Capítulo 14 - Las pruebas para el equipo de Quidditch.

1937 Words
El día de las pruebas para el equipo de quidditch había llegado, este año solo había dos vacantes para cazadores, ya que ambos se habían graduado en Hogwarts el año anterior. Nos presentábamos cerca de veintitrés alumnos para los dos puestos de cazadores, entre ellos James y yo, de segundo año, los demás eran años mayores y con más experiencia. Estábamos todos vestidos adecuadamente con las escobas en las manos, en las gradas vi a Sirius, Peter y Remus animando a James y a Lily, Hayley, Alice, Jay y Severus animándome a mí, entre otro muchos que iban a animar y dar suerte a sus amigos. Nos hicieron montar en las escobas. Había estado practicando todo el verano con mis hermanos, ambos cazadores de Slytherin, para esto y no pensaba dejar pasar mi oportunidad de conseguir un puesto en el equipo. Ascendí rápidamente y empecé a dar vueltas de calentamiento con velocidad, pasando a ras de Sirius aposta para fastidiar. Cuatro alumnos fueron eliminados porque o sus escobas no les hacían caso para ascender o se cayeron de las escobas en las primeras vueltas. Como éramos diecinueve aun decidieron hacer seis equipos de tres y uno que tomaría el lugar del primer eliminado. Haríamos pequeños partidos solo con la Quaffle y las bludger, habría cuatro bateadores y dos guardianes, ya que habían venido a ayudar del equipo de Hufflepuff, dos bateadores de Gryffindor, dos bateadores de Hufflepuff, el guardián de Hufflepuff y el guardián de Gryffindor. El que tomaría la decisión sería el capitán, que era el buscador del equipo y que estaba en sexto y el cazador de cuarto. Empezaron dos de los equipos, eliminaron a cuatro, incluido el que habían metido después. Entraron otros cuatro de los que volvieron a ser eliminados otros tres, uno de los que habían elegido al principio y dos que habían entrado después. Quedábamos doce, tres de ellos ya en el campo esperando a los siguientes tres. Entraron tres, siendo eliminados por completo nada más empezar. Los siguientes tres aguantaron más y uno consiguió quedarse con uno de los puestos, eliminaron a cuatro quedando en el campo uno que llevaba jugando desde la segunda ronda y uno que acababa de entrar. Quedábamos cinco, dos de ellos en el campo. Los tres que faltábamos, James, una chica pálida de ojos negros y yo entramos al campo de juego junto con un cazador de Hufflepuff que se puso con la chica pálida y el chico que se había quedado en la jugada anterior. Miré a James y asentí. Cuando lanzaron la Quaffle me lancé velozmente a por ella, cogiéndola al vuelo y esquivando por los pelos al cazador de Hufflepuff para girar bruscamente para evitar una bludger, le pasé la Quaffle a James que esquivando a dos de los cazadores contrarios le pasó al chico que llevaba desde casi el principio jugando, este, esquivando al último cazador marco y los tres volvimos a nuestro lado del campo. A la siguiente lanzada hice el amago de coger la Quaffle, cruzándome entre el cazador contrario y la Quaffle y esquivándole en el último momento avanzando hacia lo aros, James cogió la Quaffle y esquivando a los cazadores enemigos y una bludger me hizo un pase ultra largo que cogí de milagro lanzando con todas mis fuerzas a uno de los aros más bajos, marcando el segundo gol. El capitán eliminó a la chica, metiendo otro cazador de Hufflepuff. Esta vez el que cogió la Quaffle fue el chico de cuarto que iba con nosotros, james avanzó y yo zigzagueé al lado del chico, pasándonos la Quaffle mientras esquivábamos ágilmente jugadores y bludger, en el último momento James cogió la Quaffle embistiendo sin querer un jugador de Hufflepuff que le cortó el paso en el último momento y marcando el tercer tanto. Al lanzar la Quaffle James la cogió rápidamente esquivando al primer cazador, me la lanzó en medio campo, viéndome rodeada por los dos bateadores y los otros cazadores, esquivé el primer cazador y tras esquivar dos bludger por los pelos empecé a girar sobre mi misma mientras avanzaba agarrada fuertemente al palo de la escoba con las piernas y una mano mientras con la otra agarraba con fuerza contra el pecho la Quaffle, sin dejar de girar sobre mi misma lancé la Quaffle que por efecto de mis giros cambio de dirección en el último momento, marcando en uno de los aros laterales ante la estupefacta mirada de los jugadores. El capitán dió por concluidas las pruebas, todos bajamos de nuestras escobas y fuimos a asearnos y cambiarnos a los vestuarios, al volver al campo el guardián de Gryffindor, que era de quinto se acercó a mi estrechándome la mano sonriente. — ¡Una jugada brillante! ¡Llevo desde segundo siendo el guardián y nunca he visto esa jugada! ¡Eres buena! Seguro que llevas mucho jugando a quidditch en casa —sentenció el guardián. — La verdad es que he jugado por primera vez este verano, he entrenado con mis hermanos mayores — expliqué haciendo que el guardián me mirara con la boca abierta. — ¿Estarás de broma? — preguntó con asombro mientras yo negaba. El chico sonrió abiertamente y sacudió mi mano exageradamente en el aire, sacudiéndome por completo. — Soy Jake Smith, ¡espero que entres al equipo! — exclamó contento haciéndome reír. — Yo soy Éride Lestrange, y también espero entrar — dije entrecortadamente entre zarandeos. — Bien, acercaos chicos — nos dijo el capitán a los cuatro que quedábamos. Nos miramos nerviosos entre nosotros y crucé los dedos interiormente para quedar dentro. — Ha sido una decisión difícil, normalmente no se presentan tantos jugadores tan buenos... empezaré eliminando al que peor juega, sin ofender, es comparando vuestra forma de jugar entre vosotros cuatro — dijo el capitán nervioso — Bien, estas fuera — le dijo al chico que había jugado en el equipo contrario al de James y al mío. Solté el aire aliviada de no ser yo. — Bien, y ahora lo más difícil — dijo mirándonos a los tres y callándose por un prolongado momento. — ¡Por Merlín dilo ya o reviento! — exclamé tras unos minutos de suspense. El chico se rió y señalo al chico que había ido con James y conmigo. — Estas fuera, lo siento, pero los de segundo han jugado mejor, parecen tener más técnica — sentenció el capitán haciendo que me quedara con la boca abierta. El guardián de Gryffindor me cogió en volandas. — ¡Felicidades peque! ¡Estas dentro! — exclamó gritando mientras me subía a sus hombros haciéndome reír con la ropa mal puesta y el pelo revuelto. — ¿Estoy dentro?¡¿Estoy dentro?! ¡Estoy dentro! — exclamé ya en el suelo dando brincos de felicidad y abrazando a Lily que acababa de saltar al campo y saltaba conmigo riendo. — ¿Sabes que solo lleva jugando desde este verano? — le informó al capitán que le miró como si acabara de conseguir un premio. — Este año la copa es nuestra — sentenció el capitán emocionado. Tras calmarse el ambiente y con todo el equipo de quidditch de Gryffindor al completo el capitán dio unas palmadas para callar a la gente. — Bien, os informo de que los entrenamientos serán los sábados por la mañana todas las semanas, sin excepción, y a las nueve de la mañana, sed puntuales y nos vemos el sábado — concluyó el capitán para volver todos juntos a la sala común.   Esa misma tarde me crucé con mis hermanos, que se quedaron estupefactos ante mi arranque de amor inexplicable, les abracé y les señalé amenazante. — Preparaos porque Lestrange entra al campo y piensa arrasar con todos en el primer partido serpientes — exclamé antes de salir casi corriendo de allí dirección a los jardines donde una cabellera pelirroja cubría a una pelinegra. Me acerqué rápidamente, ya a varios metros se oía la fuerte discusión. Lily estaba protegiendo a Severus, que había sido víctima de una broma cruel por parte de James y Sirius, le habían hecho levitar y le habían colgado bocabajo de un árbol hasta que Lily, que pasaba por allí de casualidad, intervino. Ayudé a Severus aponerse de pie y le sacudí bien la túnica llena de hierba y ramitas. — ¿Estas bien? — le pregunté haciendo que el asintiera. — ¡Sois crueles e infantiles! — les gritó Lily furiosa. — ¡Eres aburrida! — le respondió James. — Además ¡¿Que más te dará?! — preguntó Sirius con los brazos cruzados sobre el pecho. — ¿Ya os aburríais de nuevo? Sois patéticos...— les respondí enfadada poniéndome a un lado de Lily, delante de Severus. — ¿Que no te has mareado lo suficiente en esa escoba que vienes a marear la perdiz aquí también? — preguntó Sirius intentando burlarse de mí. — ¡Eres imbécil, arrogante e infantil! — le respondí sin piedad — ¡y un envidioso también! — ¡Y tu una futura muerta! — replicó Sirius recordándome la premonición y haciendo que todos contuvieran el aire. — ¡Te has pasado Black! — espetó Lily con un dedo amenazador en alto. — ¿Sabes? Si mi muerte va a servir de algo me da igual, todos tenemos que morir tarde o temprano — sentencié con voz monocorde y el rostro serio — Vámonos Lily, no merece la pena perder el tiempo con ellos, nunca maduraran ni cambiaran, la gente no cambia. Empecé a caminar dirección al castillo y no tardaron en seguirme Severus y Lily, esta última tras llamarles de todo menos guapos. Esa misma tarde me senté sola en el jardín, apoyada en un árbol frente al lago, el mismo árbol en el que me llevaba sentando desde el primer día cuando quería estar sola y pensar con tranquilidad, ya que era lo suficientemente ancho como para cubrir a dos personas. Alguien se sentó a mi lado en silencio. — No quise decir eso — dijo Sirius al rato. — Para no querer decir nunca nada dices demasiadas cosas — respondí después de un tiempo sin mirarle, intentando sentirme tan calmada como las aguas del lago. — ¿Siempre vas a estar a la defensiva conmigo? ¡He venido a disculparme! ¿Vale? — exclamó exaltado Sirius. — ¿Siempre vas a decirme cosas como muerta, serpiente, y un sin fin de cosas desagradables? Porque cada vez que vienes a disculparte termina peor la cosa — respondí calmadamente, ignorando su tono. Todo volvió a quedarse en silencio por un tiempo que no supe si fueron segundos, minutos u horas. — Siento haberte dicho que has mareado en la jugada de quidditch, la verdad es que ha sido una jugada alucinante — dijo después de un rato. — Lo sé — respondí sin mirarle. — De nada — respondió riéndose para volver a quedarnos callados. — ¿Crees de verdad que soy imbécil...? — preguntó Sirius mirándome fijamente. — E infantil, arrogante, cruel y a veces un ignorante — respondí mirándolo fijamente — yo si lo digo en serio, y no porque quiera ofenderte sino porque es como te veo cuando haces esas bromas que según vosotros son inofensivas y que sin embargo hacen pasarlo mal a los que las sufren. Me levanté y miré el lago por última vez antes de girarme y mirarle. — También decía enserio que no quiero relacionarme con abusones, así que hasta que no madures no volveremos a hablar — concluí para empezar a andar hacia la sala común, dejando un silencioso Sirius mirando la superficie del lago.  
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