Amanecer con los sonidos típicos del campo cada día me gusta más. Esta mañana me levanté con el canto del gallo, Zuleima se despierta muy temprano, cuando bajé a ordeñar las vacas. Como dice el abuelo, ¿si tienes una finca y no ordeñas tú mismo las vacas, pa’ qué carajo tienes vacas? Si no ordeñas al menos levántate con los trabajadores y muéstrale respeto. Cata se quedó dormida, tenía una semana de dormir mucho y eso era por mi hijo o hija, como quisiera compartir la felicidad con mi Bodoque. Zule nos trajo el café a los corrales, yo había terminado de ordeñar mis vacas, las otras las hacía el marido de nuestra jefe de ayuda doméstica, como le dice Cata a Zule, una prima de Mayo, sobrina de la ilustre Chila. Su esposo Rigoberto, quien era el capataz de la Arbolada. Después de compartir

