Una mentirilla piadosa

2033 Words

Habían pasado varios días desde la fatídica cena en la mansión. Días en los que mi relación con Alexander Stone se había reducido a la mínima expresión profesional: intercambios de expedientes, confirmación de audiencias. Yo me sentía como un fantasma recorriendo los pasillos de aquel lujoso edificio, pero, sorprendentemente, me estaba adaptando. La carga de trabajo era lo único que mantenía mi mente alejada de la imagen de Alexander y Rosa en aquel salón privado. Esa mañana, mientras organizaba una serie de contratos de fideicomiso, sentí una presencia a mi lado. Levanté la vista, esperando encontrarme con la mirada inquisidora de la señora Gable, pero en su lugar vi a un hombre joven, de rostro amable y gafas de montura fina. —Hola, ¿cómo estás? —me preguntó con una sonrisa genui

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