Salí turuleta de la clínica, Dylan se veía feliz sin razón alguna, por más que se controló, no dejó de pelar el diente y fue contagiosa su felicidad. —¿Se puede saber cuál es el chiste? —No es chiste, soy un hombre feliz, tengo a mi lado a la mujer que amo, la carrera deseada, una gran familia, unos excelentes amigos. Tú pregonas lo de hacer una balanza y se me dio por hacerla, el resultado es lo que ha hecho que me sienta muy feliz. Lo abracé, al hacerlo me dio un mareo, alcanzó a tomarme en brazos. » ¡Catalina! Bodoque… —Estoy bien, Rafael dijo que era normal los mareos, por la anestesia. —tomó su celular y le marcó. —Rafael, ¿es normal lo de los mareos de Catalina? —silencio, me tenía abrazada, apoyé mi cabeza en su pecho, estaban al lado de su carro—. Entendido, lo haré. —¿Qué

