Capítulo 6 - ¿Enamorada?

4996 Words
Alhena siguió transformando el castillo, consiguió sirvientas que la ayudaban a vestirse, a bañarse, todos le debían reverencia y respeto, tenía arranques de ira que desconcertaba a todos. - Zopo, trae a Zafiro aquí.- Ordenó Alhena - En seguida, su majestad.- Zopo fue en busca de aquel chico y éste se encontraba entrenando en el patio junto a su amigo Orlecius. - ¡Joven Zafiro!, necesito que venga conmigo, la Reina quiere verlo. - ¿Qué querrá esa loca?- Murmuró calladamente Zafiro. Ambos caminaron hacía el salón del trono dónde estaba ella, Zafiro estaba algo sudado por el entrenamiento, pero su aspecto era muy atractivo, vestía una camisa blanca que dejaba ver un poco su torso y unos pantalones claros que lo hacían muy llamativo. - ¡Aquí está el joven su majestad, con permiso!- Zopo se retiró del lugar dejándolos solos, Alhena miró de pies a cabeza a su chico encantado, sentía que su corazón latía a mil y sentía deseos de caer en sus brazos. - ¿Qué necesita su majestad?- Preguntó Zafiro con tono pasivo. - ¿No te das cuenta verdad?, te necesito a ti.- El chico palideció al escuchar esas palabras de Alhena. - Noo...noo comprendo su majestad, yo.. yoo..- la Reina se acercó bastante a Zafiro, y lo miró fijamente a los ojos, tomó una de las manos del joven y la puso en su pecho. - ¿Sientes como late mi corazón?, es por ti- Zafiro no sabía qué hacer, sentía ganas de salir corriendo ya que no le agradaba Alhena. - Su majestad, usted aún es una niña, creo que debe estar confundida. - ¿Qué dijiste?, ¿que soy una niña?, ¡que ofensa es esa Zafiro!. - Por favor no se enoje, yo la respeto mucho, es solo eso.- Alhena se enfadó pero no podía ser déspota con él. - Estoy enamorada de ti Zafiro, fue amor a primera vista, dime que sientes lo mismo- El pobre de Zafiro no sabía qué decir, estaba frente a la mujer que era dueña de todo y que si así lo quería podía terminar con su vida, el silencio otorgó. - De acuerdo, quizás aún no te as dado cuenta querido, pero yo sé que me amaras, juntos podemos conseguir lo que sea, pídeme algo y lo tendrás, lo que quieras.- Alhena se acercó mucho más a Zafiro y alzando sus pies logró darle un pequeño beso, pero este se hizo hacía atrás, ya que no le gustaba para nada Alhena. - ¡Gracias su majestad!, ¿puedo retirarme? - ¿Por qué eres tan tímido querido?, retírate y si deseas algo ya sabes.- Zafiro reverencio y salió lo más rápido posible de ahí, fue corriendo hasta el patio donde estaba su amigo Orlecius. - ¿Qué quería esa loca?, ¿por qué vienes tan pálido Zafiro?- Preguntó Orlecius. - Esto es lo peor que me podía pasar... esa psicópata está enamorada de mí, me lo acaba de decir y hasta se atrevió a robarme un beso.- Orlecius no aguantó la risa - ¿De qué te ríes?. ¿ te parece gracioso? - jajajajajajajaja... es una niña, no sabe nada y si te ama tienes ventaja sobre todos nosotros, aprovecha esta oportunidad. - Tú sabes que no me interesa el amor y prefiero la muerte antes que estar con esa mujer. - ¡Cuidado!, puede darse cuenta de que su hechizo no hizo el mismo efecto que a los demás en nosotros, debes ser más precavido Zafiro. - ¿Y qué sugieres?, ¿que le haga caso? - Si es necesario si, hasta que logremos zafarnos de esta serpiente espantosa. - ¡Guacala!, ni siquiera me atrae un poco. - Diviértete Zafiro, aprovecha esta oportunidad. - No puedo hacer eso, lo siento. Mientras tanto Alhena nuevamente se observaba al espejo y aquella voz misteriosa nuevamente comenzó a hablarle - Haces mal en amar a ese chico, él no está a tu altura - ¡Ah!, eres tú de nuevo. - Escucha, eres inteligente, ese hombre no es para ti querida. - ¿Quién eres?, ¿cuándo te manifestaras?. - Me estás ignorando, él es insignificante al lado tuyo querida, no debes amarlo. - Creo que yo debo escoger a quién amar, no te metas en eso. - Vas a sufrir mucho por culpa de él, será tu ruina, debes escucharme. - Tú no sabes nada... limitate a lo que te corresponde, él ya está en mi corazón y ni tú ni nadie lo apartará de mí. - No querida Reina de Serpens, eres tú la que no sabe nada, ese hombre no es cualquiera, no te amará jamás, vas a perderlo todo por su culpa, por aferrarte a un amor que no existe y no existirá. - ¡Cállate!, ¡déjame en paz!, yo sé lo que hago y tú solo quieres que haga todo lo que dices, solo quieres asustarme. - No me hables así, recuerda que eres lo que eres gracias a mí, creo que merezco respeto. - No me provoques, no te metas en mi vida. - Yo te lo advertí, aún estás a tiempo de alejarte de él, no creas que te estoy molestando. - Vete y déjame en paz, lo quiero para mí y lo tendré. - Puedes controlar lo que quieras querida Reina, pero el amor jamás podrás forzarlo, nunca llegarás al corazón de ese tipo. - ¡Callate!- Alhena perdió el control y rompió el espejo de un puñetazo, fue un gran estruendo y todos sintieron el golpe, Zopo entró corriendo al gran salón y Alhena estaba agitada con la mano ensangrentada. - ¡Su majestad!, ¿que le sucedió? - ¡Fuera de mi vista!, ¡no quiero ver a nadie!- Gritó Alhena enfurecida, Zopo salió rápidamente del lugar, mientras Zafiro y Orlecius observaban el alboroto. - ¿Y ahora qué le habrá pasado a esa loca? - No sé Orlecius, pero ¿te das cuenta del porque no puedo hacerle caso? Alhena se curó a sí misma sus heridas y restauró el espejo con sus hechizos. - Te demostraré que sí puedo lograr que me ame, lo conseguiré bajo cualquier precio y cuando pase te tragaras tus palabras. - jajajajajajajajajaja.... eres muy inocente aún querida Reina, aún eres niña, el amor no es así, si quieres ser la más fuerte y poderosa, no te enamores. - ¡Déjame en paz!, haré que te comas tus palabras. - La Reina de Serpens ¿enamorada? jajajajajajaja... suena gracioso, disculpa querida. - Te as vuelto fastidioso y ni siquiera tienes las agallas de mostrar tu forma física, te ocultas detrás de una voz patética. - A diferencia tuya querida Reina, no necesito un cuerpo físico y cuando llegue el momento, ya verás quién soy. - La verdad no me importa si te muestras o no, déjame en paz, ahora tengo que ocuparme de encontrar a mi hermanita. - Mmmmm... por fin dijiste algo con sentido, yo puedo decirte dónde está, pero as sido grosera conmigo. - ¡Déjate de juegos tontos y dime dónde está! Mientras tanto Sasha consiguió hablar con Jeff seriamente. - Gracias por recibirme en tu casa Jeff, estoy muy preocupada por Ana, necesito contarte algo y espero que me creas. - Por supuesto, te escucho. - Jeff, alguien está tramando algo contra Ana, alguien quiere hacerle daño. - ¿Cómo sabes eso? - Como ya sabes yo tengo el don de los sueños, lo ví... el reflejo del espejo en el que se miraba Ana, era una sombra oscura que tenía la misma figura de mi amiga, ella me miraba y esa cosa oscura salía del espejo a atacar y yo corría en su ayuda pero desperté. - Dices que era una figura oscura, ¿con la misma figura de Ana?, qué extraño... - Esa noche una bruma de color n***o rodeaba la casa, Jeff esto no es un juego, de verdad alguien trama algo.- Jeff se levantó de su silla y se tomaba la cabeza preocupado. - Lo peor es que aún no aparecen las 2 estrellas legendarias que faltan, el fuego y el agua... y no tengo ninguna señal de que aparezcan pronto. - Sasha, pase lo pase, yo jamás dejaré que lastimen a Ana, estoy muy preocupado. - Es por eso que estoy aquí, no debemos dejarla sola. - Tranquila, ella también sabe defenderse, no es presa fácil, solo que es vulnerable a los hechizos. - Siento que en cualquier minuto alguien puede atacarla, las hadas me están ayudando a averiguar quién es el enemigo. - Yo creo saber quién es Sasha. - ¡Dime, quién es!, por favor. - Se llama Abel y fue quien destruyó el Reino de Sión, asesinó a la Reina Aurora y tuve que salir de ahí con Ana cuando ella aún era muy pequeña, ese tipo nos destrozó la vida. - ¿Abel?, ¿pero por qué destruyó el Reino? - Porque quería adueñarse de Ana, pero no lo consiguió, está detrás de la Estrella Dorada, su idea era ser el Rey más fuerte de todos. - ¿Quién era la Reina Aurora? - Ella era la soberana del Reino de Sión, fue quién me llevó al castillo desde niño y me educó, descubrió mi estrella y me entregó el título de comandante, unos días antes de que invadieran el Reino, ella me otorgó ese título, sabía lo que sucedería.- Sasha sintió tristeza al escuchar a Jeff contarle esa historia. - Pero debes saber que Ana no recuerda nada de aquello, te pido que seas prudente y no le digas nada de esto, no quiero que se preocupe de más, si vas a protegerla como dices, debes hacerlo en todas sus áreas, ¿de acuerdo Sasha?. - De acuerdo Jeff, entiendo. Jeff tenía una leve corazonada de que Abel ya había descubierto que Alhena no era la dueña de la Estrella Dorada y por eso Sasha vio esa figura oscura que era igual a Ana en sus sueños, pensó que esta vez Abel no descansaría hasta dar con Ana. - Muy bien Sasha, sólo somos tú y yo y este pequeño ejército, Abel es un tipo loco, pero ya lo conozco, tendré que duplicar la seguridad en la casa, sabía que este momento iba a llegar, no dejaré que lastime a Ana. Mientras tanto, el viejo Nicolás Master y su hijo Dennie, se instalaron en un hotel, el viejo científico estaba tan cansado que se durmió en un instante sobre su cama, mientras Dennie, revisaba entre las cosas que su padre había extraído del castillo, de pronto halló un libro extraño, que no tenía características de ser de ciencia como los que acostumbraba leer y usar su padre y comenzó a hojearlo, entre esas extrañas páginas había mucho misterio y datos del Reino desaparecido de Sión. entre esas páginas estaba el nombre de un príncipe y una princesa que Abel tenía escondidos en su calabozo, el nombre del príncipe era Julián de Sión y el de la princesa era Milena de Sión, entonces recordó que cuando era niño y Abel trajo a Alhena al castillo, también trajo a 2 jóvenes más que siempre estaban ocultos, pero no sabía si aún seguían con vida y si su cálculo no le fallaba ese tal príncipe Julián debía tener aproximadamente su misma edad, por lo que en su oscuro corazón pasó la idea de hacerse pasar por el príncipe que para él en ese entonces ya estaba muerto. Entonces ideó un perfecto plan, para poder acercarse de forma segura a la verdadera dueña de la Estrella Dorada, aunque sabía que dar con ella no le sería nada fácil, pero estaba dispuesto a tener paciencia, lo único que tenía claro era que tenía que llegar antes que Alhena, salió de la habitación a comer algo, bajó las escaleras y se sentó en el comedor, en ese momento Ana y Sasha entraron al mismo lugar ya que ahí vendían los pasteles favoritos de las dos, Dennie alzó la mirada y no podía creer lo que sus ojos veían en ese momento, ¿era Alhena?, ¡no!, ¡como podía ser posible!, se levantó de su silla asustado y escuchó que Sasha la nombró Ana, entonces comprendió por fin todo, esa era la última pieza del rompecabezas, ella era la hermana, ¡eran gemelas!, la suerte estaba de su lado y no iba a desperdiciar aquella tremenda oportunidad. Espero que las dos salieran del lugar y las siguió con mucha cautela, hasta que descubrió el lugar dónde vivían, entonces una sonrisa malévola coronó el rostro de Dennie, Este se devolvió corriendo al hotel y despertó a su padre que dormía plácidamente. - ¡Papá, papá, papá!, ¡despierta! - Qué pasa hijo... por qué interrumpes mi sueño... - ¡Lo logré!, ya sé dónde está la dueña de la Estrella Dorada. - ¿Qué, todavía sigues con eso? - La vi, con mis propios ojos, es idéntica a Alhena. - ¿Qué? - ¡De verdad papá!, son gemelas. - ¿Gemelas? - Sí papá, la vi con mis propios ojos, se llama Ana, así la nombró la chica que la acompañaba- El viejo científico estaba desconcertado, jamás pensó que su hijo estaría detrás del poder. - Cuándo la vi me asusté, pensé que era la bruja de Alhena, pero no. - ¿Y qué piensas hacer Dennie?, ¿se lo dirás a la Reina de Serpens? - ¡Claro que no papá!- Entonces Dennie tomó el libro que encontró y se lo mostró a su padre. - ¿Qué es este libro papá? - Ah, ese libro, pertenecía a Abel, es un libro de actas, registros de los cautivos, pero, ¿por qué está aquí? - ¿Quién es el príncipe Julián de Sión papá? - Es hijo de la Reina Aurora, pero no sé si vive, ya que ambos fueron puestos en el calabozo. - ¿Ambos? - Sí, él y su hermana, la princesa Milena. - ¿Y ella dónde está? - No lo sé Dennie, no sé si vive, como te dije, ambos estaban en el calabozo. - ¿Los viste alguna vez? - ¡Claro que si! pero eran niños, ahora no sé cómo lucen, solo los vi una sola vez, fue aquel día en que Abel secuestro a Alhena, también trajo a los príncipes, los encerró. - ¿Pero crees que ese tipo se parezca a mí? - ¿Qué estás tramando Dennie? - Responde por favor papá - Bueno, no lo sé... pero debe tener tu misma edad si es que sigue con vida. - Entonces no estaba tan equivocado, gracias papá. - ¿Qué planeas hijo? - Yo seré ese príncipe Julián, así podré estar cerca de Ana, la verdadera dueña de la Estrella Dorada y cuando menos los esperen todos, me quedaré con su estrella. - ¡Definitivamente te as vuelto loco hijo, me niego rotundamente a que lo hagas! - Ya soy grande papá, no te estoy pidiendo permiso. - ¡No le hables así a tu padre!, eres hijo de un gran científico, eres mi continuación, no entiendo por qué haces todo esto. - No nací solo para la ciencia papá, ya te lo había dicho, pero sí la usaré para hacer lo que anhelo. - Estás mal hijo. - ¿Y quién eres tú para decirme lo que está mal, si siempre hiciste experimentos atroces para Abel?, incluso ibas a intervenir el cuerpo de esa niña para sacarle su estrella, no me des lecciones de moral ni ética papá.- El viejo científico se entristeció al ver que su hijo iba por el mismo camino que Abel, sus ojos se llenaron de lágrimas. - ¿Qué hice para que me trates así?, soy tu padre, te e enseñado todo lo que sé, no puedo creer que te atrevas a hablarme de esa manera, eres mi único hijo y no quiero que termines como Abel, el poder no es todo querido hijo. - El poder es todo papá, tú ya hiciste tu vida, ahora déjame hacer la mía, no te metas en mi camino. - ¡Hijo mío!- Dennie salió de la habitación decidido, fue hasta una tienda a conseguir ropa adecuada para un príncipe, mientras pensaba qué diría para que le creyesen y pensó en tomar aquel libro como prueba, pero si le preguntaban por la princesa Milena, ¿qué diría?, pero la suerte ya estaba echada y no podía permitir que Alhena le ganara la partida. Al día siguiente, Dennie comenzó con su plan, no podía perder tiempo alguno, caminó hasta la casa de Ana, esperando que saliese, estuvo largo rato, hasta que vió salir a Ana, Sasha y dos guardias con ellas, los siguió y los vio entrar a un mercado, entonces hizo su actuación magistral, chocó a propósito con Ana, lo que provocó que ésta botara todas las cosas que traía, Ana cayó al suelo y él en su actuación también, Sasha se dispuso a ayudar a su amiga a levantarse mientras los guardias amenazantes con sus espadas apuntaron a Dennie, pero éste se levantó con gran seguridad y los reprendió. - ¿Cómo se atreven a amenazar a su príncipe?- Los guardias se miraron desconcertados y Sasha tuvo un mal presagio de aquel joven. - ¿Quién eres tú, por qué te haces llamar príncipe?- preguntó Sasha desafiante. - Soy el príncipe Julián de Sión, los e estado buscando durante muchos años.- Los guardias recordaron al pequeño príncipe desaparecido. - ¿Dices que eres un príncipe?- preguntó Ana, mientras Dennie la observaba boquiabierto por el gran parecido con Alhena. - Así es, e estado vagando por mucho tiempo, te es buscado por todos lados, sé que eres la dueña de la Estrella Dorada.- Todos quedaron boquiabiertos al oír eso, él sabía de la existencia de Ana y de su estrella. - Lamento haber tirado tus cosas, pero de verdad es la emoción de haberte encontrado, lamento mucho todo, espero me disculpes.- A Sasha algo no le encajaba en todo esto, pero también tenía claro que ella no sabía la historia completa. - De acuerdo, ven con nosotros y te presentaré a Jeff de Spartus, el encargado de mi seguridad- Dijo Ana. Por la mente de Dennie solo se cruzaba la idea de que llegara el día en que se apoderaría de la Estrella Dorada, llegaron a la casa y los guardias llevaron a Dennie (el supuesto príncipe Julián) a la presencia de Jeff. - Señor, aquí hay un joven que se hace llamar el príncipe Julián de Sión.- Jeff se levantó de su silla de forma rápida al oír esto y tomó su espada. -¿Qué dices? - Lo que escuchó Señor, nos topamos con él en el mercado, dice que a estado vagando por muchos años.- Jeff palideció y se sujetó en la silla. - Hazlo pasar.- Dennie vestía con capucha y no sabía pelear por lo que no llevaba espada, entró en la sala de Jeff y éste no tuvo buena impresión del supuesto príncipe. Dennie en señal de cortesía se inclinó ante Jeff, lo que disipó un poco la duda. - Buenas tardes, tú debes ser Jeff de Spartus, el comandante del ejército de Sión, permiteme presentarme, soy el príncipe Julián de Sión, hijo de la Reina Aurora y hermano de Milena de Sión ambas fallecidas.- Jeff no podía creer lo que veían sus ojos, estaba tan sorprendido que no le salía el habla. - Yo.. yo.. - Sé que es difícil de asimilar, pero creeme e estado mucho tiempo buscandolos. - ¿Disculpa pero, cómo podemos saber si eres realmente el príncipe?- Preguntó Jeff incrédulo. - ¿Cómo nos encontraste?, ¿dónde estuviste todo este tiempo? - Fuí secuestrado junto con mi hermana y Alhena, por Abel, estuve mucho tiempo en el calabozo, hasta un tiempo atrás en que hubo una revuelta y logré escapar, desde ahí traté de buscar toda la información posible, sé que Ana es la dueña de la Estrella Dorada por el gran parecido con Alhena, las encontré por casualidad aquí en este pequeño pueblo. Jeff se dejó caer en su silla, no había forma de refutar todo lo que él decía, su corazón empezó a latir más rápido de lo normal, era demasiada información en solo puñado. - ¿Qué pasó con Alhena? - Sigue viva y muy cambiada. - ¿A qué te refieres con muy cambiada? - Dennie se sentó en la silla de enfrente al escritorio. - Ella terminó con la vida Abel y ahora es la Reina de Serpens, nadie sabe de dónde sacó ese poder- Jeff no podía creer lo que escuchaba, entonces recordó el sueño que tuvo Sasha, la enemiga es Alhena, no Abel. - ¿Dices que Alhena se transformó en Reina?, ¡pero como! - ¡Así es!, ella ahora es la soberana del Reino de Serpens y está dispuesta a todo, pronto vendrá por Ana, su mayor ambición es la de apoderarse de la Estrella Dorada, está totalmente loca. - No comprendo, ella no tenía ninguna estrella, ¿cómo llegó a ser tan poderosa? - Ese es el misterio, nadie lo sabe, aunque ella siempre fue muy altanera y desafiante con Abel, incluso una vez casi lo mató, mucho antes de que obtuviera esos poderes que ahora tiene, ella si tenía poder pero ahora es un monstruo.- Jeff tomó toda el agua que tenía en su jarro, estaba demasiado consternado con todo, Dennie veía que su plan al parecer había funcionado, a él le convenía que toda la atención estuviera sobre Alhena, así pasaría desapercibido. - ¿Y tú viste todo eso?, ¿cómo lograste salir de ahí? - Vi gran parte de todo, y lo demás lo escuché por los famosos rumores de pasillo, aquel día Abel descubrió que ella no tenía la Estrella Dorada y ella se reveló, fue cuando todo se descontroló y logré salir antes de caer en su hechizo, porque ella tiene a todos en ese castillo bajo un poder oscuro. Jeff ya no tenía dudas, después de todo ¿con qué finalidad vendría alguien a decir todo esto? - ¿Puedes comprobar todo esto llevándome a ese lugar? - ¡Claro que si! - Jeff se tomó la barbilla y sentía que el relato de aquel joven era consistente, pero no recordaba que el joven príncipe fuera rubio, por lo que tenía dudas aún. - ¡De acuerdo!, mañana me llevarás a ese lugar, iremos en secreto, Ana no puede saber la existencia de Alhena, ¿te queda claro? - ¿Por qué le ocultas eso? - Con todo respeto Joven príncipe, yo soy el encargado de la seguridad de Ana y mis motivos me los reservo, todos tienen las mismas instrucciones, espero que usted sea prudente y comprenda mi misión. - ¡De acuerdo Jeff!, no quiero ser una molestia para ti. Dennie, ya tenía la victoria o al menos así se sentía, aunque Sasha lo miraba con recelo, algo en él no le agradaba, él se daba cuenta de esto pero decidió ignorar las miradas, Dennie se enfocó en mirar a Ana y se dio cuenta de inmediato de la diferencia entre ella y Alhena, eran físicamente iguales, pero su esencia era distinta, Ana era agradable, hermosa, tanto que se sintió atraído por ella, había algo que le hacía admirarla y decidió acercarse a ella. - ¡Qué hermosa eres!- Dijo Dennie adulando a Ana, lo que provocó que todos callaran, Sasha lo miró enojada, Jeff se sintió extraño. Ana se sonrojó, no sabía qué responder. - Gra, gracias Joven príncipe. - Disculpa, me dejé llevar, pero es cierto, jamás había visto a una chica tan linda como tú.- Dennie besó la mano de Ana y Jeff sintió algo extraño, pero lo puso de mal humor. Más tarde Jeff ordenó vigilar todo el tiempo al supuesto príncipe, Ana y Dennie estaban en el balcón charlando un poco. - Me causa curiosidad, ¿de verdad eres un príncipe?- Preguntó Ana - ¡Claro!, ¿no me crees?, - No es eso, es que nunca había tenido contacto con uno. - No me tengas miedo, jamás le haría daño a una niña tan linda.- Ana volvió a sonrojarse - ¿Sabías que desde el Reino que vengo, existe una leyenda que dice que la dueña de la Estrella Dorada y el príncipe que soy yo, deben terminar juntos? - Jeff estaba escondido escuchando toda la conversación y al oír esto, sintió que le hirvió la sangre. - Dijiste que es una leyenda.. no creo en esas cosas - Dijo Ana muy segura. - jajajajaja.... me encanta, eres inteligente, pero no sería una mala idea, al menos para mí.- Ana tenía nuevamente la cara roja y Jeff empuñaba sus manos para no explotar. - No sabía que los príncipes eran tan aduladores, Dennie se acercó a ella y con voz tierna le dijo - E estado esperando por años este momento- El corazón de Ana latía más de lo normal y es que Dennie no era un tipo feo, era bastante agraciado, su cabello rubio lo hacía atractivo, junto con sus ojos azules, Jeff estaba a punto de explotar ante tamaña escena. - Creo que ya es tarde y es hora de dormir, ¿no crees Dennie?- Lo detuvo Ana - ¡Sí tienes razón!- Jeff se fue a su sala enfurecido, tanto que dejó la puerta entreabierta y Sasha se dispuso a espiarlo, éste agarró una almohada y la lanzó lejos, luego le pegaba puñetes a sus libros, en eso se tranquilizó y no entendía su reacción, Sasha estaba consternada al ver semejante escena y prefirió ignorar. Al día siguiente, Jeff, Dennie y algunos soldados, emprendieron el camino muy temprano, Jeff necesitaba esta prueba de parte del supuesto príncipe para poder estar totalmente tranquilo, fue un viaje un poco largo y llegaron al atardecer, Jeff ni siquiera miraba de frente a Dennie, las palabras atrevidas de él hacia Ana le daban vueltas en la cabeza. - ¡Aquí es!- Exclamó Dennie, en frente estaba el castillo totalmente cambiado. - ¡No puede ser!, ella transformó todo- Dijo Dennie incrédulo, Jeff se sorprendió y sí, efectivamente el supuesto príncipe tenía razón, Jeff recordaba que aquel castillo no era de la misma manera. - Bueno Jeff, aquí tienes el castillo de la Reina de Serpens, o más conocida como Alhena. - Es increíble, no comprendo cómo obtuvo poder, esto solo significa una cosa, hay alguien detrás de Alhena, alguien le otorgó todo esto y no sabemos quién es.- Dijo Jeff preocupado - ¡Así es Jeff!, esto es muy extraño, ¿Quieres hacerle una visita? -¡Estás loco!, nos mataría. - Yo no le tengo miedo a Alhena, pero tienes razón, es capaz de todo. - ¡De acuerdo príncipe Julián!, espero que nos ayudes a cuidar de Ana. - ¡Por supuesto, a las chicas bellas hay que cuidarlas mucho! - Jeff frunció el ceño al escuchar al adulador principito. - Veo que Ana te interesa demasiado Joven Príncipe- Dijo Jeff con tono molesto. - ¡Es muy agradable, la chica más linda que e visto!- Jeff pateó su caballo para salir corriendo de aquel lugar y los demás lo siguieron. Sasha y Ana comían su cena, en ese momento Sasha notó a Ana muy distraída. - ¿Te ocurre algo Ana? - No, para nada - ¿Estas así por ese tal príncipe verdad?- Ana se sonrojó - ¡No, cómo crees! - ¿Por qué te sonrojaste? - ¡Por nada! - ¡No me mientas!, ¿te gusta ese tipo? - No Sasha, de verdad que no, es sólo que nadie me había dicho esas cosas, al menos así tan de cerca. - Es un desconocido, no debes confiar en él Ana. - ¡Lo sé, pero no creo que sea malo! - ¡Ay Ana, no ves la maldad en la gente... ! - A mí me parece agradable. - Prometeme que no vas a confiar en él, si se atreve a hacerte algo, yo... - Sasha, yo sé que no debo confiar, pero tampoco lleguemos a los extremos. - Definitivamente es tu escencia Ana, eres así, entonces tendré que estar más pendiente de ti. - jajajajaja... no Sasha, por favor confía en mí. - ¡Claro que confío en ti, eres como mi hermana, el problema es que no confío en ese tipo! - ¡Shhh, baja la voz te pueden oír! - Imposible que me oiga, porque salieron temprano y no han vuelto y aunque me oyese, sería bueno para que sepa lo que le conviene. Ambas niñas se fueron a dormir, pero Ana necesitaba de los sabios consejos de Rasle, se levantó con cuidado y fue en su búsqueda, aplaudió 2 veces entonces apareció su amigo. - ¡Hola Ana!, ¿cómo as estado? - Bien querido amigo, - ¿Algo te aqueja?, ¿qué pasa? - Llegó un joven príncipe a mi casa y es muy adulador conmigo, me dice cosas que me inquietan y hace que me sonroje y mi corazón lata por mil. - ¿Qué quieres saber Ana? - ¿Tú crees que deba confiar en él?- Rasle se tomó la barbilla y pensó. - Creo que esa pregunta debes consultarla con Tass, ¡Vamos!- Ambos fueron a encontrar a Tass. - ¡Hola Ana, ¿en qué puedo ayudarte?- - Mi querido Tass, llegó un extraño a mi casa y dice que es un príncipe y no sé si debo confiar en él, además es muy adulador conmigo. - Si es alguien desconocido no deberías confiar en él tan fácil ¿no crees? - ¿Quieres decir que no debo dejarlo entrar en mi corazón? - ¡Claro que no Ana, por ningún motivo! - Tass sacó su bola de cristal y vio que una aura negra rodeaba a Dennie. - ¡Cuidado Ana!, no lo pierdas de vista. Ana se sintió inquieta. -
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