capitulo 8

1995 Words

–Nada –confesó ella con gran sinceridad, aunque, en realidad, estaba atemorizada. Massimo se quedó profundamente impresionado ante aquella respuesta. –Lo siento –se apresuró Merida a disculparse–. Eso ha sido un poco brusco. Sólo quiero que comprendas que no tiene que suponer el fin de tu vida actual. No estoy pidiéndote nada. Probablemente las cosas sean distintas aquí a como son en Italia. No se espera que la gente se case si no quiere, así que puedes relajarte. No tienes que llevarme al altar. Él tomó aire como si fuera a hablar a continuación, pero ella levantó una mano para detenerlo. –Por si te lo estás planteando, no tienes ninguna oportunidad – continuó–. De todas maneras, ya es demasiado tarde. Nos gustan… las cosas como están. Mi madre, Anthonela y yo. Massimo se quedó senta

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