Capítulo 5 - El despertar de la Reina de Serpens.

4528 Words
7 años más tarde Hoy es el cumpleaños número 15 de Ana, ya no era una niña pequeña, se transformó en una hermosa jovencita que al igual que Sasha, llamaba mucho la atención de los chicos, pero ambas tenían muy clara su misión y no prestaban atención a sus halagos. Jeff continuó entrenando a Ana en estos años y se sumó Sasha al duro entrenamiento, obtuvieron muy buen resultado las dos, ya controlaban gran parte de sus poderes, pero Ana aún no lograba esconder su estrella. Ana había cambiado de forma radical su aspecto físico, su rostro era hermoso, su cabello creció mucho y brillaba junto a ese mechón de oro que le regaló Flora aquella vez, su cuerpo era bello y armonioso, pero lo más bello de Ana era su corazón, ya que al saber usar sus poderes curativos gracias a Flora, decidió ir a escondidas de Jeff a los hospitales a ayudar a sanar a todo aquel que pudiese, cuándo le propuso esa idea a Jeff, él se rehusó a dejarla ir, porque tenía miedo que de alguien pudiera saber quién era y correr peligro, así que Sasha le propuso hacerlo de forma secreta, tomando muchas precauciones, siempre daban nombres falsos y se caracterizaban para no levantar sospechas. Sasha también se transformó en una linda joven, continuó con su cabello recogido a ambos lados, su rostro era muy llamativo por sus penetrantes ojos verdes y tenía muy linda figura. A Jeff no le agradaba mucho Sasha, ya que pensaba que era una mala influencia para Ana, la creía muy liberal y pensaba que podría enseñarle malas costumbres. Jeff ya era todo un hombre, todos lo respetaban mucho, aunque Sara era la única con la que siempre tenía rencillas, jamás lograban ponerse de acuerdo ni menos llevarse bien. Su aspecto era la de un hombre muy atractivo, tenía a muchas chicas suspirando por él, pero siempre estaba ocupado, leyendo, acostumbra bañar a su caballo Diamante y cada vez que lo hacía, llevaba el torso desnudo, lo que provocaba gran revuelo entre las chicas que lo observaban a escondidas, pero era muy serio y quizás se tomaba muy a pecho sus deberes, no le prestaba atención a las mujeres, aunque muchas le escribían cartas de amor, él con mucho respeto se las regresaba y agradecía su gesto, pero les dejaba claro que él no tenía tiempo para el amor. La señora Mercedes ya era muy anciana, pero aún así seguía cumpliendo con sus deberes, aunque Jeff ya no le designaba tareas, al contrario dispuso a dos personas que cuidaran de ella, pero insistía en hacer cosas para sentirse útil, seguía confeccionando cintillos para Ana. Sara no había cambiado tanto su aspecto, ella sí tenía un amor escondido, uno de los guardias llamado Leo, con quién se reunía a escondidas de todos. En el castillo oscuro, Abel estaba harto de que Alhena no mostrara su estrella, mientras hablaba con el científico Nicolás Master. - Algo anda mal viejo loco, esa mocosa no a mostrado su estrella y yo ya perdí la paciencia, ya son 7 años y nada. - Creo que llegó el minuto de averiguar el por qué, su majestad, déjemelo a mí, usted sabe que yo puedo averiguar lo que sea.- Más tarde Nicolás envió a 3 personas a buscar a Alhena, debían adormecerla y llevarsela, pero aquella voz misteriosa que aún no revelaba su identidad, se lo advirtió a la chica. - El momento de tu reinado querida está por llegar, ahora vienen por ti, el tonto de Abel ya sospecha de ti, el viejo loco quiere averiguar si posees la estrella o no, debes salir de esta habitación y seguir mis instrucciones.- - ¿Qué?- dijo Alhena asustada. - No tengas miedo querida, ya llegó el momento, sal de aquí y ve afuera.- en ese momento Alhena abrió la puerta de su habitación y salió lentamente sin hacer ruido, justo en ese minuto venía por el lado contrario el hijo del científico, Dennie, quién al verla se escondió para no ser visto y comenzó a observar lo que Alhena hacía.- en ese momento por primera vez después de 7 largos años, por fin se escuchó la voz de Alhena, susurraba y Dennie agudizó su oído para escuchar lo que decía. - ¡Vamos futura Reina del reino oscuro!, - Incansablemente esa voz le repetía esta frase a Alhena una y otra vez, entonces el corazón de la chica latía a mil por hora, era demasiada adrenalina para ella y comenzó a hablar con la misteriosa voz en voz alta. - Abel ya lo sabe, ellos vienen a matarme, ya sabe que yo no soy la dueña de la Estrella Dorada, si no mi hermana.- La última frase se quedó dando vueltas en la cabeza de Dennie y tenía la respuesta que tanto tiempo ellos buscaban, ese era el motivo por el cuál jamás se reveló su estrella, pero Abel no sabía que existía otra niña, entonces desde lo más oculto del corazón de Dennie, nació la idea de ser él quién se quedaría con la Estrella Dorada, ya sabía que Alhena no era la dueña y que tenía sus horas contadas, entonces sin hacer ruido, fue hasta el laboratorio de su padre para hablar con él y contarle todo. - ¡Papá, ya no es necesario que le hagas estudios a esa mocosa!, la acabo de escuchar, ella jamás a sido la dueña de la Estrella Dorada, si no su hermana.- El viejo científico observó incrédulo a su hijo. - Pero Dennie, ¿de dónde sacaste eso? - La acabo de escuchar de su propia boca, está intentando escaparse, - ¿¡Qué!?, debemos detenerla. - ¡Papá, espera! - Dennie esa niña no puede escaparse, ella sabe dónde está su hermana. - Papá, yo me apoderare de la Estrella Dorada.- Al oír esto, el científico volteó a ver a su hijo y su gesto era de incredulidad. - ¿Qué estás diciendo hijo? - Lo que oíste, me cansé de obedecer órdenes de este imbécil de Abel, yo seré el dueño de esa estrella. - Hijo, ¿te as vuelto loco? - No papá, yo nací para algo más que la ciencia. - ¡No puedes! - ¿Por qué no?, - Tú no tienes idea de lo que es eso Dennie, eres hijo de un científico, no conoces ese mundo. - ¿No crees en mí papá? - No es eso Dennie- En ese momento llegaron los hombres que Nicolás envió para buscar a Alhena. - Don Nicolás, la chica no estaba en su habitación. - ¡Busquen por todo el castillo!- Ordenó Nicolás, mientras salía detrás de los hombres sin antes susurrarle a su hijo. - ¡Creo que tú, estás más loco que yo hijo!. Abel se enteró de que Alhena no estaba por ningún lado y fue en su búsqueda inmediata, Dennie tomó algunas cosas necesarias y salió al patio dónde estaba Alhena, ésta estaba asustada por la conmoción. - Yo puedo ayudarte Alhena- Dijo Dennie con mucha seguridad, pero ella sólo lo miró con desconfianza. - ¿Ayudarme tú?, ¿y por qué lo harías?, jamás te a interesado mi persona. - Mira, es primera vez que te escucho hablar, yo nunca e estado de acuerdo con Abel, es mi papá el que siempre a estado con él, ¿por qué estas aquí?, ¿por qué no te vas?. - Eso, a ti no te importa, lárgate. - ¿Dónde está la verdadera dueña de la Estrella Dorada?- Al preguntar esto, Alhena se sorprendió y perdió la concentración. - ¿Cómo sabes que yo no soy la dueña?, ¿Quién te lo dijo? - Es obvio, después de tanto tiempo nunca se manifestó, es lógico que tú no eres la dueña, anda dime, al fin y al cabo a quién le importa. - ¡No lo sé, y aunque lo supiera no te lo diría jamás! - ¡Uy, que genio!, yo me voy de aquí sabes, si quieres puedes venir conmigo. - ¡Jamás iría contigo a ninguna parte mocoso!- Dennie se dió cuenta de que Alhena no le daría información acerca de la verdadera dueña, pero tenía un dato irrefutable, era su hermana y era cosa de días solamente para averiguar quién era esa niña. - ¡Está bien, espero que sobrevivas a esta, ya no tienes escapatoria!- Dennie se devolvió al castillo, mientras Alhena solo lo miró con desprecio, en ese momento la voz nuevamente comenzó a hablarle. - Ya es hora, cuándo Abel venga por ti, invoca el poder de Unukalhai, la estrella que te obsequie y termina con él, luego tomarás el control del reino y todos te obedecerán, cada uno llevará la insignia de la serpiente, serán como fichas de ajedrez, podrás jugar con ellos a tu antojo. - ¿Estás seguro de que será así?, tengo miedo. - Ya te lo dije, no temas, Abel ni se imagina lo que le espera jajajajaja... lo que tanto anhelaste por fin llegó, éste es el día, hoy nacerá la reina del reino oscuro o más bien dicho, la Reina de Serpens jajajaja... - ¿La Reina de Serpens? - ¡Así se llamará tu reino!, serás la más poderosa de todos los tiempos... - Alhena imaginaba todo lo que aquella voz le decía y su ser perdió toda piedad y amor, su apariencia era idéntica a Ana, pero su mirada era apagada y vacía, también era hermosa, pero su corazón se volvió sombrío y con el poder obsequiado por la misteriosa voz, Alhena dejó de ser la niña traviesa que alguna vez fue, ahora era un ser lleno de rencor y maldad. En ese momento llegó Abel con todos sus hombres a arrestar a Alhena, entonces ella por emoción o nervios sólo se largó a reír a carcajadas, lo que confundió a todos incluyendo a Abel, quienes se miraban desconcertados. - ¿ De qué te ríes mocosa?, al fin escuchamos tu risa- Exclamó Abel. - Me río de ti viejo estúpido, de lo imbécil que fuiste todos estos años jajajajajaja!! - ¿Estás hablando?- Abel no lo podía creer. - Siempre e podido hablar, solo no lo quería hacer, pues nadie me obliga a hacer algo que no quiero, ahora me vas a pagar cada una de las humillaciones que me hiciste pasar. - ¡Mocosa atrevida!, ¡me engañaste durante todos estos años, tú nunca as sido la dueña de la Estrella Dorada!, ahora me vas a decir, dónde está la verdadera dueña. - jajajajajajajaja... yo no voy a decirte nada, porque yo me quedaré con ella, jajajajajajaja... - Abel se dispuso a atacar a Alhena y aquella voz misteriosa comenzó a darle nuevamente instrucciones. - ¡Vamos Reina de Serpens!, invoca el poder de Unukalhai- Entonces Alhena alzó sus manos y gritó. - ¡Unukalhai, dame tu poder y transforma mi ser!- un rayo de color n***o brillante cayó del cielo y rodeó a Alhena, una aura negra le rodeo y su cuerpo levito por los aires, una serpiente de pie con la cola enroscada de color n***o se dibujó en su frente, su vestimenta cambió, por un vestido ajustado al cuerpo de color n***o que dejaba ver perfectamente sus curvas, un mechón de color n***o al costado izquierdo, sus uñas en forma de garras de color rojo y una corona de altura que brillaba. Abel y todos los demás no podían creer lo que veían y sólo se dispuso en forma de ataque, Alhena aterrizó y se sentía majestuosa, poderosa y sabía que todos le temían, fue entonces cuándo todo el miedo se fue y se dispuso a apuntar hacía Abel, éste supo que era su final. - ¿Quién demonios eres, de dónde sacaste todo ese poder? - Soy la Reina de Serpens, ya no soy Alhena, soy la mujer más poderosa de toda la tierra, mi poder y mis ambiciones son infinitos, todos obedecerán mis órdenes - Alhena pronunció unas extrañas palabras. - ¡Omnis Hic!- Y de pronto todos los sirvientes del palacio se agruparon en el gran jardín, tenían aspecto de zombis e invocó un hechizo para que todos le obedezcan sin oposición alguna. alzó su mano derecha y gritó ¡hypnosis!, lo que provocó que cada uno de los sirvientes de Abel tuvieran la misma insignia que ella, la serpiente negra. - No vas a arrebatarme tan fácil mi reino, ¡Maldita perra, caí en tu trampa!, ¡dime!, ¿Quién te dio tanto poder?, ¡responde!. - Tú ya no eres nadie, no te atrevas a desafiarme, ¡este reino es mío!... jajajajajaja.... acepta que perdiste, y jamás podrás ganarme, ¡ah! y la Estrella Dorada también será mía, jajajajajajajajaja.... - ¡No te lo entregaré en bandeja!, eres peor de lo que pensaba, espero que nunca llegues a cumplir tus ambiciones, no lo vas a lograr, ese mismo poder que se te dió terminará por consumirte, tú no sabes manejar el poder, ¡eres una mocosa malcriada!. - ¡Cállate!- Exclamó Alhena enojada lanzandole un fuerte rayo de energía que logró esquivar. - ¡Inclínate ante mí y quizás te deje seguir con tu miserable vida, viejo repugnante! - Veo que no comprendes nada mocosa, soy un Rey y un Rey jamás se inclina ante nadie, quién haya sido el que te obsequió esos poderes, solo está jugando contigo, te está usando y no te diste cuenta, eres presa fácil, un día vas a recordar mis palabras, no eras nadie, tenías ambición de poder y lo conseguiste, pero no durará mucho tiempo, disfrutalo mientras lo tengas. - ¡Eres tú el que no entiende a quién tiene enfrente, ¡soy la Reina de Serpens!. - Puedes haberte transformado en la Reina de lo que quieras, pero aún así, sigues siendo nadie.- Alhena no soportó más las duras palabras de Abel y se dispuso a atacar, alzó su mano derecha y una espada filosa de color n***o salió, la tomó y atacó a Abel, éste respondió su ataque, la fuerza de Alhena aumentó considerablemente con su transformación y su rapidez también lo que provocó que Abel no pudiera responder de la misma forma a los ataques, Alhena no daba tregua y en medio de sus movimientos y logró herir de muerte a Abel, pero éste trató de continuar defendiéndose, su sangre dibujaba en el suelo el lugar exacto dónde caería sin vida, comenzó a ver nublado y dejó caer su espada, Alhena dio 3 pasos atrás, mientras contemplaba con orgullo y gozo la caída de Abel. - ¡Hasta nunca viejo imbécil! ya no veré más tu horrendo rostro - Abel no puso resistencia alguna, sus últimas palabras fueron cuchillos afilados para Alhena. - ¡Nunca serás una verdadera Reina, porque no naciste como una!- La enojada chica lanzó un poderoso rayo de color n***o que terminó con la vida de quién le arrebató la vida, infancia y de alguna manera sintió que vengó la muerte de la Reina Aurora, pero no fue un sentimiento genuino, solo era una forma de engrandecer su ego. El cuerpo sin vida de Abel cayó, Alhena se acercó y lo miró con desprecio pateandolo para poder continuar con su camino. Dennie y su padre lograron salir del castillo antes de que fueran víctimas de aquel hechizo, ya no había nada que hacer, todos estaban bajo el control desquiciado de Alhena. - Yo pensaba que estaba loco, pero ésta niña me ganó por mucho- Exclamó el viejo Nicolás Master, mientras caminaba por las colinas, escapando junto a su hijo. - Es una desquiciada, pero no la dejaré salirse con la suya, porque yo seré el dueño de la Estrella Dorada.- Dijo Dennie, con mucha seguridad. - Tú estás igual de mal que esa niña, el poder no es un juego, es una responsabilidad, espero que desistas de esa idea tan alocada, no quiero que termines como Abel y menos enloquecido como esa pobre muchacha, aunque me pregunto de dónde sacó ese poder si ella no tiene ninguna estrella, todo esto es muy extraño. - La misma pregunta tengo yo papá, alguien está detrás de todo esto y no sabemos quién es. - Quizás en el mismo castillo estuvo el enemigo todo el tiempo y Abel nunca lo supo, no puedo comprender como un viejo tan zorro como Abel, pudo caer en esto, como es que esa niña estaba en el castillo de la Reina Aurora si no es la dueña de la Estrella Dorada, ¿quién será la dueña?, esto es muy extraño. - Esa tipa dijo que la dueña es su hermana, pero no dijo su nombre, la verdad no sé cómo averiguar quién es, pero tengo la piedra azul, ella me ayudará a encontrar a la dueña. - Lo mejor es que dejes este asunto atrás hijo, el poder no es para cualquiera, ahora tendremos que buscar algún lugar dónde ir, que triste, extrañaré mi laboratorio. - ¡Papá, la decisión ya está tomada, esa estrella será mía! - Pues haré que desistas, cuando una cosa se te mete en la cabeza, no hay quién te la saque, bueno, en eso te pareces a mí, la piedra azul es efectiva si tienes a la persona con su estrella en su máximo esplendor, no funciona como radar para encontrar a alguien. - Te aseguro que la voy a encontrar, podemos usar la astronomía, ¿o no papá?. - ¡Ay hijo!... Alhena caminó hasta el trono que era de Abel, miró a su alrededor y ordenó que todo el salón fuera de cristal, incluyendo su trono, realizó un cambio completo al castillo, ya nada era como antes, le agradaban las cosas brillantes y lujos, las cortinas eran de terciopelo color rojo, obtuvo las joyas más costosas y bellas que existían, sus vestidos eran todos de telas finas y mandó a llamar a todos los sirvientes de Abel para seleccionar a los mejores, quienes se ocuparían de hacer el trabajo que ella consideraba molesto. entre esos sirvientes, estaba Zopo que estaba bajo el hechizo inquebrantable de Alhena, él le trajo poco a poco a los mejores sirvientes, pero ninguno parecía gustarle. - ¡Dije que quiero a los más fuertes!, ¿entiendes eso Zopo?- Mi señora, aún me faltan algunos, enseguida se los traigo. En ese momento Zopo sacó del calabozo a dos hombres que Abel mantenía en resguardo, uno de ellos era Orlecius, un apuesto hombre alto, de cabello largo platinado, piel muy blanca, ojos rasgados de color pardo, que obviamente también tenía la insignia del mal en su frente. El otro era un encantador chico de cabello oscuro, ojos celestes, muy apuesto y que tenía también la misma insignia de la serpiente, tenía un físico fuerte, de buen porte y timbre de voz inolvidable, le llamaban Zafiro por el bello color de sus ojos, pero en realidad nadie sabía de dónde provenía aquel hermoso chico. Zopo sacó a ambos del horrendo calabozo y los llevó ante la presencia de Alhena. - Mi Señora, estos dos son los más fuertes que existen en el reino, estaban reservados para tareas exclusivas.- Alhena volteó a ver a ambos hombres y al ver a Zafiro sintió un flechazo en su corazón muy fuerte, era algo que nunca había sentido en su vida, quedó encantada con el hermoso aspecto del joven que tendría uno o dos años más que ella, ambos estaban con la cabeza agachada y sus manos engrilletadas, Alhena se acercó lentamente hacía él y le ordenó mirarla a los ojos. - ¡Hey tú, el de cabello oscuro, mirame de frente!- Entonces él obedeció y Alhena sintió por primera vez eso que tanto tiempo quiso sentir, ¿era amor a primera vista?, sus ojos cautivaron a la chica de inmediato, pero él no tenía ninguna muestra de sentir lo mismo por ella, después de todo ni siquiera la conocía y permanecía gran cantidad de tiempo encerrado. - ¿Cómo te llamas?- Preguntó Alhena nerviosa. - Me llaman Zafiro su majestad. - Que..., que lindo nombre tienes, ¿a qué te dedicas?, ¿qué clase de poderes tienes?. - Combate, puedo levitar y muchas cosas más- - Zopo, ¿por qué ellos han estado encerrados?. - Mi Señora, porque son muy fuertes y no sabemos cuánto poder pueden tener. - Comprendo, pero desde hoy, ya no estarán más encerrados, quiero que sepan que tienen la insignia de la serpiente negra, yo soy la Reina de Serpens, ustedes serán mis mejores hombres, esa insignia no podrán quitarsela jamás y si intentan hacerlo perderán la vida, esto no es un juego, ¿ tú, cómo te llamas?, hombre de cabello largo. - Mi nombre es Orlecius su majestad. - Zafiro y Orlecius, valla, ustedes serán de gran ayuda para mí, yo les brindare lo mejor si obedecen mis órdenes al pie de la letra, sólo pido lealtad absoluta, Zopo llevalos a dar un buen baño, alimentalos bien y dale una buena habitación, espero que les haya quedado claro, yo no estoy jugando- les recalcó Alhena a ambos tipos acercándose. Los dos se inclinaron ante Alhena, lo que la hizo sentir poderosa y su ego cada vez crecía más y más. - ¡Sí su majestad, haremos lo que usted ordene!- repitieron ambos al mismo tiempo. Alhena se acercó a su espejo mientras Zopo se llevaba a los dos hombres, no había visto su nuevo aspecto y se preguntaba cómo sería el de su hermana, aunque sabía que eran iguales, pero no lograba imaginar a alguien de igual forma que ella, eso la incomodaba y miraba cada rincón de su cuerpo, era realmente bella, aunque con el nuevo poder que tenía se veía un poco mayor y muy sexy, no había recordado que hoy cumplía 15 años y se sintió orgullosa nuevamente, era hermosa, tenía todo a sus pies y ahora pensaba en tener a ese chico para ella, quería el corazón de ese apuesto hombre que la cautivó con sus ojos, era el cumpleaños perfecto para ella y sus desquiciados deseos. Mientras tanto Ana celebraba sus 15 años junto a su amiga Sasha y todos los que la querían, recibió muchos regalos, llegó el momento de soplar el pastel, cerró sus ojos y pidió su deseo, toda la fiesta estuvo entretenida, llegó la noche y Sasha frecuentemente se quedaba en casa de Ana, ambas ya estaban dormidas y de pronto Sasha comenzó a soñar, en su sueño caminaba por el bosque de noche y de pronto en el camino encontraba a Ana que tenía un espejo en frente de ella, Sasha se acercaba y veía que en el reflejo del espejo se dibujaba una figura idéntica a la de Ana, pero como sombra oscura y algo envolvía la figura de su amiga, Sasha corría en el sueño para rescatarla pero en ese momento despertó asustada, tapo su boca para no gritar y despertar a Ana que dormía plácidamente, se levantó de su cama y miró el cielo, había una nebulosa oscura que estaba rodeando la casa, se le erizaron los pelos y sintió que era un aviso de algo muy malo, alguien estaba tramando cosas horribles contra su amiga y ella tenía que descubrir quién era, volvió a la cama pero no logró dormir como siempre, estaba asustada. A la mañana siguiente, se levantó temprano con la excusa de que tenía que regresar pronto. - Pero ni siquiera te quedas a desayunar. - Ana lo siento, tengo que irme, no sabes como se enoja Flora si no obedezco.- Sasha salió corriendo hacía su casa y buscó desesperada a las hadas. - ¡Flora!, ¡Flora! - ¿Qué pasa Sasha?, ¿qué son esos gritos? - Por favor, llama a las hadas, necesito una reunión urgente. Flora hizo lo que Sasha le pidió, reunió a las hadas en su jardín, estaba muy curiosa por saber el motivo de aquel encuentro. - Disculpen que las haya llamado así tan rápido, pero nuestra Sasha al parecer tiene algo que decirnos- dijo Flora a sus compañeras. - ¡Sí!, ustedes saben que yo tengo una misión muy importante, anoche tuve un sueño muy preocupante y necesito que me ayuden a saber quién quiere hacerle daño a Ana.- Todas quedaron boquiabiertas al escuchar esas palabras - Cuéntanos tu sueño mi niña - Dijo Flora - Soñé que veía a Ana en medio del bosque de noche y ella tenía un espejo en frente, de pronto me acercaba más y en ese reflejo había una sombra que tenía la misma figura de Ana pero era oscura y una cosa oscura salía del espejo y envolvía a mi amiga y yo corría para salvarla pero desperté, en ese momento me levanté de la cama y miré al cielo, una nebulosa de color oscuro estaba rodeando toda la casa, no pude seguir durmiendo, estoy muy angustiada, por favor ayudenme a saber quién es la persona que quiere hacerle daño a mi amiga. - Sin duda es un aviso- Dijo una de las hadas - No es tan sencillo saber quién es Sasha, tendrás que esperar a que se te revelen más pistas en los sueños- Dijo Flora. - Es extraño, una figura que era igual a ella pero oscura, quizás no es alguien que quiere hacerle daño, tal vez ella tiene algún problema que no te a dicho.- Dijo otra de las hadas presentes. - Ella no me oculta nada, esto es un aviso, siento que alguien quiere hacerle daño.- Flora se acercó a Sasha tiernamente. - Mi pequeña, yo sé que quieres mucho a tu amiga, pero a veces no podrás saberlo todo, espera a que tu subconciente te ayude a saber quién es, quedate tranquila, nosotras haremos lo que podamos para ayudarte- Esas palabras tranquilizaron a Sasha y abrazó fuertemente a Flora. - Cuida a tu amiga, te doy permiso de que te quedes con ella si eso te tranquiliza, si averiguamos algo, te lo diremos en seguida. - ¡Gracias Flora!- Agradeció Sasha el gesto De pronto una de las hadas llegó con su bola de cristal muy asustada, - ¡Esperen!, ella tiene razón, algo ocurrió el día de ayer, mi bola de cristal está oscura y no muestra su luz- Todas se asustaron al ver aquella escena, Flora se estremeció, Sasha sintió mucho miedo. - ¡Esto es una muy mala señal!- Exclamó Flora - Creo que a llegado el momento que todas siempre supimos, ya pronto comenzarás con tu misión mi pequeña Sasha- Flora tomo sus manos delicadamente. - Creemos en ti, pero tu debes creer más, cuida mucho a tu amiga y te ayudaremos a descubrir quién es, lo único que puedo decirte por ahora es que es un enemigo muy peligroso, debes tener mucho cuidado. - Lo sé, les agradezco su apoyo, yo sé que puedo ayudarla, no dejaré que nadie la lastime, tomaré tu consejo de estar con ella y espero encontrar pronto las estrellas que faltan. Sasha tomó sus cosas y se devolvió a la casa de Ana, se fue con todo el valor que siempre la caracterizó, estaba segura de que esa era la mejor decisión que podía haber tomado.
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