Capítulo 17 - El cumpleaños del Rey, una fiesta de máscaras

4997 Words
Zafiro se recostó en su cama para dormir, miraba el techo y parecía que veía a Ana sonreír, se sentía en las nubes, era como si flotara en el aire, su corazón latía fuerte cada vez que recordaba esa sonrisa, se aferró tanto a esa sensación, quería dormir y encontrarla en sus sueños, recordaba aquellas veces que renegó del amor y reía en silencio, ¿fui un idiota? no se reconocía, era otro, ella le dio sentido a cada respiro, empezó a apreciar la vida, sabía que algún día llegaría y llegó, todo tenía color, ya nada era gris, era una locura, él era un esclavo, ella tan inalcanzable como las estrellas, pero aun así, quiso atesorar aquel sentimiento A la mañana siguiente todo el castillo estaba siendo preparado para la gran celebración, todos corriendo de aquí para allá, Ana estaba nerviosa por la invitación que Raguel le hizo a Zafiro, pero en el fondo estaba impaciente, sentía curiosidad, la celebración era de disfraces y máscaras, las chicas tenían listos sus atuendos. Jeff estaba preocupado por la discusión con Ana, no sabía qué más decirle para que las cosas se arreglaran, estaba solo, guardando sus libros en cajas, pronto se mudaría, estaba invitado a la fiesta del Rey, pero tenía miedo de que Ana no quisiera verlo, aun así se arriesgaría a ir. En ese momento vio una sombra detrás suyo, volteo a ver y no, no lo podía creer! - ¡Hola Jeff! - ¡¿Qué haces aquí?! ¡lárgate de mi casa! - ¿Esa es la forma de recibir a tus visitas? - ¡Tú no eres bienvenida aquí Hamal! - ¿Qué le ves a esa niña? - ¡Fuera de mi casa! - Hamal se sentó en la silla y apoyó sus piernas sobre la mesa lo que dejó entre ver su ropa interior, Jeff no lo podía creer - ¿Acaso eres sorda? - ¡Responde mi pregunta! ¿qué le ves a esa niña? - ¡No voy a hablar contigo de ella! ¿te queda claro? - ¿De verdad son novios? ¿o lo dijo para molestarme? - ¡Hamal por favor, lárgate! - Estoy hablando contigo ¿no puedes hablar? - ¡Yo no tengo nada que hablar contigo! ya te lo dije - ¿Qué puede ofrecerte? ¿te acostaste ya con ella? - Jeff se enfureció y la tomó del brazo - ¡No voy a responder tus preguntas, ten un poco de decencia y lárgate! - jajajajajajajaj! me encanta cuando te pones así, sabes te extraño en mi cama - ¡Cállate! - ¿Tú no? ¿no me extrañas? - ¡No! no te extraño, no me interesas - Hamal reía a carcajadas, se levantó de la silla y cerró la puerta - ¿Qué haces? - ¡Yo sí te extraño! no me importa si es tu novia o no, - Hamal se acercó a él y lo miró de frente, intentó darle un beso, pero Jeff la rechazó - ¿Es en serio? - Hamal no hagas esto, comprende que no quiero nada contigo - ¡Al final terminaste dándome la razón, siempre estuviste enamorado de ella ¿por qué estuviste conmigo? - ¡Porque fui un imbécil! - ¡No Jeff, estás vivo, vivo igual que yo y quieres experimentar! - ¡Lo que quiero es que te largues de mi casa y de mi vida! - ¡Eres un cerdo! ¡todos los hombres son unos cerdos! por eso no me enamoro de ninguno - ¡No me compares con todos! aquí la única cerda eres tú, - ¡No me trates así! yo vine porque de verdad te extraño - ¡Tú empezaste con las ofensas! ten un poco de dignidad y sal de mi vida - ¿Te acuerdas cuando me saqué el vestido? - Hamal se apartó de Jeff y se quitó la ropa, nuevamente estaba desnuda delante de él, Jeff se dio la vuelta para no mirarla y Hamal reía a carcajadas - ¡Ven aquí! - ¡Estás demente! - ¡Ella no tiene por qué enterarse! ¡reconoce que lo disfrutaste tanto como yo! - Hamal lo abrazó por detrás, Jeff se apartó recogió su vestido, se lo puso, la tomó del brazo y se la llevó afuera - ¡Nunca más, vuelvas a hacer eso! ¡desde hoy tienes prohibida la entrada a mi casa! ¡no quiero volver a verte! - ¡Te espero mañana en la noche Jeff, no me falles! - El enfurecido chico llamó a sus soldados, ordenó sacarla y no permitirle la entrada nunca más. Hamal estaba dolida, jamás imaginó que Ana le daría una oportunidad a Jeff, sentía que estaba perdiendo y no se resignaba Ezel fue a ver a Jeff, éste estaba furioso por lo sucedido, se dio cuenta de que Hamal no lo dejaría en paz tan fácil - ¡Señor! ¿qué sucedió? - ¡Esa mujer no me deja en paz! ¿puedes creer que se quitó la ropa para tratar de seducirme? - ¡No lo puedo creer! - ¡No quiero verla aquí, no la dejen entrar! encima de todo Ana se enfadó conmigo, por culpa de ella y por mi torpeza - ¡Lo lamento Señor! - ¡Espero terminar pronto la reconstrucción del reino para poder irnos! - ¿Irá al cumpleaños del Rey César? - ¡No lo sé Ezel, la verdad es que estoy desanimado! tengo miedo de que Ana no quiera verme - ¡Si no va no lo sabrá señor! - ¡Tienes razón!... la extraño tanto, - ¡Ánimo señor, esto ya pasará, usted debe mantenerse firme ante todo! la señorita Ana lo quiere mucho, no lo dejará tan fácil, debe hacer que ella se sienta segura en todos los aspectos con usted, las mujeres buscan seguridad, debe hacer que ella sepa que es la única en su vida. - ¡Es que ella es la única! no me interesa ninguna otra mujer, es solo que los errores a veces se pagan caro - ¡Me encargaré de que los soldados no dejen entrar a la señorita Hamal nunca más! - ¡Te lo encargo! esa mujer está loca Más tarde, Ana ya estaba lista con su hermoso atuendo, vestía con un hermoso vestido de color blanco, su máscara era del mismo color con bordes dorados. El vestido de Sasha representaba a su estrella, estaba hecho con los colores de la naturaleza y su máscara imitaba la madera. Amylee vestía como toda una princesa, su vestido azul, celeste y una máscara brillante, las 3 chicas lucían hermosas, los invitados comenzaron a llegar. Todos vestían máscaras, incluso el Rey, quién estaba elegantemente vestido, había mucha gente en el castillo, los mesones estaban llenos de comida, había música y una sala especial para recibir los regalos para el Rey, en el salón principal estaba la orquesta y en medio la gente bailando, Ana estaba maravillada, nunca había estado en una fiesta tan elegante. - ¿Todo bien Señorita Ana? - ¡Sí Raguel, pero estoy nerviosa, tú sabes por qué! - ¡Tranquila! no se desespere le aseguro que todo va a estar bien - ¿Y si llega Jeff? - ¡Hable con él! - ¿Por qué invitaste a Zafiro? ¿por qué haces esto? - ¡Porque usted necesita aclarar lo que siente, esta es la única forma de hacerlo! ¡enfrente la situación! De pronto Jeff fue anunciado - ¡El comandante del ejército de Sión, Jeff de Spartus! - ¡Raguel, llegó Jeff! no puedo con esto - ¡Señorita Ana, esto es solo una fiesta, no tiene un compromiso oficial, no se desespere, tiene que enfrentar sus sentimientos! Jeff saludó al Rey y le entregó su presente, las mujeres lo miraban y murmuraban entre ellas, se veía realmente guapo, vestía con un traje blanco, gris y su máscara era de color gris oscuro, de pronto divisó a Ana y se quedó clavado en ella, para él era la más hermosa del lugar, se acercó y la saludo - ¡Buenas noches Ana! - ¡Buenas noches Jeff! - ¿Podemos hablar? - ¡Sí, pero salgamos al jardín! - Ambos salieron - ¡Ana... yo, te e dicho toda la verdad! - ¡Jeff, necesito que me des tiempo! - ¿Qué? ¿por qué? - ¡No quiero lastimarte con mi actitud, la verdad es que siento que me ocultas cosas desde siempre! - ¡No te estoy ocultando nada! ¿qué quieres que haga? ¿cómo te demuestro las cosas? - ¡No es necesario! no nos veremos por un tiempo - ¡Pero Ana! no hagas esto por favor... ¿no confías en mí? - ¡No! - Esa respuesta desarmó completamente a Jeff - ¿Qué hice para ganarme esto de tu parte? e hecho todo para demostrarte mi amor - ¡Jeff, quiero que entiendas que yo no soy una niña tonta como piensas! me doy cuenta de las cosas y yo sé que, en el fondo de tu corazón, sientes atracción por esa mujer - Jeff se sacó la máscara - ¡Eso no es cierto! - ¿Sabes por qué no dijiste nada?, porque no querías incomodarla - ¡Ana ella fue a verme hoy! te lo diré porque no quiero chismes - ¿Qué? ¿y qué te dijo? - ¡Intentó seducirme! - Ana quedó sorprendida al escuchar eso - ¡No me deja en paz y di órdenes estrictas de no dejarla entrar más a mi casa! - ¡No lo puedo creer! ella está enamorada de ti Jeff - ¿Enamorada? ¡Jjaja! - ¿Por qué te ríes? - Esa mujer no sabe lo que es eso Ana, ella solo quiere jugar, piensa que puede manipularme, la saque a la fuerza y tengo de testigo a mis soldados - ¡Está bien! te creo - Ana se quitó la máscara - ¡No me dejes por favor Ana! no me castigues más - ¡Jeff, yo necesito que seas sincero contigo mismo, yo necesito tiempo para procesar todo, es molesto saber que el chico que me pretende tiene a una loca que lo acosa! - ¡Ya la saqué de mi vida! no me interesa nadie más que tú - ¡Pero ella puede ofrecerte más que yo Jeff! - ¿De qué hablas? todo lo que yo necesito lo tienes tú... ella no - Jeff yo aún soy una niña, no tengo la madurez que tiene ella o tú, me siento en desventaja - ¿Es por la diferencia de edad? Ana yo te voy a esperar - ¡No quiero sufrir Jeff! tú ya experimentaste y no sé si resistas - Jeff se tomó la cabeza - ¡Yo me respeto como persona, no puedo darte lo que ella sí te dio! - ¡Ana... yo te amo... ! - ¡Es mejor que no nos veamos por un tiempo! desde tu libertad vas a mostrarme las cosas - Jeff estaba destrozado, no quería alejarse de ella - ¡Me duele todo lo que dices! me duele saber que, a pesar de todo, no fue suficiente - ¡No te hagas la víctima! tú decidiste meterte con ella - ¡Lo sé! y lo estoy pagando caro - Lo lamento Jeff, es lo mejor, no quiero que sufras y yo no quiero sufrir - Ana volteo para irse y se sintió muy mal, Raguel fue tras ella, Jeff se quedó observando cómo se alejaba, sentía que se caía a pedazos, salió de la fiesta y se fue a su casa, se sentó en su cama y se desahogó en mares de llanto. Raguel consolaba a Ana, no fue fácil, ella tenía sentimientos por Jeff, que no estaban claros, pero se dio cuenta de que tenía un lugar importante en su corazón. - ¡Señorita Ana! fue lo mejor, no puede jugar con los sentimientos de las personas - ¡Yo no e jugado con nadie! me siento terrible, tan disminuida... - ¡Hizo lo correcto! no diga esas cosas, no se compare con aquella mujer - Raguel le dio un vaso con agua para tranquilizarla - ¡Recuerde que dentro de poco llegará una visita! seque sus lágrimas, la noche aún no termina, vamos al salón - Ana se volvió a poner la máscara para que nadie notara que había llorado, el salón estaba lleno, Sasha bailaba con un apuesto joven, Amylee se acercó a Ana - ¿Todo bien? - ¡Sí, todo está bien! - ¿Y dónde está Jeff? - ¡Tuvo que irse, salió algo de último minuto! - ¡Qué lástima! ven Ana, quiero presentarte a mi hermano, el príncipe Roger, llegó hace poco! - ¡Es un gusto su majestad! - ¡Es un placer conocerte! ¿eres la Estrella Dorada? - ¡Así es! - El príncipe reverencio ante Ana - ¡Tuve el privilegio de conocerte! - ¡Me honran sus palabras alteza! - ¡Más tarde hablamos, seguiré bailando con esta hermosa chica de ojos violetas! - Sasha le guiño el ojo a Ana, esta sonrió, al parecer el príncipe quedó encantado con la belleza de Sasha, el príncipe Roger era un joven de cabello oscuro y ojos azules al igual que su hermana Amylee. Ana observaba como todos bailaban, fue hasta la mesa a buscar algo de beber, cuando de pronto alguien se acercó a ella, volteó a ver y era él, su corazón dio un brinco, era una mezcla de adrenalina y alegría - ¿Me concede esta pieza bella dama? - Ana aceptó, lo miró de pie a cabeza y quedó encantada, lucía como un verdadero príncipe, vestía un traje n***o con terminaciones plateadas, la capa del mismo color y su máscara era de color blanco. La tomó delicadamente y comenzaron a bailar, era como si hubieran ensayado cada paso mil veces, sus movimientos se sincronizaron de tal manera que era hermoso, ella sentía que flotaba en el aire, él que podía morir en paz, su baile resaltó entre todos, se fue la tristeza, se fue el miedo, ambos querían que ese momento fuera eterno, todos formaron un círculo alrededor, para deleitarse de tan maravillosa pareja de baile, Sasha y Amylee estaban atónitas, Raguel entendió que quizás Ana estaba frente al hombre que le devolvería sus poderes, pero le preocupaba la lamentable situación de aquel joven. Él se le acercó para susurrarle al oído - Eres maravillosa - Ana se sonrojó, sentirlo tan cerca era algo inexplicable, algo que jamás había sentido, al tocar su mano ambos sintieron que ya se habían tocado antes, era como si se reconocieran el uno al otro, un aura especial los rodeaba, eran solo los dos en aquel lugar, sus ojos brillaban, ambos se perdieron en la profundidad de sus ellos, todo era perfecto, él sentía que estaba completo, atesoro su vida, quería vivir, quería estar vivo para seguir ahí, quería aferrarse con todo su ser a esos sentimientos que le devolvieron el alma, que pintó su camino de colores, no le importaba nada, ella era su mayor tesoro, era su musa, su mañana, su sol. comenzaron a hablar mientras bailaban - ¡Te arriesgaste! ¿por qué? - ¡Porque estoy atrapado en tus ojos! - Ana lo miraba con amor, era una forma de mirar que no había experimentado con nadie, él tenía la misma expresión - ¡Te espere tanto tiempo, no podía desperdiciar esta oportunidad! - ¿Me esperaste? - ¡Mucho!, entraste sin permiso a mi vida, cruzaste la línea de mi corazón - ¡Es hermoso lo que dices! - ¡Eres tú quien me inspira! si muero, quiero morir de amor - Él tomó su mano y se la llevó afuera, Raguel fue tras ellos, se paró frente a ella y la contempló, vio cada detalle, pero no por deseo, ella le parecía hermosa, como si fuera una obra de arte, no había nada oscuro, nada sucio, para él ella era un regalo. - ¡Eres hermosa, más hermosa que un atardecer, que un río de agua cristalina! - Raguel estaba atónito, Ana estaba muda, no sabía qué decir... él tomó su mano y la puso en su pecho... - ¡Es tuyo! - Ana sentía que se iba a desmayar de tanta emoción - ¿Dónde estabas? - Preguntó Ana - ¡Perdido en penumbras! ahora estoy perdido, pero en tus ojos Él se acercó un poco más, mientras sacó su máscara, escondidos para no ser vistos, la miró de cerca y ella terminó de perderse en su mirada, - ¿Qué es esto? - ¡Esto es amor, es algo que empieza a nacer, así como cae una semilla en tierra fértil! - ¡Pero...! - él cayó sus labios, los tocó con sus dedos y los deslizó, tocó su cabello y la abrazó, ambos se fundieron en un abrazo eterno, esto era tan distinto a los otros abrazos que Ana sintió, era refugio, era seguridad, era fortaleza, era fuerza, su calor era enloquecedor, su aroma era un elixir, sus brazos fuertes la rodeaban con amor, con ternura, con cuidado, era perfecto, no querían que la noche se acabara, él sentía que había revivido, sentirla cerca era demasiado, quería protegerla, cuidarla, amarla hasta su último aliento, ambos se miraron y fue irresistible no caer rendidos en un beso eterno, un beso que los atrapó, era un beso de amor, de ternura pura, tan distinto a los otros que Ana experimentó, él sintió que su cuerpo se derretía, que sus almas se fundieron, ya no estaba solo, tenía un sentido para vivir, para luchar, para continuar, se apartaron y no dejaban de mirarse, con la mirada se decían todo. - ¡Ya no puedo salir de aquí! ¡y tampoco quiero! - Dijo él con tono suave - ¡Yo tampoco quiero salir! - - ¡Entonces estamos atrapados! - ¡Eres tan apuesto! - ¡Y tú lo más bello que han visto mis ojos! - Él metió su mano en su bolsillo y sacó una cajita blanca, la abrió y era un hermoso collar, un zafiro con forma de corazón - Ana quedó maravillada - ¡Este collar representa mi corazón, que hoy te e regalado y quiero que esté cerca del tuyo siempre! - Puso el hermoso presente en su cuello y se veía precioso. - ¡Gracias, no voy a quitármelo jamás! ¡es demasiado hermoso! prometo cuidarlo mucho - ¡No más hermoso que tú! - ¿De dónde vienes? - Soy una persona que está luchando por su libertad, no tengo muchos recuerdos de niño, estuve años encerrado, ahí fue donde mataba el tiempo escribiendo lo que sentía, estoy buscando la manera de deshacer el hechizo que me hicieron, por algún motivo que no conozco, no hizo el mismo efecto en mí que en los demás, pero de igual forma se dibujó esta serpiente espantosa en mi frente y quiero quitarla de ahí, en este minuto soy un esclavo del Reino de Serpens. - Ana sintió tristeza al escuchar su historia, - ¡Yo puedo ayudarte, cuando recupere mis poderes! - ¿De verdad? - ¡Claro, yo tampoco tengo muchos recuerdos de niña, al parecer sufrí un accidente y perdí la memoria, nunca más pude recuperar esos recuerdos! dijiste que vienes del Reino de Serpens, ¿qué es eso? - Zafiro notó que ella no sabía nada de Alhena - ¡Es un Reino que se formó hace poco! la Reina es quien nos envía y nos obliga a cumplir sus descabelladas ideas, está totalmente desquiciada. - ¿Y no puedes escapar de ahí? - ¡Claro que puedo, pero me costaría la vida y ahora quiero vivir, porque tú estás en ella! - ¡Prometo ayudarte a salir de ahí! - ¡Por ahora es un sueño efímero! pero no pierdo la fe - ¡Ya verás que sí podrás! - ¡Te creo Ana, creo en ti! - Esas palabras fueron una inyección de esperanza para ella - ¡Nunca quise ser parte de esto, pero si no obedecemos ella simplemente nos puede matar, es una mujer que está totalmente trastornada! y quiere apoderarse de tu estrella a toda costa, tiene a todos sus súbditos buscándote, nadie sabe que frecuento este lugar, e tomado todas la medidas necesarias, para que no me sigan, pero cada día es más difícil, quiero que sepas que si por algún motivo no logró venir, no es porque no quiera, si no, porque no puedo, tengo que evitar que te encuentren, ahora ellos piensan que estoy buscándote, haré todo lo que está a mi alcance para que no logren llegar a ti, no voy a permitir que te hagan daño. - ¡Necesito mis poderes! - Lamento lo sucedido esa noche, pero si no hubiera ido, no te habría conocido y seguiría en penumbras - Tranquilo, yo sé que no debe ser fácil - Cuando te vi esa noche, no pude dejar de pensar en ti, no pude apartarte de mi cabeza entonces supe que eras tú aquella niña que veo en mis sueños, a la cual rescato de una caída al precipicio - Ana quedó boquiabierta al oír eso, era el mismo sueño que ella había tenido. - ¿Qué dices? ¡eres tú aquel chico que me rescata? ¡no lo puedo creer! - ¿Cómo? ¿acaso tuviste el mismo sueño que yo? - ¡Sí! es el mismo - Ambos se miraron sorprendidos - ¡No hay dudas, eres tú! eres la mujer que e esperado desde mucho tiempo - Zafiro sonrió y sintió que estaba en terreno firme, Ana sintió que un sello se había roto, algo creció en su corazón, una barrera estaba libre. - ¡Conocerte fue lo mejor que me a pasado en la vida, sentí como si una flecha atravesara mi pecho, derritió mi corazón de hierro y lo transformó en un corazón real. - Dijo él mientras volvía a abrazarla - Yo sentí lo mismo, un flechazo que me quemaba y no pude dejar de pensar en ti, tenía miedo, estaba confundida, pero ahora ya no hay dudas, tus ojos me cautivaron, fue como si ya los hubiera visto... - Él sonrió con alegría y sintió que su corazón latía a mil por hora, sentía correr su sangre, sentía su respiración, estaba vivo y nunca antes le gustó tanto la vida como ahora. No resistió y la beso nuevamente con tanta dulzura que parecía que ambos iban a derretirse, él era delicado, acariciaba su cabello, quería llevarse grabada cada hebra, quería que su aroma fuera su perfume, que su risa fuera su música, quería todo con ella. Zafiro era solo 2 años mayor que ella, a Ana ya no le importaba nada, lo que había encontrado aquí, era lo que ella buscaba, su corazón le gritaba que no desistiera, que asumiera el riesgo, tenía la seguridad de que todo iba a estar bien, sentía que con él podría enfrentar cualquier obstáculo, era algo loco, era la primera vez que tenían un encuentro y ya sabía todo eso. Él la miró y le dijo - ¡No puedo creer lo que estoy haciendo! jamás pensé que yo haría algo como esto sabes, pero no me arrepiento, no me arrepiento de nada, no me importa lo que tenga que enfrentar, por ti, hago lo que sea, - Ana estaba embelesada, lo miraba con tanto amor, él la acariciaba con sus manos, ambos se miraban sin pronunciar palabra alguna, a ella le encantaba la profundidad de sus ojos, a través de ellos podía ver que era real, que dentro había un chico sincero, que todo lo que él le decía era verdad, podía sentir que cada palabra era genuina, no tenía una explicación lógica, pero no quería encontrarla tampoco, ya no había nadie más, decidió entregarse a este amor que sabía sería difícil, pero que valía la pena. - ¡Debo irme, no puedo quedarme más tiempo! aunque quisiera estar eternamente aquí - ¿Cuándo te veré de nuevo? - Voy a enviarte una carta para decirte dónde estoy, si el ángel que cuida de ti nos ayuda, podremos vernos - Raguel se acercó a los dos - ¡Cuenten con mi ayuda, pero debe ser breve tiempo para no levantar sospechas! joven Zafiro, tenga mucho cuidado, le aseguro que la señorita Ana podrá ayudarlo cuando recupere sus poderes, por favor crea - Claro que lo creo, creo en ella, creo en esto, gracias por la invitación y por confiar en mí, le aseguro que haré lo posible para que no encuentren a Ana, cuídela mucho por favor, es mi tesoro más preciado, usted no sabe todo lo que ella significa para mí - Descuide joven, lo sé, puedo verlo - Zafiro se acercó a ella y le dio un beso de despedida - Te voy a extrañar demasiado, recuerda que mi corazón es tuyo - Cuídate mucho por favor, yo también te voy a extrañar - Gracias por todo Raguel - Exclamó el chico antes de irse Zafiro salió del lugar con mucha cautela, se arrancó la máscara y la tiró, se sentía tan bien, pero lamentaba su situación, ahora más que nunca anhelaba su libertad, iba caminando hasta que fue embestido por alguien, cayó al suelo y cuando levantó la vista vio que era Orlecius - ¡Así te quería atrapar! ¿creíste que nunca te alcanzaría? - Zafiro se levantó rápidamente - ¡Metete en tus propios asuntos! - ¿Así que la chica de la que estás enamorado es esa niña? - Zafiro palideció - ¡Lo vi todo no mientas! ¿te das cuenta de lo que estás haciendo? ¡estás jugando con fuego! ¿en qué diablos estabas pensando? - ¿Nunca te as enamorado? ¿acaso se elige? - ¿Pero por qué no me dijiste nada? ¡soy tu amigo! ¿se te olvidó? - ¡No quería involucrarte! - ¡Ah no, lo siento ya es tarde! ¡te recuerdo que tú pediste trabajar conmigo! - ¡La esperé por años Orlecius, ese sueño que siempre tenía es ella! ¡la vi claramente y ella soñó lo mismo! - ¿Qué? - ¡Así es! ¡lo siento! pero no voy a dejarla Orlecius no podía creer lo que escuchaba, se sentía entre la espada y la pared, - ¡Me parece increíble! el chico que renegaba del amor terminó enamorado de quien menos esperaba jajajajaj suena hasta gracioso - ¡Búrlate todo lo que quieras, me da igual! ya estoy acostumbrado a tus burlas - ¡Está bien, perdón! ¿qué piensas hacer?, Zafiro, la bruja está histérica, si te descubre despídete de esa niña - ¡Haré las cosas con cuidado! ya no puedo retroceder, no puedo ¿entiendes? - ¡Estoy devastado con esto, no puedo creerlo! ¡y no puedo creer que no hayas confiado en mí! - ¿Y si te hubiera dicho? ¿qué habrías hecho? - ¡Impedir que hagas una estupidez como esta por ejemplo! - ¡Está bien! ¡acepto que es arriesgado, pero no pude evitarlo! - ¡Zafiro, no estás pensando con la cabeza! - ¡Ya me enamoré, es tarde! ¡si vas a delatarme hazlo ya! - ¿Cómo puedes pensar que voy a delatarte? ¡Zafiro, no lo haré! pero me preocupa todo esto - ¿No lo harás? - ¡Eres mi amigo! ¡Claro que no lo haré! - Orlecius se acercó a él - ¡Zafiro, te deseo suerte, cuídate de Alhena! ¿cómo es que esa niña confió en ti? - ¡No lo entenderías Orlecius! esto es algo inexplicable, lo único que sé es que estoy en la mejor etapa de mi vida, ella me devolvió la esperanza, soy un hombre nuevo, voy a enfrentar lo que venga con valentía, además ella prometió ayudarme a deshacerme de este hechizo cuando recupere sus poderes y yo creo en ella. - ¿De verdad? ¿crees que ella pueda hacerlo? - ¡No tengo duda! - ¡Entonces hay una esperanza de dejar de ser esclavos! - ¡Por supuesto! esos sueños no me mintieron - ¡Ok, entonces debemos actuar con cautela para no levantar sospechas! - ¡Haré hasta lo imposible! ¡nadie me va a impedir estar con ella! - Orlecius no podía creer que su amigo se había enamorado, pero de algún modo le agradaba que ya no tenía esa actitud apagada y seria de antes, ya no tenía esa mirada vacía y sin vida, sin duda se transformó en otra persona y estaba feliz por él, pero tenía miedo de que este amor también fuera su tumba, no eran libres y estaban sometidos, sobre todo estaba preocupado porque sabía que Alhena estaba enamorada de él y si llegaba a saber de esto, no quería pensar en las consecuencias, lo más probable era que terminara con su vida, no quería perder a su amigo. Ana fue sometida a un interrogatorio de parte de Amylee y Sasha, estaban intrigadas y querían saber quién era ese apuesto chico con el que bailo - ¿Cómo que no te dijo su nombre Ana? - ¡No, solo bailamos un momento y eso fue todo Sasha! - ¡Era realmente apuesto ese chico! qué suerte la tuya - ¿Tú crees Amylee? - ¡Claro, todo un príncipe! ¿al final qué pasó con Jeff? - No quise decirles en el baile, pero él no va a volver aquí por un buen rato - ¿Sucedió algo? - Preguntó Sasha - Ya no voy a estar con él - Ambas se miraron preocupadas - ¿Y tú estás bien? - ¡Sí Amylee, fue lo mejor! para él y para mí.
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