Capítulo 15 - El Rey César de Alpherg

5000 Words
Emprendieron el viaje, Ana viajaba en los brazos de Raguel mientras observaba con tristeza como se alejaba de su hogar, tantos recuerdos construidos ahí, quedaban atrás, pero estaba dispuesta a continuar, si le habían concedido que un ángel cuidara de ella, no pensaba darse por vencida. Zafiro vio toda la escena y los siguió sin que ellos se dieran cuenta, no quería perderla de vista Al llegar al castillo tarde por la noche, las niñas quedaron maravilladas por la belleza del lugar, estaba todo iluminado, tenía grandes árboles, el jardín era como de cuento de hadas, los guardias al ver a Amylee se inclinaron - Buenas noches su majestad - Saludaron, le abrieron la puerta principal y si por fuera era todo hermoso, por dentro lo era aún más, las paredes eran de mármol muy bien pulido y brillante, caminaron por muchos pasillos, ambas se miraban maravilladas al ver tanta belleza, una sirvienta acudió al lado de Amylee, para ayudarle con sus invitadas - ¡Su majestad! buenas noches - Buenas noches Clara, por favor llévalas a sus habitaciones que mandé a preparar, chicas, mañana por la mañana les presentaré a mi padre, él a estas horas se encuentra dormido y no tengan miedo, aquí estarán seguras, ¿Raguel tu estarás con ellas? - ¡Así es! no se preocupen por mí, no puedo dejar sola a la señorita Ana, yo no necesito grandes cosas. - ¡Está bien! buenas noches chicas ¡nos vemos mañana! - ¡Buenas noches Amylee! Fueron hasta su habitación y era demasiado hermosa, ambas quedaron nuevamente maravilladas, la recámara era enorme, tenía 2 camas que se veían muy cómodas, una sala de baño muy amplia, chimenea, balcón, todo bien cuidado, se prepararon para dormir, pero Ana no podía conciliar el sueño, Raguel se dio cuenta y se acercó a ella sentándose a su lado - Señorita Ana, es muy tarde y es bueno que duerma - Lo siento, no puedo dormir, siento que mi cabeza da vueltas - Esos son pensamientos que invaden su mente, debe aprender a dejar algunas cosas para después - ¿Puedo preguntar algo Raguel? - ¡Claro! - ¿Qué es el amor verdadero? - Amor es cuidado, es entrega, es ocuparse, es perdón, es generosidad, es sacrificio, es sinceridad, dónde encuentre todo eso, es amor verdadero - ¿Existe el amor a primera vista? - ¡Claro que sí! - ¿Y si esa persona son es lo que esperabas que fuera? - No comprendo su pregunta, sea más específica - ¿Puedo confiar en ti? - ¡Claro! - Conocí a un chico que me cautivó, pero pertenece a mis enemigos, no quiso hacerme daño y me dijo que me escondiera - ¿Qué sintió al verlo? - Sentí como si una flecha atravesara mi corazón, me dijo que no me rindiera, que siguiera adelante - ¡Es extraño, es su enemigo! - Siento como si lo conociera desde hace mucho - ¡Es probable, quizás sus almas se conocían desde hace milenios y ahora volvieron a encontrarse! - ¿Tú crees? - ¡Claro, pero él pertenece a la familia del mal! debe tener cuidado - ¿Por qué crees que no quiso hacerme daño? - ¡Quizás sintió lo mismo que usted! - Es extraño esto, no le digas a nadie lo que te confié por favor - ¡No se preocupe, no estoy aquí para andar de chismoso, además no es nada malo sentir! sólo tenga cuidado - ¡Gracias! - Ahora duerma, cierre los ojos yo la ayudaré - Ana obedeció, Raguel puso sus manos sobre su cabeza y se quedó profundamente dormida. Al día siguiente, ambas niñas fueron cuidadosamente atendidas, llegó un costurero a tomar medidas para confeccionar vestidos a ambas, mientras las vistieron con finos y delicados modelos, en tonos pastel, Amylee acudió a la habitación a darles los buenos días y llevarlas a desayunar con el Rey, que esperaba ansioso conocer a la Estrella Dorada. - ¡Buenos días, pero que niñas más lindas! e venido por ustedes, mi padre las espera con un gran desayuno - Caminaron hasta el salón del comedor, pasaron por un pasillo y éste estaba cubierto por una alfombra roja, en honor ellas. Entraron al salón y el Rey estaba esperándolas, era un hombre de mediana edad, con una barba blanca, vestía con una larga capa color rojo, su traje era color n***o, llevaba un cinturón plateado, botas y su corona llena de piedras. Ambas al estar frente a él reverenciaron. - ¡Su majestad, le presento a Sasha la Estrella Verde quién controla la naturaleza y a Ana, la Estrella Dorada y él es quien cuida de Ana, su nombre es Raguel! - Dijo Amylee, el Rey se acercó a ambas niñas e hizo que se levantaran - ¡Es un gusto para mí, conocerlas, soy el Rey César de Alpherg, mi hija es la princesa Amylee de Alpherg, la poderosa Estrella Azul, oh pero es un verdadero honor conocerte, muchos quisieran tener esta oportunidad - El Rey hizo algo inesperado, se inclinó ante ante Ana y todos quedaron atónitos - ¡Sé que un Rey no se inclina ante nadie, pero tú no eres cualquiera, eres un ser divino! ¡alguien que pocos pueden llegar a conocer! - ¡Su majestad! me halagan sus palabras, pero lamentablemente e perdido mis poderes por un hechizo! - ¡Lo que te define no son tus poderes, si no tu calidad de persona! ¿has visto que hay quienes solo quieren poder para pisotear a los demás?, el poder no es para cualquiera, si tú tienes ese gran poder, es porque eres digna de él, se te dio por un propósito, para una misión, si alguien quiere apoderarse de tu estrella, no ganará nada si su corazón es oscuro, porque para que la Estrella Dorada brille con todo su esplendor, en necesario tener un corazón puro, un alma blanca. - Ana se sorprendió con las palabras del sabio Rey. - Lo mismo pasa contigo Sasha, el poder que tienes se te dio porque tienes las condiciones para poder usarlo correctamente, yo fui bendecido al tener una hija con una estrella y que está para servir, ella tiene una misión y es protegerte, cuidar de ti, es por eso que sin dudarlo le dije que te trajera hasta aquí, esta es su casa, aquí estarás protegida y veo que se te dio un guardián divino, esto confirma mis palabras, lo que quiero decirte es que no tienes que sentirte mal por haber perdido tus poderes, en algún momento los recuperaras y verás que todo esto solo será un mal recuerdo. - ¡Muchas gracias por sus palabras su majestad! creo que empiezo a ver las cosas de otra forma - Por favor, pasen a la mesa y celebremos este momento! - La mesa estaba llena de comida exquisita, Ana sentía que comenzaba a aceptar su nueva realidad. - Raguel ¿tú que puedes comer? - Señorita Ana, nosotros comemos Mana, no se preocupe por mí, agradezco su preocupación - - ¡De acuerdo! si necesitas algo solo dímelo En el Reino de Serpens Alhena comenzaba a impacientarse, estaba perdiendo muchos súbditos en batalla, estaba muy molesta - ¡Zafiro, ven aquí! - ¡Diga su majestad! - ¡Me puedes decir ¿qué ocurrió? ¿tan difícil es atrapar a esa niña? - Orlecius interrumpió la escena - ¡Su majestad, lo que sucede es que la mocosa no estaba en su casa, cuando la divisamos corrió y un ángel descendió a protegerla - ¿Quéee? ¿un ángel? - ¡Así es! ese ser acabó con todos los hombres que nos acompañaban - Dijo Zafiro, Alhena no lo podía creer, era realmente insólito - ¡Ya no está ahí la niña, se la llevaron con rumbo desconocido! - Dijo Orlecius - ¡Maldición! veo que no será tan fácil, ¡quiero que la encuentren a cualquier precio! y no quiero excusas - ¡Sí, su majestad! - Exclamaron ambos Orlecius se llevó rápidamente a Zafiro hasta el patio y lo interrogó - ¿Se puede saber, por qué llegaste después que yo? - ¡No tenía ganas de regresar a verle la cara a esa bruja! - ¿Por qué siento que mientes? - ¡No lo sé! - ¡No juegues conmigo Zafiro! - ¿Por qué tendría que jugar contigo? ¡estoy harto de que me den órdenes! - ¡Ya sabes la solución a eso! pero eres necio - ¡Ni loco! - ¿ No viste dónde se llevaron a esa niña? - ¡No! - ¡Zafiro! ¡dime la verdad! - ¡Ya te dije la verdad, no tengo idea de donde se la llevaron! y déjame en paz - Orlecius comenzó a sospechar de su amigo y lo siguió, Zafiro se fue hasta su habitación, sacó una caja con libros, entre ellos había uno muy pequeño, que cabía en su bolsillo, Orlecius entró y lo observó - ¿Qué llevas ahí? ¡muéstrame! - ¡Qué te importa! metete en tus propios asuntos - Pero el curioso hombre no se conformó y comenzó a forcejear para quitarle lo que había escondido en su bolsillo, hasta que logró quitárselo - ¡Dame eso! - Dijo Zafiro enojado, al ver el pequeño libro Orlecius no pudo contener la risa y comenzó a burlarse de su amigo - ¿Un libro de poemas? jajajajajajajaja.... ¿desde cuándo eres poeta? - ¡Dame eso! - ¡Uy! no conocía esta faceta tuya, Zafiro el poeta, jajajajaja... ¿los escribes tú? - ¡Dame eso! ¡que me lo des! - Zafiro le quitó de golpe el pequeño libro, mientras Orlecius no paraba de burlarse - ¡jajajajajajajaj! ay perdón, perdón jajajajajajaja, no pensé que fueras poeta, ay que gracioso - ¿Ya terminaste? - ¡Perdón amigo!, es que me sorprendiste, eres tan extraño, tú que reniegas tanto del amor, con un libro de poemas - ¿Por qué no te largas y me dejas solo? - ¡Pero no te enojes! - ¡Te estás burlando de mí! ¿y quieres que no me enoje? - Tienes razón, perdón, perdón querido amigo... pero dime ¿los escribes tú? - ¡Sí! ¿tiene algo de malo? - ¡jajajajajajajajajajaja! - Orlecius no paraba de reír, Zafiro se molestó y salió de la habitación rumbo al patio, tomó su pluma y comenzó a escribir, pensaba en Ana, ella le había devuelto la inspiración, esa que se había ido y no quiso volver más, recorría su imagen y sin darse cuenta comenzó a suspirar, En un valle de sombra caminaba yo Era un simple esclavo de la oscuridad No tenía rumbo, ni brújula Cuando vi tus ojos, una luz Resplandeció sobre mí, Oh, pero soy un simple patán Que no merece ni tu saludo Solo poseo mis recuerdos rotos, Esta pluma que apunta lo que inspiras Que juega con mi mano temblorosa Porque quisiera escribir tantas cosas Me faltaría vida para describir tu belleza Tendría que ser el creador y crear Cosas nuevas, para poder compararlas contigo Ahora tengo mi fortuna, soy un hombre nuevo Pero sigo siendo un simple patán, que tuvo la suerte De poder mirar tus ojos, en ellos me perdí Y no me encuentro más y si me encuentro no quiero volver. Escribió después de tanto tiempo y se sentía bien, no le importaba que Orlecius se burlara, quería aferrarse a este sentimiento hermoso que encontró y quiso protegerlo. Jeff estaba devastado, Sara lo encontró borracho en su oficina, - ¡Lo que faltaba! ¿no le da vergüenza comandante? el alcohol no es buen consejero - ¡Vete y déjame solo! ¡todos me dejaron solo! - En ese momento entró Ezel a auxiliar a Jeff, - ¡Señor! bebió demasiado! lo llevaré hasta su cama - ¡No quiero ir a mi cama! ¡quiero a Ana! esa mujer se la llevó, ella tiene la culpa de todo - ¡Señor, la Señorita Ana estaba en peligro aquí, por favor tiene que entender - ¡Ezel, siéntate aquí, toma un trago conmigo! - ¡Señor, ya bebió bastante! por favor, no más - ¡Siéntate! - El pobre Ezel obedeció - ¡Mira amigo! esa bruja, la Estrella Azul, se la llevó y a Ana no le importó dejarme solo - ¡Señor! ¿si le sucede algo a la Señorita Ana, usted que haría? - ¡Me muero! - ¡El enemigo va a venir en cualquier minuto nuevamente, no es buena idea emborracharse! - ¡Es que tú no entiendes Ezel! ¡estoy triste, la extraño! - ¡Claro que lo entiendo Señor! todos vamos a extrañar a la Señorita Ana, pero debemos pensar en su bienestar - Jeff comenzó a llorar amargamente, Ezel lo miraba con tristeza y le prestó su hombro - ¿Sabes que hice? ¿ sabes que ella sentía algo por mí? y yo lo arruine, lo arruine todo, Ezel yo la amo, no puedo con esto, a nadie se lo e dicho solo a ti, ella ya no confía en mí, la tuve tan cerca y no fui capaz de besarla, no lo hice por miedo, ¿por qué tenía que escuchar esa conversación con la mujerzuela esa? ¿por qué fui tan débil? estuve con ella y no me quedó nada, me arrepiento de todo, de todo... - ¡Señor! ya lo hecho, hecho está, no hay nada que hacer, debe tratar de dar vuelta la hoja y continuar, usted es un buen soldado, tiene un futuro brillante, protegió a la Señorita Ana por mucho tiempo y lo hizo perfectamente bien, ahora puede continuar haciéndolo desde lejos, ella es una buena niña y estoy seguro de que lo va perdonar - ¡Sí! lo sé... pero nada volverá a ser como antes ¿y yo que hago ahora con este amor que me quema? ella es la dueña de todo mi ser, le doy hasta mi vida - ¡Señor! no se haga más daño, mejor busque la manera de arreglar las cosas con ella, dígale lo que siente, - ¿Tú crees? - ¡Claro! atrévase, no deje pasar mucho tiempo o las cosas se van a enfriar - ¿Me creerá? - Si no se lo dice, no lo sabrá... es mejor intentar que no hacerlo - Tienes razón, soy un imbécil - Ezel le quitó la botella - ¡Ahora anímese y deje de beber, así no solucionara nada! siga mi consejo - ¡Gracias amigo! perdóname por tenerte aquí escuchándome, - ¡Tranquilo comandante! usted sabe que puede confiar en mí, Zafiro continuaba escribiendo sus poemas, era como si le dictaran al oído cada palabra, Esperanza un día la perdí y volví a encontrarla la primera vez que te vi mi alma hoy tiene color tu rostro se dibujó en mi corazón siento que he vuelto a vivir ahora siento, el viento me recuerda tu aroma y al fin puedo ver mis alas aunque eres como una estrella la cual se admira de lejos pero no deja de ser bella en este mundo complejo De pronto sintió la necesidad de verla, pero era arriesgado salir, aun así decidió hacerlo, sabiendo que estaba poniendo su cabeza sobre la guillotina, tuvo más cuidado que nunca, salió con mucha cautela, ya estaba atardeciendo. Cuando llegó al castillo Alpherg, estaba oscuro, había seguridad por todos lados y entrar era imposible, comenzó a ver por dónde podría verla, tan solo se conformaba con mirarla de lejos, solo un momento, estuvo mucho tiempo buscando la manera, hasta que vio que había unos ladrillos rotos, asomó su vista por ahí y tuvo la suerte de que justo daba con el balcón y si, era ella, su corazón comenzó a latir más rápido, no le importaba nada, era como si el mundo se hubiera detenido, podría incluso morir feliz en ese momento, sabía que acercarse a ella era imposible, eso lo entristecía, por eso, buscó la manera de poder entregarle una carta con uno de sus poemas, utilizando una paloma mensajera. Ana estaba en su habitación junto a Sasha y Raguel, - ¿Cómo te has sentido Ana? - ¡Creo que estoy mucho mejor, de igual forma extraño mucho nuestra casa Sasha! - ¡Claro, viviste muchos años ahí ¿puedo preguntar algo sin que te moleste? - ¡Sí! - ¿Qué piensas con respecto a Jeff? - ¡No lo sé, creo que yo malinterprete las cosas! él es mayor que yo y me ve como una niña, eso ya lo tengo asumido - ¿Y si no te dijo la verdad? - ¿Qué? - ¿Y si en realidad omitió sus sentimientos hacia ti? - Ana se quedó pensativa, de pronto Raguel interrumpió, recibió a la paloma mensajera, vio que era para Ana y la llamó en privado - ¡Señorita Ana, puede venir por favor! - ¿Qué sucede? - Raguel se la llevó al balcón - ¡Disculpe la interrupción, pero llegó esto para usted! - ¿Qué? ¿cómo llegó hasta aquí? - Fue a través de una paloma mensajera - ¡Gracias Raguel! - Abrió el pergamino y comenzó a leer ¿Cómo podía saber que al conocerte volvería a la vida? Estas tan lejos de mí, pero con tan solo pensarte te siento cerca E puesto mi cabeza a disposición de mis amos con tal de verte Nuestros mundos son tan diferentes, no me explico … No logro entender todo esto… Pero tú me as cautivado, has hecho que mi sangre fluya As quitado la venda de mis ojos, has roto las cadenas De mi alma, que encarcelada vivía, Calmaste el llanto de mi conciencia La acariciaste con tan solo una mirada Soy cautivo de tus ojos, estoy preso de tu aroma Eres el sol, la luna y la brisa No existen palabras para expresar tanto Eres tan grande y yo tan pequeño, pero con que leas Estas líneas estaré agradecido Soy alguien que recobró la esperanza Donde menos la esperó Y que moriría feliz, si logro conquistar tu amor… Z Ana sintió una emoción tan grande que lloró, jamás alguien le había dicho cosas tan hermosas, vio la inicial Z y supo que era él, su corazón le decía que era él, suspiró y trató de divisar si estaba aquel apuesto chico por ahí, pero no logró verlo, Zafiro vio que ella leyó su carta y estaba feliz, se sentía extraño, nunca fue partidario del amor, ni de conquistar a nadie, por eso entendía que su amigo se burlara de él, pero ella cambió todo, era como si hubiera caído en un hechizo y no pudiera salir Ana guardó la carta como si fuera un tesoro, - ¿Todo bien Señorita Ana? - - ¡Sí Raguel! - Ana sonrió - ¡Puedo apostar que esa carta de aquel muchacho del que me habló, no es así? - ¡Así es! pero no le digas a nadie, por favor - ¡No se preocupe! - Desde ese día Zafiro le escribía a diario poemas y se los enviaba a través de la paloma mensajera Una semana después, Jeff fue de visita al castillo Alpherg, para conocer al Rey y poder hablar con Ana, estaba dispuesto a reconquistarla y pedirle que fuera su esposa, tenía la esperanza de que en el corazón de Ana quedara algún rastro de cariño hacia él. Al llegar fue recibido con honores por los soldados, estaba muy bien vestido, con su capa de color blanco, su traje color marfil, su espada, lucía realmente atractivo y las chicas que trabajaban en aquel castillo suspiraban al verlo pasar, todo un comandante enaltecido. Entro al castillo y fue presentado ante el Rey - ¡Su majestad! el comandante del ejército de Sión está aquí - Jeff se inclinó ante el Rey César - ¡Pero miren nada más! e escuchado mucho acerca de ti, que eres un tremendo soldado - Jeff se puso de pie - ¡Es un placer conocerlo su majestad! - ¡Sé que cuidaste por años a Ana! ¿verdad? - ¡Así es, su excelencia! y también soy su maestro - ¿Es cierto que posees la Estrella Blanca? - ¡Así es Señor! - ¡Increíble! la estrella que tiene la capacidad de reconstruir y construir, - ¡Usted lo a dicho! - ¡Eres bienvenido en mi Reino! supongo que quieres ver a Ana - ¡Muchas gracias Señor! claro, deseo verla - ¡En seguida baja! Jeff observaba todo el lugar, le parecía hermoso, de pronto vio que Raguel bajó las escaleras junto con Sasha y se acercó a saludarlos - ¡Hola ¿cómo han estado?! - ¡Hola Jeff, estamos muy bien! - Contestó Sasha - ¿Y Ana? ¿Dónde está? - En seguida baja, se retrasó un poco - Respondió Raguel, Jeff estaba impaciente, la extrañaba demasiado y la ansiedad lo estaba matando, de pronto Ana fue anunciada - ¡La Señorita Ana Boreal! - Jeff volteó a verla, ella lucía como nunca antes, hermosa, resplandeciente, su vestido era de color azul, con caída suave, para él era como un ángel bajando las escaleras, ella al verlo le sonrió, su paso era elegante y delicado, parecía una verdadera princesa, su cabello parecía dibujado, Jeff le ofreció su mano para ayudarla a bajar y ella lo aceptó, no se contuvo y la abrazó sin aviso - ¿Cómo has estado? ¡te e extrañado tanto! no puedo... - ¡Estoy bien Jeff! - Le contesto seria - ¡Hola Jeff! - ¡Hola Amylee! ¿cómo has estado? - ¡Muy bien! ¿ya conociste a mi padre? - ¡Claro, fue muy amable! - ¡Espero que te sientas como en casa, los dejo solos, creo que tienen que hablar! pueden salir al jardín si gustan Ambos salieron, Raguel iba detrás - Ana, yo decidí venir porque quiero decirte algo que nunca me atreví a decir - Ella detuvo el paso y lo miró de frente, - ¿Qué cosa? ¿que tienes que decir? Jeff se acercó un poco más - Perdóname, lo que dije, eso de que eres una niña y no podía verte como mujer no era cierto, lo dije porque tenía miedo, no pensé nunca que tú sentirías algo por mí, siempre te vi lejana, no quería reconocer mis sentimientos por miedo a ser juzgado, pero comprendí que no puedo esconderme más, es por eso que decidí decirte todo... - Jeff... olvidemos eso, dime lo que tengas que decir - él tomó su mano - Ana, yo estoy enamorado de ti, te amo desde hace mucho, sé que fui un cobarde al no decirlo antes, pero la verdad es que eres la dueña de mi corazón y no quise darme cuenta de que tú sentías algo, si te dañe por favor perdóname, ese día me moría por besarte y no lo hice por cobarde, no sabes cómo me arrepiento - Ella lo escuchaba y se sentía confundida, por un lado tenía a un chico que le escribía sus sentimientos más profundos y usaba un método arriesgado para entregarle sus mensajes, aquel chico la cautivó, pero pertenecía a la familia del mal, era imposible estar con él y ahora Jeff, le confesaba sus sentimientos, era demasiado en tan poco tiempo, necesitaba poner en orden sus ideas, Jeff notó que su mirada era distinta hacía él, algo había diferente y tuvo miedo... - Ana... ¿no vas a decir nada? - No sé qué decirte Jeff - ¡Estoy dispuesto a todo por ti! pídeme lo que quieras, tengo las mejores intenciones contigo, dime ¿qué sientes? por favor - Jeff, tú me gustabas mucho y te quiero, pero... - ¡Déjame arreglarlo! ¡déjame conquistarte! prometo hacer las cosas bien, eso que sentías no pudo haberse esfumado tan fácil - ¡Estoy confundida Jeff! - ¿Qué? ¿confundida? ¿por qué? - Es que... - ¿Hay alguien más? - Esa pregunta puso nerviosa a Ana, ¿cómo le explicaba que había un chico que la pretendía y pertenecía a sus enemigos? ¿cómo le explicaba que aquel hombre la cautivó? - Jeff notó que Ana estaba distinta, como si hubiera cambiado del cielo a la tierra, le dolía el corazón, tenía miedo de la respuesta. - ¿Por qué no dices nada? - Ella lo miró - Es demasiado, creo que no puedo responder ahora - ¡Al menos dime si puedo conquistarte, por favor!, por favor, dame una oportunidad... - Ella dudó y recordó las palabras de Tass, ¿de verdad no era Jeff aquel del que se enamoraría?, lo miró y era un chico muy atractivo, lo conocía y sabía que era bueno ¿por qué no enamorarse de él? - ¡Está bien, te daré una oportunidad... ! - Jeff sintió que el alma le volvió al cuerpo y se alegró demasiado, la abrazó con fuerza - ¡Voy a confiar en ti Jeff, tú ves que haces con eso! - ¿Qué quieres decir? - Espero que seas leal y sincero... - ¿Lo dices por Hamal? - ¡No es solo por ella, es un todo o nada! ¿entiendes? - ¿Crees que sería tan tonto como para arruinarlo otra vez? - ¡Solo quiero que tengas las cosas claras! esto es una oportunidad ¿entiendes eso? - ¡Claro que lo entiendo! - ¡Si lo arruinas, debes olvidarte de mí! y no buscarme nunca más - Las palabras de Ana eran tajantes para Jeff, pero él lo vio como un reto, uno más en su vida, la amaba y estaba dispuesto a lo que sea por tenerla - Regálame un beso - Le dijo él de forma tierna y acercándose lo que más pudo - ¡No vayas tan rápido, puedes estrellarte! - Respondió Ana dándole un beso en la mejilla, era un beso solo en la mejilla, pero para Jeff fue como tocar las nubes - ¡Veo que vamos paso a paso! - ¡Claro! muéstrame tus cartas, si quieres que esté contigo, tendrás que ganártelo - Jeff vio cierto grado de madurez en ella, le encantaba esta nueva Ana, sentía que le hervía todo, esta actitud lo volvía loco, deseaba tomarla y llenarla de besos - ¡Así será, yo te quiero de verdad! quiero que estés por siempre conmigo... - Ella le sonrió - ¡Debo entrar, tengo una reunión con el Rey César! - ¿De verdad? - ¡Sí!, más tarde nos vemos - ¡De acuerdo! Jeff se reunió con el Rey, necesitaba su dirección, porque quería reconstruir el Reino de Sión - ¡Con que quieres reconstruir el Reino! me parece una idea arriesgada, pero no descabellada - ¡Quiero que todos los que salieron de él puedan volver! además tengo intenciones serias con Ana, quiero casarme con ella - El Rey frunció el ceño - ¿Quieres a la Estrella Dorada por esposa? ¡qué valiente eres! - ¿Por qué lo dice? - ¡Sabes que ella siempre estará en peligro! aun cuando recupere sus poderes, - ¡Ya estoy acostumbrado a eso Señor, protegerla no fue tarea fácil! - ¡Debes amarla mucho, elegir como esposa a esa niña es muy arriesgado, piensa muy bien lo que vas a hacer, no quiero cortarte tus sueños, pero eso significa la ausencia de paz en tu vida! ¿de verdad quieres eso? - ¡Estoy enamorado de ella su majestad! - El amor no es suficiente, analiza bien las cosas Jeff, puedes arrepentirte, es solo un consejo de un viejo Rey que a vivido más que tú, a lo largo de la historia, ninguna persona que a poseído la Estrella Dorada a logrado ser feliz, generalmente mueren jóvenes y muy pocos han dejado descendencia, no sé cómo será la vida esta niña, solo le deseo lo mejor, eres un soldado destacado, posees una estrella, te aseguro que mujeres, es lo que más tendrás por delante. - ¡Pero ninguna como ella Señor! - ¡Veo que realmente la amas! ¿no es bastante menor que tú? - ¡Sí señor! pero yo quiero que ella cumpla su mayoría de edad antes de tomarla como esposa! no voy a tocarla antes de eso - ¿Estás seguro? - ¡Por supuesto! yo soy un tipo serio, - Disculpa mi indiscreción, pero mi hija me comentó que al parecer tuviste una relación con otra chica, que también posee una estrella ¿es cierto? - Fue un error su majestad, ella no es una chica seria, me dejó claro que no teníamos nada - ¡Comprendo! ¿y esa niña está cerca tuyo? - ¡Vive cerca, pero no la e visto! - ¡Disculpa que te invada con preguntas, solo quiero entender las cosas, te voy a hablar como si fuera tu padre, si de verdad amas a Ana, cuida su corazón, no la lastimes, si en algún minuto sucede algo inesperado, debes asumir tu responsabilidad, aléjate lo que más puedas de esa chica, porque puede ser piedra de tropiezo, si ya pasó algo con ella aún más todavía, porque la tentación está a la vuelta de la esquina Jeff, no rompas el jarrón de la confianza, porque una vez que se rompe, jamás volverá a ser como era, si haces bien las cosas, ten por seguro que serás feliz. - Jeff sintió escalofríos con los sabios consejos del Rey - ¡Muchas gracias su majestad! agradezco mucho sus palabras y quería agradecerle por acoger a Ana en su castillo, jamás podré pagarle esto - ¡Oh! no te preocupes por eso, es una chica muy agradable y educada, además es nuestro deber, mi hija está muy contenta con ellas aquí, son las hermanas que no tuvo - Ambos conversaron largamente
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