Capitulo 9.

1385 Words
Los adolescentes Evan Mathews y Jake O ‘Sullivan seguían en el suelo, gritando y forcejeándose entre ellos. Todos los jóvenes del internado miraban la pelea con intriga, subiendo la adrenalina y sienten como sus corazones laten más rápido. Unos que otros se preocupaban por Jake, ya que el muchacho se encontraba agotado y con marcas rojas en su rostro. La madre superiora levanta su mano y exclamo: ―¡Dejen de pelear, por amor a Dios! Jake O ‘Sullivan soltó una mala palabra y encogió las piernas hacia el pecho, de modo que el joven Ned Yoshida que lo sujetaba tuvo que mantenerlo en el aire unos instantes. Ned se interpuso en la pelea cuando el primero le dio un puñetazo a Mathews, como este le había defendido antes, quiso ayudarlo tambien. De momento el joven soltó a Jake, que cayo al suelo mientras se retorcía y chillaba de dolor. ―¡Esto es por haberte burlado de mí! – exclamo Yoshida al tiempo que levantaba su mano en un forma de puño, después, golpea al muchacho. Jake deja de chillar y se quedo tumbado sosteniendo su rostro, quejándose y maldiciendo. El varón se levanta poco a poco, dándose vuelta para ver a Mathews, el cual lo responde con una sonrisa torcida ―Esto, Evan Mathews, me lo pagaras – advirtió con un señalamiento. ―Aquí te estaré esperando – respondió Mathews en una murmuración, sin quitar su sonrisa. Los tres jóvenes se miraron, pueden sentir como sus presiones sanguíneas aumentaban. Sus corazones latiendo con rapidez, teniendo una tensión en la mandíbula, el cuello; la cabeza y los hombros. Al haber discutido, sus pulmones deben trabajar para conseguir oxígeno, por tanto; la respiración de cada uno fue entrecortada. ―O’ Sullivan, Mathews y Yoshida – la madre superiora pronuncia sus apellidos en un alto tono de voz ―. Los quiero a los tres en mi despacho ¡ahora! Ante aquel orden la madre superiora se los llevo a los tres de un tirón por los brazos. La mujer se notaba molesta y decepcionada por sus comportamientos en el internado. No le gustaba ver violencia y mucho menos escuchar malas palabras por parte de los alumnos, por tanto, el internado no podría verse un buen lugar para educar a los jóvenes. La monja les dijo desvergonzados y faltas de respeto, que debía darles vergüenza todo el despelote que armaron. Bridget y su nueva compañera de habitación los vieron marcharse sin decir nada. Por un pequeño instante los ojos grisáceos de la primera se fijaron en los azules de Evan Mathews, la madre superiora tuvo que jalarlo por el brazo para que siguiera caminando. † Al entrar, la monja les señalo unas tres sillas restantes de su despacho. Los jóvenes se miraban de reojo, enojados y con las mandíbulas contraídas. Los uniformes estaban arrugados y sus cabellos despeinados como si apenas se hubieran levantado de la cama, siendo sus almohadas la peor peluquera de la historia. Después de cerrar la puerta, la monja se sentó frente a ellos y los observo con una expresión no muy agradable. Les venia un castigo y, los tres muy bien lo sabían, pero Evan Mathews era el que mas estaba acostumbrado a esos castigos; por ello, no se encontraban tan preocupado como sus compañeros. Ned era un buen estudiante en el internado, un genio en computadoras y todo lo que tuviera que ver con dibujos o diseño de personajes estilo caricatura. El otro, Jake O’ Sullivan, un estudiante promedio y que solo buscaba divertirse con una que otra alumna que se encontrara en su camino, Jake esta entre uno de los estudiantes con mayor edad. Los padres de este ultimo son estrictos y de dinero, por ello el joven temía que la madre superiora les informara sobre su actitud. ―Deberían sentirse avergonzados, ¿creen que a Dios le gusta ver violencia entre jóvenes como ustedes? ―Pregúntele eso mismo a los asesinos, madre superiora – respondió Mathews malhumorado y blanqueando los ojos. La mujer traga saliva y se acomoda en su asiento –, ellos son los que realmente deben ser castigados, no nosotros. ―¡Evan me golpeo primero, madre! – manifestó Jake – Y sin motivo alguno, es un loco que nada más busca problemas. ―¿Sin motivo alguno? – repitió el varón, frunciendo el ceño – No te hagas el inocente aquí ¡Pedazo de imbécil! ―¡Joven! – exclama la madre superiora –. No quiero volver a escuchar esas palabras. ―Evan tiene razón, madre – afirma Yoshida entrando en la conversación – si el lo golpeo fue porque trato de defenderme – explica. La mujer junta sus palmas, cruzando los dedos sobre el escritorio para prestarle atención al joven –: ¿Qué fue lo que hizo? ―Yo me había quedado en nuestra habitación – empieza a contar –, como de costumbre y eso usted no lo sabe, Jake me obliga atender su cama para hacerles creer a todas las monjas que cumple con las reglas del internado; lo cual no es asi – confiesa. El joven O’ Sullivan abrió los ojos de par en par ante la revelación de su compañero. Ned continua: – Entonces, me cansé de tener que hacerle esos favores, no le tendí la cama y salgo de la habitación encontrándome con el por los pasillos. Al preguntarme si le tendí la cama, le dije la verdad, después me responde que si no lo hago me arrepentiría. ―En ese instante llegue yo – dijo Evan –, como me molesto la forma en que le hablo a Ned, le defendí, no me gustan las injusticias madre superiora. Quizás tenga problemas, pero cuando se meten con una persona para obligarle a hacer cosas que no quiere, tenga por seguro que le daré lugar, aunque no lo conozca. ―La violencia no es la solución, joven Mathews. ―Ya lo sé, pero si Jake quería buscar pelea no me iba a quedar como un tonto. Si me insultan, yo los insulto, si me golpean…yo tambien lo hago – declaro el varón. ―Eso no es lo que les enseñamos en Light and Blessings – les recordó Selma –. En este internado se les educa, los ayudamos para que se orienten y sean profesionales. Año tras año hemos hecho de este lugar un objeto de admiración a nivel internacional, asi que, por nada del mundo se tiene que perder ¿entendido? ―Si, madre superiora – respondieron los alumnos al unisonó. ―Bien, ahora quiero que se pidan perdón entre ustedes – ordeno. ―¿Qué? ellos son los que me deben pedir perdón – dijo Jake. ―A ti nadie te debe perdonar idiota – le respondió Ned – tu empezaste desde el principio, vives molestándome y te burlas de mi porque tengo depresión, a parte, tambien te ríes de mis dibujos. Con razón tus padres te internaron ¡eres una persona desagradable e insoportable! ―¡Cállate! – exclama Jake. ―¡Ya basta! O tendré que encerrarlos en el cuarto de castigo – sentencia la monja. Los varones compartieron miradas y se les erizo la piel ante escuchar aquello. El cuarto de castigo era un lugar del internado con paredes de cemento y clavos por doquier, donde la madre superiora castigaba a los niños y/o adolescentes y los encerraba ahí durante varias horas e incluso días. ―He dicho que se disculpen, si no lo hacen serán castigados – la mujer saca del escritorio unas llaves bastantes grandes de color n***o, mostrándoles a los jóvenes como las agitaba causando un ruido de choque metálico. Esa llave se usaba para abrir el cuarto del castigo. ―Lo lamento – se disculpo Jake O’ Sullivan. ―Perdón, por haberte golpeado – dijo luego Ned. Era turno de Mathews disculparse. ―Lo mismo que dijo, pero por dos – respondió el con simpleza. La monja carraspea la garganta y pone sus labios en línea recta, Evan Mathews blanqueó los ojos – Tambien lo siento. Selma asintió levemente con la cabeza y señala un instante hacia la puerta – Muy bien, ahora quiero que vayan con el enfermero, después regresen para ver sus clases. Los varones se levantaron de sus asientos hasta salir del despacho.
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