Capítulo 1
“Está despedida, señorita Ramírez”
Aquellas fueron las palabras que marcaron mi situación actual, honestamente no quería ni recordar aquel momento, era frustrante y, de cierta manera agobiante.
Trataba de encontrar algún trabajo decente lo antes posible, sin embargo, han pasado unos meses y no tenía la buena suerte de ser contratada.
«¡Qué te he hecho Dios!»
Mis ahorros ya no me alcanzan para la renta de este mes, aún faltaban dos semanas, pero aún así estaba desesperada; ya he perdido la cuenta de cuantos curriculums he enviado a cada lugar que he podido, de hecho, aquí me encontraba, a cobijada en mi cama llenando una petición más; cruzaba los dedos para tener más suerte esta vez.
Pulsé la tecla enter para enviar el currículum ya listo, con un leve suspiro toque la pequeña flecha que llevaba al inicio de la página, pero esta no funcionaba. Odiaba estos sitios web, con la cantidad de anuncios que presentaban siempre, no era de extrañarse que siempre se congelara la porquería esta.
—Que lindo vestido. —Balbuce en un sollozo viendo la prenda en color rojo vino.
Escuché el maullido de mi gato justo a mi lado.
—Ya sé que no puedo Artemis, tampoco tienes que echármelo en cara.
Le saqué la lengua, en la manera en la que me miraba era de juzgar, y sí que lo hacía… siempre lo hace.
Seguí embelesada viendo los anuncios y, por su puesto mortificándome por no poder tener ni si quiera el lindo anillo reluciente de la imagen.
Un maullido más de parte de Artemis.
—Está bien, está bien, no tienes que ponerte en gruñón.
Estuve dispuesta a salir, eso hasta que mis ojos captaron un anuncio muy llamativo.
—Mira esto Artemis, Damasselectas.com… suena interesante, ¿será algún concurso de moda o algo por el estilo?
Con curiosidad hice clic en el anuncio, a la página web que fui llevaba era totalmente distinta a lo que imaginé, por un momento idealice que se trataba de alguna página de citas a ciegas, hasta que caí en cuenta de qué se trataba en realidad.
—Mira Artemis, es un sitio en donde hombres necesitados buscan compañía; y pagan… —Miré a mi gato dudosa, este maulló. —¿Qué dices? ¿Nos inscribimos?
Otro maúllo, cortando sus ojos y desviando su mirada indiferente.
La página mostraba perfiles de hombres que aparentemente sí parecían tener bastante dinero, justamente de lo que yo carecía. Navegue por un momento dando con perfiles bastante prometedores; pulsé el apartado solicitantes activos, en esa parte fui capaz de ver las solicitudes que se hacían, todas expresaban características diferentes, desde acompañantes para cumpleaños hasta fiestas prestigiosas.
«¿Acompañante para la semana de la moda en paris?»
Con la curiosidad al máximo continué viendo más perfiles hasta que uno llamó mi atención, Evans Wilde, prácticamente solicitaba compañía para un evento importante, su perfil pone que es químico biólogo, en las imágenes que mostraba lucía bastante atractivo y la cantidad que ofrecía para esto era, a mi parecer, un tanto exagerada… Justo lo que necesitaba.
Usualmente no solía hacer esta clase de cosas, sin embargo, la necesidad provocaba que una cayera cada vez más bajo.
Me animé a crear un perfil, destacando mis buenas cualidades y poniendo mis mejores fotos.
—Seguramente alguno de estos ricachones caerá y me entregará todo su dinero, ¿cierto Artemis? —Maúllo aún con indiferencia, lo miré con ironía. —Con esa actitud no saldremos de esta, pequeño gato engreído, te recuerdo que tú también eres pobre.
Bajé la tapa de la laptop y la dejé a un lado, me recosté quedando con más comodidad, Artemis no tardó en subir sobre mi pecho y empezar a ronronear.
Es un gato muy soso y antipático, mis amigas también tienen gatitos y estos eran muy cariñosos, a comparación de este, que solo se me acerba porque le alimentaba.
A pesar de estar el sol afuera en su hora pico, morfeo me abrigaba en sus brazos, era debido a que anoche no fui incapaz de cerrar un ojo por la preocupación, no importó que estuviese agotada de tanto caminar y visitar empleadores, no fui capaz de cerrar los ojos por más de cuatro horas, y con interrupciones además.
⋯⋯⋯ ⊰ ᯽ ⊱ ⋯⋯⋯
—Mel me dijo que por supuesto puede contratarte, pero para el próximo mes cuando se abran las vacantes.
—¿¡De verdad!? —Murmuré con cierta emoción.
—Sí, solo dame tu currículum, te ingresaré antes.
Me lancé a los brazos de mi amiga para abrazarla con agradecimiento. Sin dudarlo corrí hacia mi habitación y rebusqué lo que me pidió hasta encontrarlo. Se lo entregué.
Agradecía mucho que me tomara en consideración, de todas maneras, necesitaba conseguir algo temporal para cubrir la renta y demás gastos de este mes.
—Vi a tus hermanas hace unos días.
Hice una mueca de asco.
—Lamento eso.
Yanna exhaló una risa a la vez que negaba.
No llevaba una mala relación con mis hermanas, sin embargo, siempre estaban ocupadas como para visitar a su hermana menor. Ya era algo casualmente normal, desde que salí de casa, verlas se ha vuelto complicado.
Bajé la mirada a mi teléfono, una notificación relucía en mi buzón de mensajes, lo pulse como de costumbre, este me llevó a mi correo electrónico. Un momento se me detuvo el corazón.
—¿Qué?
La miré a los ojos un instante antes de regresar la mirada a mi teléfono y dejarlo a un lado.
—Hice algo. —Murmuré.
—¿Qué hiciste?
Le mostré en vez de decirle verbalmente, unos momentos después, con mi teléfono entre sus manos ella me regresó la mirada, una idéntica a la que Artemis me dio, juzgona.
—Emily… ¿Te estás prostituyendo? —Abrí mis ojos muy sorprendida. —Escúchame, le prometí a tu madre que no dejaría que tomaras el mal camino.
—¡No es prostitución! ¡Yanna!
—¿Segura?
—¡Sí! Mira, es para acompañantes, ¿no sabes leer o qué?
—Se leer, cariño, pero no seas ingenua, estas cosas siempre llevan al sexo.
Levanté la mirada disimuladamente hacia el techo blanco de mi apartamento.
—¿Y qué tiene de malo el sexo? Si resulta ser guapo…
—Ay niña…
Exhaló una risa.
—¿Opinas que no debería hacerlo?
—Sí quieres, no soy quién para negarte cosas, solo ten cuidado, y no te confíes mucho… y no salgas con cualquier idiota.
Con suerte solo seria una vez, solo necesitaba un poco de dinero para culminar este mes.
—No te preocupes, seré muy cuidadosa.
—Eso espero, no quisiera verte en las noticias. ¡Bueno! Ya me tengo que ir, mañana será un largo día de trabajo y debo descansar.
Le di un abrazo de despedida antes de que se marchara.
Antes de tomar asiento me dispuse a cerrar las puertas de balcón, le di una lata de atún a Artemis para luego, finalmente lanzarme sobre mi cama y leer el correo que he recibido.
Tenia información sobre quién era Evans Wild, al parecer se trataba de un importante Químico Biólogo. Honestamente nunca en mi vida había escuchado ese nombre, tal vez porque no estoy muy adentro en ese mundo.
Seguí avanzando hasta dar con las instrucciones y código de vestimenta, lugar en donde será, etc.
“Elegante”, doy la suposición de que algo en ese tono debería de tener en mi armario.
“Modales”, por supuesto tengo modales, no habré crecido en la alta sociedad, ni mi familia ser de la realeza, pero puedo comportarme como una dama.
“Que no sea tan parlanchina”
Dejé salir un suspiro desviando la mirada hacia mi gato mal humorado.
—Me estoy arrepintiendo.