Me levanté algo atontada al día siguiente.
Noté que Steven estaba en la cocina, hablando por teléfono. Hablaba en tono muy alto.
—Entonces cerraré las webs esta noche, dame algo de tiempo que no es nada fácil —él me miró cuando yo pasé por su lado, me había puesto una camiseta de él porque no encontraba mi ropa—. Okey, entendido, hablamos luego.
Colgó el teléfono y apenas abrió su boca.
—Lo siento por tomar tu camiseta, ¿dónde está mi ropa?
—Perdona, Maia, la he puesto a lavar. Tenía mucho olor a whiskey y cigarro.
—Gracias... —no supe que hacer, así que lo invité a salir—. ¿Salimos esta noche?
—No puedo... Tengo un compromiso. Tengo una cita.
No le dije nada, le asentí con la cabeza.
Me senté en la barra de su cocina, vi que tenía una fotografía con una niña y un perro.
—¿Tu hermanita? —pregunté.
Él se puso un poco nervioso.
—Eh... No... Ella es...
Me giré y vi otra foto. La misma niña, con una mujer, y él a su lado.
—Ya entiendo... —me levanté de la silla y caminé hacia la puerta, sin importarme que estuviese en paños menores debajo de la camiseta—. ¿Eres casado? ¿Tienes una hija? ¿No pensabas explicarme? Bueno, no me debes explicaciones, no somos nada.
Respiró profundo.
—No es lo que piensas, Maia, puedo explicarlo.
—No, ya tengo suficiente con mi ex —me odié a mi misma cuando lo mencioné—. Mejor me voy.
Salí por la puerta y la cerré rápido, sin dejar que me explique algo sobre lo que pasó.
Entré a mi departamento y vi una nota de Atenea sobre la mesa.
''Estuve aquí pensando que estabas, necesito hablar contigo, te mandé mensaje. ¿Qué coños hiciste?''
Me senté en el sillón y pensé nuevamente en él. En Cameron.
¡Cuánto lo odiaba a ese cretino!
Tocaron el timbre y salí corriendo para abrir la puerta.
Steven.
—Traje tu ropa, ¿ibas a irte sin despedirte? —me lo entregó con una sonrisa—. Déjame explicarte.
—No me debes explicaciones, supongo que volví a elegir mal de hombre.
Estaba por cerrarle la puerta en la cara cuando él puso la mano, la puerta aplastó su mano y él gritó de dolor.
—¡Maldita sea! ¡Mi mano!
Me volví hacía él preocupada.
—Lo siento, no era mi intención... —nuestras caras se acercaron de repente, hubo una chispa de conexión entre nosotros. En ese momento sentí como la mirada de Steven iba a mi boca. Algo hambriento, con deseos de besarme ya.
—No te preocupes, estoy...
—¡Pero ya bésense! —la voz de Atenea me hizo sobresaltar del susto.
Casi me muero por ello.
—Atenea, maldita seas... Hija del demonio.
—Amiga, dime qué sucede. Te he llamado varias veces... —No le dije nada. Ella procedió a mirarlo. Cómo sí hubiese encontrado la respuesta de su pregunta—. ¿Ustedes han...?
Alejé a Steven de la puerta de mi casa, echándolo a empujones.
—Bueno, debes irte. Luego hablamos, bye.
Cerré la puerta con fuerza.
Rendida levanté mi mirada a Atenea queriéndola asesinar.
—¿Te lo follaste? ¿Por eso no contestabas el teléfono?
—¡Mi celular quedó sin batería anoche! Y no, no follamos. Lo intenté.
Ella me miró sorprendida.
—Ya veo... No follaste con Steven. Supongo que lo que me dijo Cameron fue cierto. Quería creerlo de ti.
Creo que eso despertó la ira de mí.
—¿Qué mierdas te dijo ese tonto? —pregunté.
—Le pregunté que tal todo. Me ha dicho que tuviste que irte, imprevistamente, que recibiste un llamado y tuviste que irte. Que la habían pasado muy bien, así que por ello no follaste con Steven. Follaste con Cameron.
—¡Con ninguno de los dos! Cameron quería que le hiciera cosas sucias en su oficina, luego me echó porque Georgia llegaba al edificio y me vine a casa. Luego lo vi a Steven y dije. ¿Por qué no? ¡La vida es una sola, maldita y miserable!
Atenea parecía estar sorprendida, algo desconcertada.
—¿Por qué no con Steven?
—Él no quiso —contesté—. No quería hacerme nada en el estado que estaba.
Mi amiga estaba cada vez más desconcertada.
—Parece buen chico... ¿Él no tiene una banda de indie?
—Lo debes confundir con otra persona, creo que es diseñador web —le respondí, pero ella sacó su teléfono y me mostró una foto de él con un bajo—. Oh.. Sí es él.
—¡Lo sabía! Lo vi en Reemi's, la semana pasada. Tiene buena música... —nuevamente vimos fotos de él y su banda, allí vi a la chica que vi en su casa, en la fotografía impresa—. Toca con ella siempre.
Suspiré alejándome de ella.
—Me declaro cien por ciento una desgracia para el amor.
Atenea me abrazó por detrás.
—No digas eso, flaca, eres hermosa... Lo tienes a todos muy loquitos.
Quise sentir que eso era un cumplido, simplemente me importó menos.
Me despedí de Atenea unas horas después, puse a cargar mi teléfono. En cuanto se encendió, vi un mensaje de Cameron. me había llamado muchas veces. Luego vi un mensaje suyo que decía:
''Hablemos''.
Le respondí de inmediato:
''No quiero hablar contigo...''
Y claro que sí, él contesta rápido los mensajes que le interesan.
''Yo sé que quieres, ¿vamos por un café? Paso por ti a las seis''.
No me dio opción de contestar.
Me dio una rabieta, inmensa. Quería aún a Cameron. Pero quería olvidarme de él.
De repente veo que me llegó una solicitud de i********:. Era Steven.
—Vaya, vaya... Lo de querer tenerme y conocerme iba en serio... —acepté su solicitud y vi su perfil.
Tenía muchas fotos de viajes, viendo películas. Con esa niña.
Con esa mujer. Con ese perro. Y siempre con ellos.
Apagué el móvil y no quise saber más de él.