yo.
—Ali—dice alargando la i y lanzándose a mi gran cama con sábanas rosadas.
—Ari—respondo yo del mismo modo.
—Hablemos.
—Bien, tú primero.
—¿De donde carajos conoces a Damián?
—Yo.. no lo conozco en realidad.
—Mentirosa—me acusa.
—¿Qué?
—Mientes, Ali te conozco perfectamente, yo sé cuando mientes, ahora dime la verdad.
—Ari..
—No me mientas, entre nosotras no existen las mentiras.
—Bien, tienes razón, ya lo conocía—finalmente confieso.
—Cuéntame todo—dice acomodándose en forma que sus piernas están cruzadas como un indio.
—El era novio de Kathe—digo recordando a esa loca.
—Oh, ¿de la loca de Kathe?
—Si.
Kathe y yo fuimos amigas en primero de bachillerato, éramos inseparables pero yo empece a crecer y mis pechos crecieron más que los de ella así que hacia todo para humillarme, realmente era una loca, se desquitaba conmigo de la peor manera.
—Yo lo conocía perfectamente pero él ni siquiera me notaba, y..
—¿Y..?
—Me enamore de él.
—¿Queeee?—grita.
—Si, bueno se me hacía sexi,¡oye fue hace casi tres años!, no sabía nada de chicos ni de amor. Me parecía muy guapo y me enamore, la loca de Kathe se enteró y me hacia la vida imposible.
—Oh, de verdad era una loca, que bueno que la corrieron de la escuela.
—Fue bueno, pero déjame continuar..
—Oh, si perdón, continúa..
—Un día le enseño mi diario a Damián, las páginas donde confesaba mi amor por él—trago grueso—El solo dijo que eso era asquerosamente cursi, y que él nunca se fijaría en mi.
—Que hijo de perra..—sisea mi hermana.
—Eso rompió mi corazón, y aunque nunca hablé con él realmente, sabía lo que él pensaba de mi.
—¿Por qué nunca me lo dijiste?
—Por qué no importaba, tal vez dolió mucho, pero ya lo había superado, nunca se me cruzó por la cabeza que fuera el hermano de Daniel.
—Lo siento nena, el realmente es un idiota busca problemas, es un gran dolor de culo para Candace y Daniel—aprieta mi mano.
—Puedo suponerlo..
—Daniel me pidió que te digiera algo ,pero ahora menos lo haré.
—¿Es algo malo?
—Es un favor, pero no podría.. ahora menos, que me he enterado de la mierda que es Damián.
—Solo dime, estaré bien..
—Quiere que lo ayudes, que lo ayudemos, a mejorar su relación con Damián..
—¿Su relación?
—Si, ellos se llevan de la mierda, y Daniel admira como tú y yo nos llevamos.
—Bueno, no se que decir..
—El plan de Daniel era que los cuatro pasáramos tiempo juntos, realmente se llevan muy mal, y el solo quiere acercarse a su hermano.
—Comprendo..
—No tienes que hacerlo si no quieres.
—Solo, yo, lo voy a pensar.
—De acuerdo, no te sientas presionada Ali, si no quieres está bien, nunca te obligaría a volver a hablar con ese idiota.
Rió, por lo sobre protectora que es mi hermana.
—Lo voy a pensar Ari, ahora a dormir.
—Piénsalo bien—me da un beso en la mejilla y sale de mi habitación.
Suspiro, por que me siento mejor al contarle todo a mi hermana, ella parece siempre entenderme. Me meto bajo mis cobijas y me obligo a dormir.
Aunque no es fácil, un intruso ha empezado a vivir en mi mente, o bueno ya había vivido en ella, solo regreso y temo que es para quedarse.
Y ese intruso es Damián.
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