- Ana tienes visita -
- ¿Qué? ¿quién es Sasha?
- ¡Me pidió que no te dijera, es una sorpresa! - Ana bajó corriendo las escaleras, Raguel la siguió y al entrar a la sala se sorprendió, no lo podía creer
- ¡Hola mi querida Ana!
- ¡Dennie! - Ana se lanzó a sus brazos para saludarlo, no lo había visto hace bastante tiempo
- ¿Cómo has estado? perdóname por no despedirme de ti, todo pasó tan rápido
- ¡No te preocupes! yo entiendo la situación, estabas en peligro constante, te e extrañado mucho, tuve que hacer un gran trámite para poder verte, aquí hay demasiada seguridad, gracias a Sasha pude ingresar
- ¡Así es! estoy muy resguardada,
- ¡Vine porque quería verte y para contarte que el proyecto del hospital ya está en marcha!
- ¿De verdad? ¡qué alegría!
- ¡Así es! te lo prometí y lo cumpliré, veo que estás muy bien
- ¡La verdad es que...!
- ¿Sucede algo Ana?
- ¡No, no te preocupes!
- Sabes, yo quiero hablarte de otra cosa ¿podemos ir a un sitio más privado?
- ¡Claro, vamos al jardín - Ambos salieron al exterior,
- Ana... yo... escuché una conversación, aquel día en que escapaste, necesito saber si es cierto que... te diste cuenta de que sentías algo por Jeff
- ¡Lo lamento Dennie... yo!
- No, no te disculpes, tú siempre fuiste sincera conmigo y eso lo agradezco, es solo que necesitaba aclarar las cosas
- Tienes razón Dennie, la verdad es que quiero olvidar ese episodio, fue muy doloroso para mí, Jeff vino a verme hace unos días y me pidió una oportunidad, decidí dársela
- ¿Por qué suena como si no estuvieras convencida? - Ana se entristeció
- Lo que pasa es que... de igual forma, da vueltas en mi cabeza esas palabras ¿qué fue lo que le hizo Hamal a Jeff?
- ¡No lo sé Ana, sólo los escuché en aquella discusión, el la trato muy mal, dijo que era una cualquiera -
- ¡Lo mismo le dijo cuando escuché aquella discusión, ¿habrá pasado algo entre ellos? - Dennie recordó aquella vez que vio entrar a Jeff en casa de Hamal y esta estaba desnuda y cubierta solo por una bata transparente, pero no se atrevía a contárselo a Ana.
- ¡Ana.. no indagues más en eso, él vino aquí a pedirte una oportunidad y si tú te sientes a gusto con él, creo que debes mirar hacia adelante
- ¿Dennie, si sabes algo me lo dirás? no quiero cometer un error - El chico se sentía entre la espada y la pared
- ¿Por qué te quedas callado?
- ¡No es nada... Soy tu amigo, Jeff nunca a sido santo de mi devoción, pero no es un mal tipo!
- ¡Sé que no es malo, pero siempre e sentido que oculta cosas!
- Ana, debes confiar en él, si no esto no va a funcionar, no quiero verte llorando nuevamente por su culpa
- Sabes... es algo incómodo hablar estas cosas contigo, lo lamento Dennie
- ¡No, no te preocupes por mí, yo siempre tuve claro todo, eres mi amiga y no voy a permitir que te lastimen
- ¡Gracias Dennie!
- ¡Prometo ser tus ojos y tus oídos! aunque me mudaré con mi padre, quiero vivir cerca del hospital, pero déjame decirte algo Ana, si no confías en Jeff, entonces mejor díselo y no alimentes su esperanza
- ¡No es eso! es sólo que no comprendo por qué trata tan mal a Hamal
- ¡Lo más probable es que sí pasó algo entre ellos!
- ¿Tú crees? yo lo vi mal, le pregunté qué le sucedía y me dio a entender que le habían roto el corazón
- ¡Olvida eso Ana, sé feliz!
- ¡Necesito conocer al hombre al que le di una oportunidad!
- ¡Trata de ir despacio, espero que sepa aprovechar esto!
- ¿Te quedarás a almorzar? Jeff debe estar por llegar
- ¡No! si me ve aquí contigo es capaz de golpearme
- ¿Qué dices? yo no lo voy a permitir
- ¡Cuando se enfada es terrible! yo solo quería verte y contarte lo del hospital, espero puedas ir a ver los avances, te enviaré una invitación, mi papá está muy ocupado con el proyecto y a conseguido alianzas importantes, lo más probable es que pronto iré a estudiar al extranjero, pero no hay nada confirmado aún
- ¿De verdad?
- ¡Así es! pero será poco tiempo, es nada más para obtener mayores conocimientos
- ¡Me parece excelente!
- ¡Debo irme! ¡no quiero encontrarme a Jeff! -
- Estás exagerando
- ¡Fue un gusto verte y mantengo mi promesa!
- ¡Muchas gracias Dennie! cuídate mucho, espero verte pronto
Zafiro continuaba construyendo poemas, Ana era su inspiración, estaba escribiendo su carta del día para enviarla a su musa, hasta que llegó Orlecius, lo tomó de su ropa, haciendo que toda la tinta cayera al suelo
- ¡Hey, ¿se puede saber qué te pasa? mira lo que has hecho
- ¡Esa es la misma pregunta que tengo! ¿qué diablos te pasa? ¡quiero una respuesta! ¡no vas a seguir viéndome la cara de imbécil! - Orlecius lo azotó contra el árbol y cayó al suelo
- ¡Tranquilízate!
- ¡Levántate y dime qué está pasando! - Zafiro se puso de pie y recogió su carta a medio terminar
- ¡No pasa nada!
- ¡Deja de mentir! sales y no sé dónde vas, escribes y escribes poemas, ¿estás enamorado de alguien?
- ¡No!
- ¡Eres increíble! ¿de verdad piensas que te creo? ¿quién es la chica?
- ¡No hay nadie, ya te dije! - Orlecius se tapó la cara en señal de frustración
- ¡Estás muy distraído, Alhena está cada día más histérica porque no le hemos traído a la hermanita! ¡y tú te dedicas a escribir basura!
- ¡No es basura! - Exclamó Zafiro enfadado
- ¿Quieres que te maten? ¡yo no!
- ¿Y qué sugieres? ¿sabes dónde está la niña esa?
- ¡Zafiro! ¡despierta! actúas como tonto
- Alhena sabe muy bien que esta tarea no es fácil, deben tener muy resguardada a esa niña
- ¿No confías en mí? hemos sido amigos por años, dime quién es la chica que te tiene actuando como imbécil -
- ¡Nadie! - Dijo Zafiro muy serio y se fue, Orlecius no entendía el cambio drástico de su amigo, era como si fuera otra persona y necesitaba saber la razón de ese cambio
Más tarde, Zafiro terminó su carta y sabía que probablemente Orlecius lo seguiría, pero se las ingenió para confundirlo, se fue hasta su habitación y puso almohadas en su cama, simulando que estaba dormido, luego con cuidado salió por el balcón, Orlecius se quedó vigilando para ver cuando salía del cuarto, pero al pasar el rato, no lo vio salir, fue hasta la habitación y vio que estaba en su cama dormido, le pareció extraño, pero no le dio importancia, mientras Zafiro apuraba el paso para no ser visto, cada día le era más difícil salir a dejar su carta, sobre todo por su amigo que estaba sospechando, no quería que nadie supiera, era un sentimiento puro para él, algo que jamás había sentido y quería cuidarlo, porque era lo que le daba fuerzas para continuar.
Fue hasta aquel lugar y comenzó a mirar por los ladrillos, tratando de divisar el balcón y vio que el ángel estaba ahí, envió la paloma, Raguel recibió la carta y la guardó.
Ana paseaba por el jardín con Jeff, éste le hablaba de sus planes, de sus sueños pero ella estaba pegada pensando en las palabras escritas en aquellas cartas, tenía curiosidad, quería ver a aquel chico, le parecía hermoso lo que hacía, tantas cosas bellas escritas en esas hojas
- ¿Ana me estás escuchando?
- ¡Perdón Jeff!
- ¿Pasa algo?
- ¡No, nada... solo estoy un poco cansada! - Jeff detuvo el paso y la miró de frente
- ¿Estás segura de que no pasa nada?
- ¡Si, no te preocupes! -Jeff sentía que Ana no estaba ahí con él, era como si su mente estuviera en otro lugar.
- Desde que llegué, estás muy extraña, por favor dime que sucede
- ¡De verdad no pasa nada! estoy cansada, solo eso - Jeff la abrazó, ella respondió a su abrazo, intentó buscar sus labios, quería besarla, comenzó besando su frente, sus sienes, sus mejillas y rozó levemente sus labios, mientras la atraía contra su cuerpo, Ana se sentía bien, le atraía su calor y su forma de abrazarla, tocar sus brazos fuertes, se sentía protegida con él, comenzó a susurrarle al oído y Ana sintió escalofríos - ¡te amo! - Sin duda aún quedaban sentimientos hacía Jeff, al menos lo comprobó, él se deslizó suavemente hasta sus labios y se unieron en un tierno beso, el chico estaba en las nubes, pudo derramar su amor, se dejó llevar, anhelaba el día en que pudiera tocarla, se preguntaba así mismo si resistiría la tentación de no hacerlo antes, lo veía difícil, era demasiado el deseo que sentía por ella, ese beso representaba todo el tiempo que se contuvo, Ana sentía que se iba a derretir, su calor era envolvente y su corazón latía rápido, tenía miedo de cruzar muy rápido la barrera y enamorarse fácil, Jeff estaba agitado y se apartó de ella...
- ¡Perdóname... es que... me vuelves loco! anhele tanto este momento,
- ¡Tranquilo! - Se quedaron abrazados un momento, todo parecía detenerse, él quiso apartarse, pero ella no lo dejó y esa sensación fue un elixir para él, no quería que la soltara, la abrazó con más fuerza y volvió a susurrarle al oído - ¿Sabes? quiero que el tiempo pase pronto, para hacerte mi esposa, quiero estar contigo siempre - Ana sintió que se le erizaba la piel, eran sensaciones nuevas para ella,
- ¿Tú esposa?
- ¡Sí!
- Pero... - Él la miró a los ojos,
- ¿No te gusta la idea?
- ¡Es muy sorpresivo! - Jeff la tomó en sus brazos
- ¿Qué haces?
- ¡Practicando para ese día! - Ana soltó una carcajada, él la bajó y la atrapo con otro beso, ella luchaba contra sentir demasiado rápido, recordaba las palabras de Tass y eso la hacía desistir, podía mantenerse firme en su postura de ir despacio.
- ¡Voy a darte todo lo que quieras! ¡solo pídelo!
- ¡No necesito nada!
- ¡Yo te necesito a ti, te amo tanto! - Nuevamente la atrapó en otro beso
- ¡Debo irme! ya es tarde, mañana no podré venir,
- ¿Por qué?
- ¡Quiero mudarme de la casa y tengo que ver el lugar donde iré!
- ¿Y no puedo ir contigo? - Jeff se alegró al escuchar eso
- ¡Me encantaría! pero es peligroso, no quiero exponerte
- ¡Raguel me protegerá! nadie puede con él
- ¡Tengo miedo de que el enemigo te encuentre!
- ¡Pero no puedo estar encerrada siempre!
- ¡Ah, es eso lo que te tiene así!
- Jeff, déjame ir contigo, si me disfrazo nadie sabrá que soy yo y Raguel me cuidará, ¡por favor!
- ¡Está bien! pasó por ti en la mañana
- ¡Gracias!
- ¡Buenas noches mi amor! - Dijo Jeff mientras le daba un pequeño beso
- ¡Buenas noches!
Era de noche, Ana subió hasta su habitación con Raguel, Sasha no estaba,
- Señorita Ana, otra carta llegó para usted - El corazón de Ana dio un brinco de alegría
- ¡Dámela! - Comenzó a leer
Mi bella dama
Cada día que pasa
me es más difícil llegar hasta ti
Quisiera ser libre como las aves del cielo
Pero soy cautivo de mis opresores
Solo en tus ojos encontré la libertad
Quisiera viajar a través de ellos hasta tu alma
Y mezclarla con la mía,
así transformarnos en uno
Sentir juntos que la libertad existe
Quisiera ser digno de tal pedido
Quisiera transformarme en tu vestido
Así conocer cada rincón de tu lienzo
Y acariciarlo con la ayuda del viento
Ser el peine de tu cabello
para embellecerlo cada día
embriagarme con tu aroma
hasta el final de mis días
Y es que por ti mire el cielo
no sabía que existía
y si no es en esta,
Te amare en otra vida
Z
Ana sintió que se le partió el corazón al leer esta carta, sintió que quizás se estaba despidiendo de ella, era un amor imposible, no había manera de poder verse, rompió en llanto inexplicable, Raguel fue a auxiliarla
- ¿Qué sucede Señorita Ana? - Pero se encerró en el cuarto de baño, sentía una tristeza profunda
- ¡Señorita Ana! ¡abra la puerta por favor!
- ¡Déjame sola Raguel!
- ¡Señorita Ana, no puedo hacer eso, por favor confíe en mí, dígame que sucede! usted sabe que puede decirme lo que sea, estoy para ayudarla
- ¡Nadie puede ayudarme! me siento muy mal
- ¡Yo puedo ayudarla, por favor no haga esto! - Ana salió del cuarto de baño y se lanzó a los brazos del ángel y le entregó la carta,
- ¡Por favor léela! - Raguel leyó y entendió perfectamente lo que Ana sentía
- ¡Señorita Ana!... lo lamento mucho, pero quizás sea lo mejor, usted está intentando una relación con el comandante, creo que no está bien seguir recibiendo estas cartas
- ¡Es que no comprendes Raguel! él me cautivó, sé que es imposible,
- Señorita Ana, con todo respeto, ¿por qué le dio una oportunidad al Joven Jeff?
- ¡Porque sé que es un buen chico y aunque pudiera ver a Zafiro no podríamos jamás estar juntos!
- Señorita Ana, no busque problemas, olvide a ese hombre, no es conveniente
- Me había acostumbrado a recibir sus cartas, las voy a extrañar
- Señorita Ana, el comandante la ama, no lo lastime, si no lo quiere tiene que decírselo antes de que sea tarde
- ¡Estoy confundida Raguel! jamás querría lastimar a Jeff
- Tiene que separar las cosas, a ambos y sea sincera con usted misma
- ¡Es difícil... Jeff siempre se a preocupado por mí, pero siento que oculta cosas, a Zafiro no lo conozco en sí, pero cuando lo vi, sentí que lo conocía desde hace mucho
- ¡Yo creo que tiene la respuesta, pero tiene miedo!
- ¿Qué dices?
- ¡Usted misma lo acaba de decir, lo que le impide amar al comandante es la desconfianza que siente hacia él! si no confía, no puede haber nada, el Joven Zafiro es alguien que usted estaba esperando desde hace mucho, pero pertenece a la familia del mal, no es conveniente, es un amor que no puede realizarse, solo la hará sufrir.
- ¿Por qué? ¿por qué tiene que ser así?
- ¡No tengo esa respuesta! tiene que pensar bien las cosas Señorita Ana, solo tenga cuidado de no lastimar a nadie.
- ¡Jamás haría eso! no quiero lastimar a Jeff, no se lo merece.
- ¡El comandante tiene buenas intenciones con usted, espero no equivocarme, los ángeles no lo sabemos todo!
- ¡Tengo miedo Raguel! no quiero sufrir
- ¡El sufrimiento es parte de la vida Señorita Ana, a veces no se puede evitar! debe ser valiente, no se detenga por eso, todas las cosas malas que suceden debe tomarlas como aprendizaje.
- ¡Gracias por escucharme! ojalá no te fueras nunca de mi lado, si me enamoro te irás, se supone que así recuperaré mis poderes
- ¡No es solo enamorarse, debe ser mutuo, un amor limpio! el enamoramiento es algo efímero, se va al poco tiempo, amar es una decisión, probablemente estemos mucho tiempo juntos, luego que usted recupere sus poderes llegará Cuarzo, de igual forma la voy a extrañar.
- ¿Puedes ayudarme a dormir? como aquella vez por favor
- ¡Claro!
Ya era media noche, todos ya dormían plácidamente, de pronto Ana comenzó a tener el mismo sueño donde caía a un abismo, pero esta vez logró ver un detalle del hombre que impedía su caída, vio de forma borrosa su rostro, era un hombre de cabellos oscuros y su mirada tenía brillo... aun así era difícil reconocer quién era, despertó, pero no hizo ruido, Raguel la miró de reojo, cerró sus ojos y volvió a dormir.
Al día siguiente Jeff llegó muy temprano a buscar a su amada, Raguel caminaba detrás de Ana, esta se vistió con una larga capa con capuchón y escondió su cabello, viajaron en carruaje para despejar cualquier sospecha, Jeff iba sentado al lado de Ana tomados de la mano, el ángel iba sentado en el asiento de enfrente.
Llegaron al lugar, al descender Ana vio que eran ruinas
- ¿Qué es esto Jeff?
- ¡Este es el lugar, lo voy a reconstruir! me voy a tardar bastante, pero creo que puedo - Ana al pisar ese suelo sintió que ya había estado ahí, pero era imposible, vio todo y estaba totalmente destruido
- ¿Cómo lo vas a reconstruir?
- ¡Ahora lo verás mi amor! - Jeff se desvistió un poco, quedando solo con su camisa blanca que dejaba ver su torso marcado y sus pantalones, hizo brillar su estrella al máximo y sus brazos se cubrieron de una luz blanca, luego apuntó hacia donde quería comenzar con la reconstrucción y todo empezó a volver a su lugar, Ana no lo podía creer, jamás había visto esa habilidad que tenía Jeff, era impresionante, como poco a poco todo volvía a su lugar, los soldados acompañantes estaban admirados con la fascinante habilidad de su comandante, Jeff estaba muy concentrado avanzaba poco a poco hacia adentro, era mucha energía la que necesitaba para lograr hacer todo esto, luego de un rato, se detuvo, y cayó de rodillas, Ana fue a auxiliarlo.
- ¿Estás bien?
- ¡Sí solo, cansado! esto es agotador - Ana lo ayudó a ponerse de pie,
- ¡Esto es increíble! no sabía que tenías esta habilidad, es demasiado, es maravilloso!
- Mi estrella representa la reconstrucción, una vez te lo dije
- ¡Sí, pero no pensé en esto!
- ¡Estoy muerto! esto me tomará días, es muy grande
- ¡No te esfuerces demasiado! puede hacerte daño
- ¡No te preocupes mi amor, voy a estar bien! - Abrazó a Ana y le dio un pequeño beso, en ese minuto Hamal vio la escena y se acercó a ellos
- ¡Vaya, qué coincidencia encontrarnos aquí! ¿cómo has estado Ana? - Jeff no lo podía creer, abrazó a Ana por el costado
- ¡Hola Hamal, estoy bien gracias!
- ¡Así veo! ¡como dos tortolitos! ¿quién lo diría? finalmente juntos, - Ana no supo qué decir,
- ¿Qué haces aquí? - Preguntó Ana
- ¡Estoy tratando de descifrar algunas cosas! - Hamal miraba a Jeff con descaro, le encantaba fijarse en su torso que se dejaba entre ver, este se sintió incómodo y se vistió con su chaqueta, Ana se dio cuenta
- ¿Y qué quieres descifrar?
- ¡Aunque no lo creas me a tocado pelear esta semana!
- ¿Qué?
- ¡Así es! los enemigos están desplegados por todas partes, te buscan con desesperación! ¡no es buena idea que estés aquí!
- ¡Quise venir a ver como mi novio reconstruye este lugar! - Hamal se sorprendió, Jeff volteó a verla sorprendido ¿novio?
- ¡Ah... eh... ¿son novios?! - Exclamó Hamal
- ¡Ah, disculpa, pensé que sabías! - Exclamó Ana irónica
- ¡No tendría como saberlo! - Los soldados comprendieron la ironía de Ana y reían en silencio, Jeff estaba totalmente incómodo con la situación, pero le encantó que dijera eso,
- ¡Bueno, los felicito! espero que sean muy felices - Exclamó irónicamente Hamal
- ¡Muchas gracias! - Le contestó Ana con la misma expresión
Hamal miró de pies a cabeza a Jeff antes de despedirse y retirarse, Ana la atravesó con la mirada
- ¡Me retiro! ¡te aconsejo que te vayas pronto, es peligroso estar aquí! -
- ¡No te preocupes! Raguel está conmigo - Hamal se fue volando
De vuelta al castillo Ana no pronunció ninguna palabra, Jeff notó molestia en ella, quiso tomar su mano, pero no lo dejó, Raguel se dio cuenta de que en realidad Ana no estaba tan equivocada con la apreciación que tenía sobre Jeff
llegaron al castillo y Ana bajó sola del carruaje, Raguel detrás de ella y Jeff tratando de alcanzarla
- ¡Ana! ¿qué sucede? ¿estás molesta por algo? ¡dime! - La enojada chica lo tomó del brazo y se lo llevó a un lugar apartado
- ¡Mi amor! ¿qué sucede?
- ¿Por qué esa mujer te mira así?
- ¡No lo sé!
- ¿Por qué no dijiste nada? ¡te quedaste callado!
- Ana, ¿qué querías que le dijera?
- ¡No lo sé! ¿qué crees tú?
- ¡No tengo nada qué decirle! a mí solo me importas tú
- ¿Crees que soy tonta?
- ¡No!
- ¿Qué pasó entre tú y esa mujer? ¡Quiero saberlo ahora! ¡y no me mientas! - Jeff se sintió acorralado, Raguel observaba la discusión y comenzó a analizar los gestos de Jeff
- ¡Nada... no a pasado nada!
- ¡Mentira! ¡ella te mira así por algo! y tú no reaccionas, no dices nada
- ¿Estás celosa?
- ¡No se trata de celos! es transparencia Jeff
- ¿No confías en mí?
- ¡No eres sincero! ¿te acostaste con ella? - Jeff palideció ante esa certera pregunta y no fue capaz de decir nada
- ¡Ok! ya tengo la respuesta, ahora entiendo todo
- ¡Ana! no estaba contigo cuando pasó fue solo una vez
- ¿Eso era de lo que te arrepentiste? me dices que me amas de hace mucho, pero te revolcaste con ella
- ¡Quería olvidarte! pero me equivoqué, ella no es la persona indicada, me dejé llevar por el deseo
- ¿Has vuelto a verla?
- ¡No! no me interesa... la única mujer que me importa eres tú, - Jeff se tomaba la cabeza
- ¡No me mientas Jeff!
- ¡Es la verdad! ¿crees que estoy dispuesto a perderte por una cualquiera como ella?
- ¿Cualquiera?
- ¡Así es! ¿sabes lo que me dijo la muy descarada? que ella y yo no teníamos nada, que si le gustaba otro tipo lo llevaría hasta su casa y tendría sexo con él, que no le gustan las ataduras, por eso estaba mal, porque me equivoqué, Ana, te estoy diciendo la verdad
- ¿Por qué no me contaste nada?
- Tenía vergüenza, ¿cómo podía decírtelo?, si ni siquiera podía mirarte a la cara...
- Tengo un desorden en mi cabeza...
- Ana, ya te dije las cosas, te dije la verdad... no te e engañado, estoy contigo y contigo quiero estar siempre, no quiero perderte
- ¡Necesito pensar... déjame sola! - Ana comenzó a caminar hasta el castillo,
- ¡Ana! escúchame, mi amor - Jeff intentó detenerla pero Raguel se lo impidió
- ¡Comandante, es mejor que la deje en paz, déjela pensar! ¡está muy molesta! así no ganará nada
- ¡Pero Raguel! te juro que no la e engañado, no quiero perderla, no quiero
- Deje que ponga sus ideas en orden, le aseguro que no la perderá, solo está molesta -
Ana entró al castillo con evidente molestia, Amylee y Sasha se dieron cuenta y fueron tras ella, Ana entró en su habitación, Raguel como siempre detrás de ella y se sentó en su cama, ambas entraron a al cuarto y se acercaron a su amiga
- ¿Qué ocurre Ana, por qué estás molesta? - Preguntó Amylee
Ana les contó lo sucedido a las dos, con los detalles
- ¡Qué descarada es esa mujer! - Exclamó Sasha
- ¡Esto no me gusta! se supone que somos un equipo, pero con esta situación, es imposible conectarnos - Dijo Amylee
- ¡No quiero verla, no quiero que se acerque a Jeff!
- ¿Estás segura de querer seguir adelante con él? - Preguntó Sasha
- ¡No lo sé! estoy muy confundida, tengo muchas preguntas en mi cabeza, él estaba incómodo y cambió mi percepción de él
- Ana, él te dijo que fue un error, a hecho de todo para demostrarte que te ama, cuando eso pasó ustedes aún no tenían nada
- ¡Lo sé Amylee, ese no es el problema, lo que me inquieta es que él no dijo nada, se quedó callado, yo hablé porque me molesto como ella lo miraba, ¿qué significa ese silencio? ¿es para no incomodarla?, yo le dije que era mi novio para que dejara de mirarlo de esa forma, pero aun así ella no le quitó la vista de encima ¿sentirá algo por él?
- ¡Lo importante es lo que él sienta por ti, te dé tu lugar y sobre todo te respete! - Dijo Amylee
- Ana, tú sabes que yo te quiero mucho, no quiero verte sufrir, si no confías en él, es mejor que lo dejes hasta aquí, si decides seguir, tendrás que confiar ¿crees que puedas hacerlo? respóndete a ti misma - Dijo Sasha
Ana miró a Raguel, éste cerró los ojos en señal de que no siguiera adelante con Jeff, se entristeció, recordó todo lo vivido con él, aquel beso y sus brazos, que la hacían sentir segura, se levantó de su cama.
- ¡Quiero estar sola, iré al jardín! - Raguel salió tras ella
Ana caminaba a paso lento, ¿eran celos los que sentía? ¿o sentía que estaba en desventaja ante Hamal? ella era hermosa, era mayor, sin duda podía ofrecerle mucho más a Jeff, pensó que quizás Tass tenía razón, fuera como fuera, Jeff ya había experimentado más allá, ella aún no y no pretendía hacerlo, quería respetarse a sí misma, era niña aún, Hamal ya era mayor, eso la inquietaba, no podía compararse con ella, era descabellado.
caminó por todo el jardín hasta llegar a los muros, lejanos y de pronto vio que había unos ladrillos rotos, Zafiro llegó al lugar justo en ese momento, se asomó y ambos se encontraron cara a cara, el tiempo se detuvo, era como si ambos se miraran al espejo, Ana le sonrió y para él fue como si hubiese tocado el cielo, con tan solo esa sonrisa.
- ¡Gracias por ese regalo! - Dijo Zafiro con ternura
- ¿Cuál regalo?
- ¡Esa bella sonrisa! - Ana se sonrojó
- ¡Gracias por todas esas bellas palabras que escribiste!
- ¡Me faltaría vida para poder expresar todo lo que despertaste en mí! - Ana estaba encantada, sentía que podría estar toda una vida mirándolo sin cansarse
- ¿Cómo supiste que era yo el que escribía? -
- Por la inicial de tu nombre y mi corazón me lo dijo
- Entonces no estoy equivocado
- ¿Cómo dices?
- ¡Te e esperado desde hace mucho, eres tú! - Ana sentía lo mismo,
- ¡Te e buscado en mis sueños, en mis recuerdos, en las estrellas y en el lugar menos esperado te encontré!
- ¡Qué hermoso lo que dices! ¿es un poema?
- ¡Es lo que siento!
- Sentí que te despedías en la última carta
- ¡Podría desaparecer, pero mi alma seguirá buscándote!
- ¿Te irás?
- ¡Estoy arriesgándolo todo por estar aquí! pero si muero, al menos me llevo tu sonrisa conmigo, soy un hombre nuevo, tú le diste color a mi desteñida alma.
- ¡Qué hermoso lo que dices! - Raguel estaba escuchando todo, vio que aquí había algo puro a pesar de las lamentables diferencias entre los dos, se acercó
- ¡Mañana será el cumpleaños del Rey César! habrá mucha gente y puede venir caracterizado - Ana no podía creer que Raguel estaba invitando a Zafiro al castillo
- ¡Pero Raguel!
- ¡Tranquila Señorita Ana! solo procure que nadie vea su insignia de la serpiente
- ¡Acepto la invitación!
- ¿Te vas a arriesgar?
- ¡Si tengo que poner mi cabeza en la guillotina para tan solo verte sonreír entonces vale la pena el riesgo! - Raguel se sorprendió por la forma de expresarse de Zafiro
- ¿Usted está en contra de su voluntad en ese lugar verdad? - Preguntó Raguel
- ¡Así es! pero tengo la esperanza de salir algún día, Ana me devolvió esa fe
- ¡Espero pueda venir mañana!
- ¡Debo irme! - Zafiro le entregó otra carta
- ¡Mientras viva, escribiré mil poemas para ti, en cada uno de ellos, trataré de describir el mar de sentimientos que nadan en mi corazón, trataré de que sientas que puedes tocar el cielo con las manos y borraré con mis manos cada lágrima de dolor para transformarlo en algo bello, en un nuevo amanecer, hasta mi último suspiro.
- Adiós...