capitulo 9

1992 Words

–¿Qué estamos haciendo? –preguntó Merida, susurrando–. Esto no puede suceder. No puede ser. Él se sintió enormemente decepcionado. –Me deseas, carissima –dijo–. No finjas. –Ahora las cosas no pueden ser como antes, ¿no crees? –espetó ella, apartándose de él y colocándose la ropa–. Tenemos que ser maduros. –¿Crees que hay algún otro camino para nosotros? Merida no contestó y ambos se dirigieron en silencio a su casa. La pasión que no se había resuelto entre ellos se respiraba en el ambiente y Massimo pensó que de una manera u otra darían rienda suelta a sus deseos. Tenían que hacerlo. Cuando llegaron a la puerta de la Anthonelaenda, ella se detuvo y se mordió el labio inferior. –Lo que ha ocurrido no tenía que haber pasado –comentó con emoción–. Vas a estar en Sídney sólo durante un

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD