Los exámenes estaban a la vuelta de la esquina y ese año tenía dos exámenes más, aunque siendo sincera no me preocupaban en lo absoluto.
Me había pasado el curso mirándome los apuntes para que no me pasara como años anteriores, los últimos días estudiando a la carrera.
Jay y yo nos ayudábamos a estudiar en la biblioteca, en una mesa del fondo con algunos compañeros de nuestros equipos de quidditch que pasaban las páginas de los libros llevándose las manos a las cabezas mientras apuntaban como locos en pergaminos que si los desenrollaban llegarían a la puerta de la biblioteca situada en la otra punta de la sala.
Jay puso cara de pánico mirando su libro de pociones, tenía que memorizar el procedimiento y llevaba media hora con el mismo paso.
Miré por encima de su hombro y sonreí.
— Es el mismo procedimiento que en la poción anterior — le susurré.
Jay pareció ver la luz porque sonrió y cambio de libro, dando por zanjada la asignatura.
El martes siguiente tenía el examen de encantamientos, en el que nos hicieron limpiar ectoplasma con un encantamiento, y también usar incendio y el encantamiento para levitar objetos.
El siguiente examen fue de transformaciones ese mismo día después de comer.
Cuando me senté en el pupitre y la profesora McGonagall nos dio un ratón supe lo que venía a continuación, transformarlo en un botón.
Al primer intento lo transformé en un bonito botón redondo de colores nacarados.
El miércoles a primera hora teníamos el examen de Herbología, en ese examen tuvimos que trasplantar una mandrágora pequeña, terminé manchada de tierra por completo, pero conseguí hacerlo a la primera, cosa que hasta ese día parecía no poder conseguir.
Por la noche tuvimos astronomía.
El jueves tuvimos DCAO, Historia de la magia, y pociones.
La última cena del curso se estaba sirviendo y yo, como era ya costumbre, llenaba con fervor mi plato, pareciendo más un traga-bolas que una niña cenando.
Lily se reía con ganas mientras me veía comer como si no hubiera probado nunca ni un bocado de comida.
— ¿Vendrás a visitarme este verano? — me preguntó Lily cerrando su baúl.
Me giré y la miré, cerrando el mío también y sentándome sobre el — Intentaré ir, lo prometo, ya sabes el problema de mi padre... puedo decirle que voy a ver a Severus e ir a verte a ti, ya veré como lo hago, pero iré a verte — confirmé sonriente para que ambas saliéramos con nuestros baúles de camino al expreso de Hogwarts.
Al principio el viaje estuvo tranquilo, solo estábamos Lily y yo en el compartimento, cosa rara porque habíamos quedado con nuestros respectivos novios en vernos en el compartimento, pero habíamos salido hacia casi una hora y ninguno de los dos había aparecido.
— Deberíamos salir a buscarles — dije después de un rato mirando la puerta esperando que Jay entrara, sin resultado.
— Si, tienes razón, esto me huele mal — dijo Lily levantándose y saliendo detrás de mí del compartimento.
Miramos en ambas direcciones y cuando al final del pasillo de la izquierda vimos mucha gente apelotonada mirando algo y cuatro pares de pies pegados al techo nos miramos con cansancio.
Avanzamos haciéndonos paso a la fuerza entre la gente hasta que nos metimos dentro del circulo en el que James y Sirius levantaban a nuestros novios, pegando sus pies al techo del tren.
Lily tosió fuertemente para llamar la atención de los dos bromistas que se giraron riéndose para mirarnos con sorpresa.
— ¿En serio os sorprende encontrarnos aquí? — preguntó Lily con los brazos cruzados sobre el pecho y con aspecto de estar bastante enfadada.
— Oh, venga, tampoco es para ponerse así, solo estamos manteniendo una agradable conversación — dijo James.
— Y por eso están los dos colgados del techo ¿verdad? — dije yo ahora alzando una ceja y poniendo los brazos en jarra.
— No te metas en esto Éride — dijo Sirius girándose a mirar a Jay que me sonreía bocabajo como si estuviera sobre el suelo y no estuviera pasando nada.
Suspiré, cansada de siempre lo mismo.
— ¿Cuándo dejareis de ser así de infantiles? — pregunté, más para mí que para ellos.
— Ya sabes la respuesta — dijo James sonriendo.
— Bajadles — ordenó Lily cansada de tanto hablar.
— No — dijeron los dos.
— No lo ha pedido, lo ha ordenado — dije apuntándoles con la varita — oh... venga, ya sabéis como termina esto, no me hagáis dejaros en ridículo — dije moviendo un poco la varita en círculos desenfadados.
— ¡Patéales el culo Éride! ¡Esa es mi novia! — exclamó Jay señalándome con orgullo haciéndome reír.
— ¡Cállate ya! — exigió Sirius mirando a Jay que le ignoro.
— Bueno, hora de trabajar — le dije a Lily que también había sacado su varita y asentía mientras yo me arremangaba.
Ambas hicimos un movimiento de varita y mientras los chicos caían algo detenía su caída y los posaba en el suelo para que un segundo después James y Sirius cayeran petrificados al suelo.
Me acerqué a ellos y les sonreí, tumbados ambos en el suelo inmóviles.
— Para parecer tan listos sois muy tontos — dije yo sonriendo.
— Deberíais plantearos mejor a quien le gastáis bromas — dijo Lily divertida mientras abrazaba a su novio y se iba al compartimento.
Jay me estrujó con fuerza y me beso la frente.
— ¿Vamos? — me preguntó rodeando mis hombros con su brazo.
Asentí pasando mi brazo por su cintura mientras Remus despetrificaba a sus amigos que se sentaban enfadados en el suelo.