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1793 Words
–Llegamos Leanne. Ni cuenta me di cuando llegamos, iba bastante enfrascada en mis pensamientos. Asiento con la cabeza y tomo su mano, ya que se tomó la molestia de abrirme la puerta y prestarme su mano para salir del coche, es un amor, un lindo, un caballero, mi caballero. Entramos al restaurant, es muy acogedor, mesas a lo largo del local, tiene la apariencia de un local de comida al lado del carretera, si no fuera porque no salimos de New York estaría segura que estoy de viaje en carretera. Me siento en una mesa pegada a la ventana, y veo a Marcus acercarse a la barra para pedir las hamburguesas, espero que me sorprenda con una rica hamburguesa ya que ni siquiera me pregunto cómo la quería, lo veo sacar dinero y me siento mal, las dos veces que hemos comido yo no he pagado absolutamente nada, aunque no creo que le cueste un poquito si se es el dueño de la firma, es obvio que tiene mucho dinero. Lo veo caminar en mi dirección y automáticamente le sonrió y el me devuelve la sonrisa, ¿cuándo voy a dejar de pensar que es un hombre demasiado atractivo?, estoy enojada con mi corazón que late a toda prisa cuando lo veo. Toma asiento enfrente de mí. –Te pedí una hamburguesa con doble carne, espero que no te molestes. Puede ser más lindo. –Claro que no me molesta, de hecho, siempre pido con doble carne, una orden de papas aparte y mucha salsa de tomate– escucho su sonora carcajada y hace que mi piel se erice, tiene una risa muy ronca, muy sexy. Leanne tengo que decirte que tienes un rio entre tus piernas. –Así que te gusta mucho la carne señorita– y levanta ambas cejas y hace un movimiento muy gracioso con ellas, no puedo evitar soltar risita. –Dime Lea ¿tienes pareja? – Dios que hago, ¿le miento? No creo que sea lo correcto, ¿Por qué demonios quiere saber si tengo pareja? Acaso ¿quiere pedirme que sea su novia? Me bofeteo mentalmente, es obvio que no quiere que sea su novia, nos vamos conociendo, aparte no creo que yo sea su tipo, ósea no estoy fea pero apenas tengo 23 años, él ya es todo un hombre maduro, le deben de gustar las mujeres de su misma edad. –La verdad no tengo pareja Marcus– y no puedo evitar agachar un poco la cabeza, demonios ciento calor en mis mejillas, mierda me sonroje. Siento una mano en mi barbilla y es Marcus quien me está levantando la cara, dios que hermosos ojos, quisiera verlos siempre, al despertarme, al acostarme, a todas horas. Con su dedo pulgar me da una caricia en mi labio inferior, ese simple gesto hace que literal tiemble completamente. Su mirada es más intensa, ¿Qué es lo que quiere este hombre? Acaso ¿quiere matarme?, aun no rompe nuestro contacto, de verdad que todo esto hace que me confunda aún más, y mis ganas de comérmelo a besos no disminuyen al contrario todo empeora. Un carraspeo nos saca de nuestra burbuja, volteo a ver de dónde viene y es la mesera que viene con nuestro pedido, nos deja ambas platos en la mesa, veo a Marcus hacer un asentimiento con la cabeza y coge su hamburguesa, yo hago lo mismo, le doy una mordida y mis papilas gustativas están saltando de alegría, esta riquísima. Ya vamos rumbo al despacho, después de que trajeron nuestras hamburguesas ya no nos dijimos nada y lo agradezco la verdad no sabría que decirle después de lo que hizo, bueno no es algo muy que fuerte, solo acaricio mi labio con su pulgar y mando un torrente de emociones, una electricidad que recorrió todo mi cuerpo y termino en mi entre pierna causando un rio. Ya estamos en el despacho cada uno sentado en un extremo del escritorio, necesito pedirle la mañana del día de mañana a Marcus, espero que no se niegue, creo que tendré que echarle una pequeña mentira, y creo que involucrare a mi mejora. –Marcus, necesito que me des el día de mañana– voltea con cara de interrogación –necesito ir al médico– cachetada mental –Te sientes mal– se acerca un poco a mí – si quieres podemos ir ahorita mismo. Insisto puede ser más tierno. –No es nada de qué preocuparse, es solo una revisión de rutina con mi ginecólogo– vaya mentira, yo ni siquiera he ido con un ginecólogo en mi vida. –Si es así, claro tomate la mañana, te espero aquí a las 4 está bien. –Muchas gracias Marcus, te dejaré listo estos papeles donde están los testigos– lo veo asentir con su cabeza y vuelve a hacer lo que estaba haciendo en su computadora. Bien organizare mis ideas mentalmente, mañana temprano iré a la dirección que proporciono la policía, seguiré al sospechoso, y si se puede hablar con él, aun no sé de qué, eso lo pensare con mi mejora. Hablado de ella como le hare para que acepte, tengo que mandarle un mensaje ya o no mejor voy a su oficina. Me levanto de mi silla y me excuso con Marcus de que iré al baño, cruzo a mi oficina y salgo sin hacer ruido, obviamente voy a bajar por las escaleras, aparte es más fácil bajar que subir. Aparte solo es un piso más abajo, cuando llego veo a la secretaria del señor Choules le muestro una sonrisa y paso a la oficina de mi mejora, cuando entro la veo con un montón de papeles en su escritorio, sube su vista y suelta una sonrisa. –Mejora ¿que son todos estos papeles? –Son casos anteriores, resulta que el Sr. Choules no los tenía acomodados por fecha y pues como vez es lo que estoy intentando hacer– dice soltando un sonoro suspiro –pero dime que haces aquí, ¿no deberías estar trabajando con Mr. Papi? – rio por eso, por el apodo a Marcus. –Sí señorita, pero necesito de tu ayuda– hace un ademan con su mano para que prosiga –mira necesito que mañana pidas el día, solo hasta las 4 de la tarde, estoy en un importante caso y quiero seguir a un sospechoso, aún hay unas cosas que no tengo claras y quiero llegar hasta las últimas consecuencias. –Y ¿yo que tengo que ver en todo eso Leanne? –Pues quiero que me acompañes a seguirlo– digo lo más obvia posible. –Estás loca ¿verdad? – niego con la cabeza –Leanne es enserio, como pretendes seguir a un criminal ¿Marcus sabe de esto? – vuelvo a negar con la cabeza –acaso ¿no piensas hablar? – vuelvo a negar, mi amiga rueda los ojos y yo solo puedo reír. –Claro que no lo sabe Valeri, le tuve que mentir, le dije que iría al ginecólogo. –Y ¿te creyó? –Al parecer sí, ya que me dijo que estaba bien y que me esperaba a las 4 de la tarde. –Y yo ¿que gano con todo esto? – lo sabía no puede dar paso sin huarache. –¿Recuerdas aquel vestido que vimos en el centro comercial? – la veo asentir muy contenta varias veces –pues te lo comprare y lo usas en la fiesta de Annie el sábado. Creo que di en el clavo ya que la veo muy sonriente, mi amiga es fácil de conseguir. –Trato hecho rubia, yo veo como le invento a mi jefe para que me de la mañana libre, ahora vete de aquí que me estas quitando tiempo valioso para acomodar la mayoría de estos casos– le doy un beso en su mejilla y salgo muy contenta de su oficina. Al salir me topo con un torso demasiado duro para mi gusto y una fragancia fuerte y muy varonil, subo mi mirada para pedir disculpas, pero me encuentro con un ceño fruncido y una mirada dura. –¿Qué hace usted aquí? ¿Quién es usted? – levanta su ceja izquierda cuando me pregunta eso. –Disculpe señor... – me interrumpe –Señor Choules, señorita– y levanta sus cejas indicando que le diga mi nombre -Callen, Leanne Callen, mucho gusto, trabajo- pero no me deja terminar –Sí, si trabaja con Marcus– y su mirada cambia a una ¿siniestra? No sabría cómo definirla. –Exacto con el señor Dankworth, bien ya me iré– señalo las escaleras con mi dedo, lo veo sonreír y su sonrisa no me causa confianza –Adelante señorita Callen– dicho esto se da media vuelta y lo veo dirigirse a su despacho Dios que intenso, su mirada es muy intensa, recordarla me causa escalofríos. Nota mental, cuidarse las espaldas del Sr. Choules. Ya llego la hora más feliz del día, la hora de irse a casa, sacarse los tacones, el sostén y tirarse en la cama. Si eso es lo que hare en cuanto llegue a mi casa, necesito un baño con agua helada, una copa de vino, cuadritos de queso y jamón, Dios se me hace agua la boca. –Leanne– volteo a ver a mi jefe, que está asomando medio cuerpo por la puerta que conecta nuestras oficinas. –Si dime Marcus, ¿necesitas algún papel? – lo veo negar con su cabeza –Quieres ir a cenar conmigo, después yo de llevo a tu casa, puedes dejar el auto aquí nadie se lo robara. Otra cena con él, claro que aceptare, me encanta pasar tiempo con el fuera y dentro de la oficina. –Claro Marcus, vamos por esa cena, que muero de hambre– lo veo esbozar una sonrisa y eso me hace sonreír a mí también. Ya me encuentro en mi departamento, la cena simplemente fue preciosa, de nuevo me llevo a un restaurante elegante, esta vez fue de comida italiana, la comida estuvo deliciosa nunca creí que la comida italiana fuera rica, ya que no soy una mujer que gaste su dinero en restaurantes. Estos dos días cenando con Marcus han hecho que algo dentro de mi crezca, sé que está mal, no puedo simplemente enamorarme de mi jefe en un mes y dos semanas, pero es que es tan bello, que simplemente no puedo evitarlo, aparte todas sus atenciones me hacen sentir que yo le gusto si no, no me dirigiera esas miradas que me logran estremecer, esos roces de manos que me encienden. Necesito saber de sus sentimientos porque estoy muriendo lento. Mejor ya me acuesto a dormir, mañana me espera un día muy ajetreado.
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