Agosto 21

1061 Words
¡Domingo! Hice un aviso para atender solo hasta las 5:00 pm el día de hoy. Abrí muy temprano, a eso de las 7:00 am, gente que sale a hacer ejercicio en las mañanas, pasaban y compraban agua o jugo, así que inicié bien el día. Me preparé un desayuno rápido para tener disponibilidad de tiempo y atender a todo el que llegue. Me encontraba preparando los postres del día cuando Damián entró al local. —Buenos días mi esquiva amante— —¿Qué se te ofrece?— —¿Qué forma de saludar es esa?— —Si vienes a fastidiar te puedes ir por donde llegaste— —No, no, no, no, ¡Alicia! ¿Así tratas a tus clientes?— —Tu no eres un cliente, solo vienes a molestar—. —Si soy un cliente, mira— saca dinero de su bolsillo y lo pone sobre la mesa —Quiero dos postres de limón— —Aun les falta un poco, si esperas por ellos, con gusto te atiendo— —¿Por la plata baila el perro no?— —Si te vas a poner grosero mejor te vas— —¿No te aguantas una no?, tranquila, yo espero; mientras tanto, cuéntame, ¿dónde conociste al sujeto ese?— —No es de tu incumbencia— —Si lo es, no permitiré que llegue cualquiera a robarme tu amor— —¿Amor? Yo no te amo— —¿Ah no? Pero bien que cuando te beso tiemblas— dijo mientras caminaba hacia mi, muy cerca y casi a punto de besarme prosiguió —¿O no?— No sé qué demonios le pasa, al principio parecía un hombre serio y maduro acorde a su edad, ahora parece que estuviese tratando con un niño; me confunde mucho, ¿será que se está burlando de mi?, sus comentarios infantiles y burlescos me desconciertan. El día paso rápido, a eso de las 3:00 pm Armando llegó, traía unas hermosas flores. —Mi bella Alicia, ¿Cómo se encuentra usted?— —Muy bien Armando, ¿y usted?— —Mucho mejor ahora que tengo la dicha de verla— No pude evitar sonrojarme con sus palabras. —Le he traído estas flores para adornar su negocio, aunque con su belleza es suficiente— —Muchas gracias, las pondré de inmediato— Armando es muy especial conmigo, pero no sé hasta qué punto sea amabilidad, no sé si tiene intenciones románticas, o simplemente vió en mi alguien con quien conversar, una amiga con la cuál compartir. —Alicia, si me lo permite, quisiera llevarla a mi lugar favorito— —Por supuesto, encantada de acompañarlo— No había nadie en el local así que cerré. —¿Debo ponerme algún atuendo especial?— pregunté. —Pues es un sitio algo elegante— —Está bien, deme 10 minutos y nos vamos— Entramos a la casa y Armando se instaló en mi sala, yo subí a mi habitación a cambiarme y oh sorpresa... Damián estaba allí... —¿Qué haces aquí?— —Quería verte— dijo mientras se acercaba lentamente hacia mi, —Sabes, creo que esta noche haremos el amor— —¿Perdón?— —Alicia, hemos pospuesto tanto este momento, ya no puedo esperar mas— me tomó entre sus brazos y me besó apasionadamente, no me pude resistir, todo iba muy rápido, en segundos estuve desnuda y apunto de desnudarlo... —¡No!, Armando me está esperando abajo— dije mientas lo alejaba de mi. —¿Prefieres a ese tipo que a mi? Alicia por Dios, mírame a los ojos y dime que no quieres y me iré— —No es que no quiera, simplemente este no es el momento, por favor vete— Logré ver una expresión de enojo en su rostro, sin decir una palabra se marchó. Me vestí rápido y bajé. —Vaya que valió la espera, se ve sencillamente hermosa, ese rubor natural de sus mejillas me encanta — Me sentía un poco avergonzada, ese rubor del que hablaba, era producto de la excitación que me provocó Damián; si no hubiera sido porque Armando me esperaba, estoy segura que me hubiera rendido ante mis deseos. Fuimos a cenar a un lugar bastante modesto, me pareció extraño que me llevara a ese lugar, pues por lo quee ha contado, frecuenta sitios costosos. —Alicia, este es mi lugar favorito, aquí conocí a mi esposa, ella era mes era aquí y yo un simple mensajero—. Me contó la historia más hermosa del mundo... —Desde la primera vez que la vi, supe que sería el amor de mi vida, ambos, un par de muchachitos inexpertos y con miles de sueños, deseando comernos el mundo. Hicimos una gran conexión y al poco tiempo de conocernos nos hicimos novios; ella vivía con una tía, pues sus padres habían muerto, así que se fue con ella, la señora era dueña de ese negocio en el que trabajaba, jamás me gustó como la trataba, pero tampoco intervení. Yo, por mi parte recién había terminado mi colegio, pero mis padres no tenían dinero para pagarme una universidad; decidí trabajar en lo que saliera y ahorrar para poder hacerlo. Andaba en mi vieja bici llevando mandados y algo de dinero guardaba. Le propuse matrimonio, sin anillo, solo con la promesa de hacerla feliz... Unos meses después, su tía murió y como no tenía hijos, heredó su pequeño negocio, pensó en venderlo pero la convencí de no hacerlo. Entre los dos lo sacamos adelante y logramos tener sucursales. Este lugar jamás se remodeló, se ha mantenido como siempre y cada vez que vengo aquí, siento su presencia en cada rincón— Puse atención a cada palabra, se nota en su tono de voz, todo el amor que aún siente por ella, yo jamás viví algo así y creo que jamás lo viviré... Ahora sé que desperdicié mi vida por miedo. Pasamos una velada muy agradable, tanto que no nos percatamos de la hora, casi a las 11:00 pm me llevó a casa, al llegar, pude ver que Damian estaba en su jardín, tenía rostro de pocos amigos, pero no le presté atención, nos despedimos e ingresé a la casa. Estaba cansada, subí de inmediato a cambiarme para dormir y me acosté.
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