Ir apretada en la parte trasera de la motocicleta del que alguna vez fue su némesis, fue mejor de lo que Faith imaginó. Al principio pensó que le disgustaría estar tan cerca del hombre, y aun en contra de sus principios, lo disfrutó. Disfrutó sentir la brisa en sus piernas desnudas, su cabello ondearse y el calor del cuerpo de Rhys. No fue un viaje simple. Estuvo cargado de adrenalina, de frenadas compulsivas, de elevaciones y muchísima velocidad. Faith tuvo miedo de que él se estrellara en más de una ocasión, pero solo por ese momento decidió confiar en él, y en que podría salir bien. Rhys, sabiendo que ella aun no estaba del todo lista para estar en multitudes, la llevó hasta un mirador. Ese lugar era poco concurrido cuando él era un poco más joven, y continuaba siéndolo, aun cuando al

